En febrero los precios pisaron el acelerador, particularmente en aquellos productos que concentran la mayor parte del consumo de los sectores más vulnerables. Los datos publicados esta semana por el INDEC comienzan a impactar sobre los índices de pobreza y los ingresos de la población necesitarán ser revisados si se quiere evitar pérdidas en el poder adquisitivo.

Efecto inflación: una familia necesitó casi $84.000 para no ser pobre en febrero
La inflación ya de indicios de cómo impactará en la pobreza.

Este jueves el organismo que conduce Marco Lavagna informó que la Canasta Básica Total (CBT), que mide la línea de pobreza, trepó 6,6% en el segundo mes del año. De esta manera, un “adulto equivalente” (varón de entre 30 y 60 años) necesitó $27.122 para no caer en la pobreza. Asimismo, una familia “tipo” (dos adultos y dos niños) necesitó $83.807 para no estar debajo de dicho umbral.

Esta última cifra equivale a 2,5 salarios mínimos ya que actualmente en los $33.000. En abril subirá a $38.940, tras el primero de los cuatro aumentos que tendrá el indicador que es utilizado como referencia, principalmente entre los trabajadores informales y los beneficiarios de planes sociales.

Por su parte, el valor de la Canasta Básica Alimentaria (CBA), necesaria para cubrir las necesidades kalóricas básicas de un adulto equivalente, se disparó 9% a $12.108, nuevo umbral que determinó la línea de indigencia en febrero. Por ende, una familia necesitó $37.414 para no ser considerada indigente.

Empresarios y sindicalistas acordaron recientemente subir el Salario Mínimo Vital y Móvil un 45% en todo 2022. El número se ubica por debajo de la estimación privada de inflación, que es del 55% según el último REM del Banco Central.

Además, si se anualizan las subas que tuvieron tanto el Índice de Precios al Consumidor (subió 4,7% en febrero) como la CBA y la CBT en el primer bimestre, el resultado daría incrementos de precios en torno al 70%.

(DIB)