Por DANIEL ARMANDO VOGEL – Buen día y feliz domingo. Hoy, en medio de un invierno que no da tregua y una ola polar que se anuncia cruda se vuelve urgente la mirada solidaria, el calendario nos invita a detenernos en dos fechas que nos conectan con lo esencial: ayer, sábado, se celebró el Día del Árbol, y días atrás, el Día Internacional de los Bosques. Ambas conmemoraciones nos recuerdan que la vida —como la memoria— necesita raíces profundas, ramas abiertas y tiempo para crecer.
En Zárate, donde los espacios verdes conviven con el avance urbano —y donde algunos emprendimientos no planificados nos exponen a las consecuencias de las últimas inundaciones—, hablar de árboles no es solo hablar de naturaleza: es hablar de identidad. Esos de plazas que nos vieron crecer, de los de las veredas que cobijaron charlas bajo la sombra, de especies nativas que resisten el paso del tiempo, aunque los “plátanos” lastimen nuestra salud y nos llene de alergias . Un árbol es también un símbolo de comunidad: se planta para el futuro, se cuida en el presente y se recuerda en el pasado.
En este contexto, el diario EL DEBATE, hoy devenido en multimedios, cumple 125 años este martes 1º de julio. Y no es casual que este aniversario coincida con fechas que celebran lo que perdura. Fundado en 1900, EL DEBATE nació como una voz local comprometida con los intereses de Zárate y su gente. A lo largo de su historia atravesó transformaciones, silencios y renacimientos. Su primera etapa marcó el pulso de la ciudad durante gran parte del siglo XX; la segunda, hasta mediados de los años noventa, recuperó su presencia en formato papel. Y la tercera —la actual— lo encuentra con presencia radial y digital, habiendo sido el primer medio de Zárate en lanzar una página web, el 27 de julio de 1997, alcanzando así desde nuestra ciudad al mundo con una propuesta renovada que combina memoria, actualidad y compromiso con la comunidad.
Hoy, EL DEBATE no solo informa: también documenta, preserva y acompaña. Como los árboles, es testigo de lo que pasa y de lo que permanece. Y como los bosques, necesita cuidado, diversidad y voces múltiples para seguir creciendo.
En tiempos de frío extremo, donde la urgencia parece ganarle a la reflexión, vale la pena detenerse un momento. Pensar en los árboles que plantamos —reales o simbólicos—, en los que talamos sin darnos cuenta, y en los que aún podemos salvar. Pensar en los inviernos que atraviesan los más vulnerables, y en cómo podemos ser abrigo. Y pensar también en los medios que, como EL DEBATE, siguen siendo raíz, refugio y palabra compartida.
Porque cuidar un árbol —como cuidar un diario o un medio de comunicación durante un siglo y cuarto— es también cuidar la posibilidad de un futuro más justo, más verde y humano. Para que la sociedad no siga padeciendo el frío de la indiferencia de quienes gobiernan y talan los sueños del pueblo, como algunos insensibles que talan indiscriminadamente árboles y bosques, provocando un daño ecológico tan grave como acallar a la prensa y poner en riesgo la libertad de expresión, pilar fundamental de la vida democrática. Esa misma libertad que EL DEBATE supo cuidar hasta el presente.
Que se sigan cuidando las libertades, las opiniones, los árboles y los bosques.
Que tenga un buen domingo, y a cuidarse mucho del frío que se viene.
AL QUE LE QUEPA EL SAYO…











