Por Daniel Armando Vogel – Buen día, buen domingo. Hace una semana todos celebramos la obtención de la Selección Nacional de Fútbol de la AFA de la Copa América, después de 28 años.
No volveremos a analizar lo que esto significó para el deporte argentino y lo que significa, como dijimos el otro día, este recambio en el seleccionado. Vamos a ver cómo, según la encuesta de la semana, el logro obtenido, dispara la ilusión para Qatar 2022.
Es cierto que se despierta una gran expectativa, una gran ilusión de todos los argentinos de que en el próximo mundial de Qatar 2022 podamos obtener la tercera estrella que hace tanto se nos viene posponiendo, ya que hemos quedo varias veces a las puertas de conseguirla.
Vamos a pensar hoy, a la luz de los resultados votados por nuestros ciberlectores, en las virtudes que tuvo esta selección, no solamente para obtener la preciada Copa, la más importante del continente, sino para despertar esta nueva ilusión.
Supimos tener otras selecciones con técnicos de renombre, con jugadores con mayor “prestigio” y trascendencia en medios, principalmente europeos y aun así, nos quedamos a las puertas durante muchos años.
Vale preguntarse ¿Qué pasó con este equipo que ahora dirige un casi desconocido DT, para lograr ganar nada más ni nada menos que en Brasil y al mismísimo a Brasil, la final soñada?
¿Cuál es el diferencial de esta selección?
Pues bien, casi sin nombres rutilantes, con chicos muy jóvenes, muchos con poca o nula experiencia en campeonatos internacionales, en finales, este muchacho Lionel Scaloni nos llevó a cortar una racha de 28 años y nos inició en este sueño que se llama Qatar 2022.
Pensemos. ¿Dónde está la diferencia?
Creo que, el diferencial de esta con las anteriores, está primero en la humildad y en el grupo humano. La diferencia, sin lugar a dudas está en el equipo y no hablo de futbolistas, sino de hombres integrando de grupo, casi como hermanos.
Este casi desconocido DT logró dar, con lo que no pudieron hacer directores de mucho renombre en los en los campeonatos anteriores, conformar ese grupo, más que armar un equipo.
Todos recordamos el mundial pasado en Rusia. El papelón mundial de aquellas camarillas que les armaban el equipo a Jorge Sampaoli, que era casi era un espectador del capricho de un equipo que lejos estaba de ser un grupo.
Dicho esto, y habiendo tenido el ejemplo reciente en el “maracanazo” del sábado anterior, salgamos del futbol y te invito a pensar en nuestro país y traerlo a la arena política nacional.
Estamos cansados de que nos gobiernen con nombres estelares, rutilantes e “iluminados” en la política. ¿No te sentís cansado de aquellos que arman “los equipos”, llámese lista sábana?
Como en Rusia y el fútbol, los resultados no se consiguen.
No están consiguiendo hacer más feliz al pueblo que gobiernan, el que hace décadas cae cada vez más en su calidad de vida.
Entre ellos se pelean. Entre ellos hay camarilla. Entre ellos hay traiciones.
Y así vamos, como la Selección de Fútbol, por muchas décadas casi los mismos años que ella, sin conseguir levantar una Copa. Y no una copa deportiva, sino esa que se levanta en las mesas de los argentinos, en los hogares argentinos.
No parece que los famosos “DTs” que nos dirigen, hayan sabido cómo hacerlo. Porque la realidad indica que cada vez hay más pobreza, más desigualdad y más falta de un proyecto para soñar y a vivir en esta tierra tan rica para todos los que nacimos y los que quieren habitarla. Irónicamente sin futuro, nuestros jóvenes se van del país, cuando sus abuelos vinieron llenos de sueños hace un siglo.
Hará falta que aparezcan en la política argentina, nuevos jugadores, como en el fútbol para el recambio.
Todos dicen tener el mejor equipo, uno de empresarios otro de científicos, pero siguen unos y otros, sin construir un grupo de argentinidad. Cada uno tira para su lado, cada cual cuida su quintita.
Jugadores en la política sobran. Directores técnicos, también.
Podemos mil armar equipos, distintos; que jueguen por derecha, por izquierda o, hasta jugando por el centro. Pero ¿Tenemos grupo humano con sentimiento patriótico de hermandad nacional?
Para conseguir un objetivo común, los dos Lionel y varios jugadores casi sin renombre, entendieron que era cuestión de ser hermanos, dentro y fuera de una cancha. Y lo lograron, ganaron y nos ilusionan para Qatar.
¿Qué, de los que tienen que entender, de una vez para siempre, en la dignidad y felicidad del pueblo argentino e ilusionarnos, nuevamente, con un futuro mejor?
AL QUE LE QUEPA EL SAYO…





