EL COVID-19 EN ZÁRATE HOY

Por Eduardo Rivas – Si bien es bueno que uno naturalice la prevención ante el COVID-19 y, como los niños, sepa que hay que usar barbijo, mantener un distanciamiento social de 2 metros y estornudar en el pliegue del codo, no es bueno que hagamos lo mismo con quienes padecen la enfermedad.

Si bien en Zárate se ha amesetado la cantidad de contagios y los fallecimientos se han reducido drásticamente, aún queda mucho por hacer, sobre todo teniendo en cuenta que el invierno no pasó y que se han liberado muchas más actividades.

Tomemos el ejemplo de los colegios. La última semana el 8,6% de los contagios se dio entre niños y jóvenes en edad escolar. Es el indicador más alto en lo que va de 2021, y ello indica que se deben redoblar los esfuerzos en este ámbito. Raro no haber escuchado ni a Poli, ni a Pires, ni a Caputo, ni a Cáffaro opinar sobre la cuestión, cuando antes, por mucho menos, alarmados pedían el cierre de las escuelas.

Pero debemos aprender a convivir con el virus. Lo debiéramos haber hecho hace tiempo, pero quienes nos prohibían participar de eventos sociales mientras iban a ver partidos de básquet nos lo impidieron. Hoy queda claro que no nos equivocábamos quienes entendíamos que se debía avanzar en un programa de liberaciones más amplio que el que se implementaba, que Zárate no debía estar en emergencia sanitaria, y que lo que se buscaba era que perdiéramos el espacio público.

¿Qué cambió en la última semana para que se eliminara el sistema de fases? Nada, el problema es que Zárate fue rehén de la incompetencia y el chupamedismo del Intendente Municipal que no cuestionó la decisión de incluir a Zárate en el Área Metropolitana de Buenos Aires cuando no es parte de ella.

Hoy estamos en la misma situación que en el pico del año pasado, y ahora podemos hacer mucho de lo que no podíamos hacer el año pasado, y no es cuestión del plan de vacunación solamente, que aporta y mucho, hay una cuestión fundamental de decisión política. Hoy es insostenible lo que nos impusieron el año pasado. Y lo es porque cada vez queda más en claro que las medidas no fueron para todos, porque mientras hubo quienes debimos postergar cumpleaños, celebraciones y festejos, había quienes se juntaban con amigos como si nada pasara. Porque mientras algunos debimos despedir como se pudo a nuestros muertos, hubo quienes tuvieron permitidos velorios VIP.

Y en relación con esto último sí hubo una fuerte caída en los fallecidos y, dado que no bajó en igual medida la cantidad de casos, cayó también la tasa de letalidad (más de un 10% en un mes), lo cual es una buena noticia, como también lo es que haya menos casos que requieren internación y, por ende, menor ocupación de camas en los centros sanitarios.

Donde aún queda mucho por hacer es en lo referente a la vacunación.

Zárate vacunó con una dosis al 54,4% de su población y completó el plan de vacunación del 17,4%, número que se eleva 6 y 3 puntos respectivamente si consideramos el total de inoculaciones realizadas en Zárate. El 10% de las primeras dosis y el 13% de las segundas se aplicaron a vecinos que no son de Zárate, llegando al paroxismo del caso de Pellegrini, Municipio que tiene más vacunados en Zárate que en el propio Distrito, un caso único en la Provincia, como único es que un Municipio, Zárate en este caso, haya vacunados tantos vecinos de un Distrito tan distante.

Estamos bien, podríamos estar mejor, no nos decuidemos.