En Zárate se atiende la Salud mental como una urgencia colectiva que interpela a toda la comunidad. Las recientes tragedias que conmocionaron a la ciudad reavivan el debate sobre la salud mental y la necesidad de fortalecer la prevención, el acompañamiento emocional y el acceso a redes de contención como la que ofrece la ONG ‘Tu Esperanza’.

En los últimos años, la salud mental ha dejado de ser un tema marginal para ocupar un lugar central en las discusiones sobre el bienestar social. En Zárate, los casos recientes que involucraron al joven Nahuel que se arrojó del Puente Zárate-Brazo Largo y a la familia Seltzer masacrada en CABA por la madre, pusieron en evidencia la urgencia de abordar las crisis emocionales con mayor profundidad y compromiso comunitario. Estas tragedias no solo conmueven, sino que también interpelan: ¿cómo puede una comunidad prevenir situaciones extremas como el suicidio?
La salud mental atraviesa a todas las edades y sectores sociales, nos cuenta María de los Ángeles González, psicóloga social y especialista en Salud Mental. Hablar de ella con naturalidad, sin estigmas ni prejuicios, es un paso fundamental para que más personas se animen a pedir ayuda. En este contexto, iniciativas como la de la organización ‘Tu Esperanza’ resultan esenciales. Esta ONG brinda contención emocional y trabaja activamente en la prevención del suicidio, ofreciendo un espacio seguro para quienes atraviesan momentos de vulnerabilidad psíquica.
La visibilización del sufrimiento emocional puede traducirse en acciones concretas. Talleres sobre manejo del estrés, grupos de apoyo y campañas de concientización son herramientas que salvan vidas. Crear un entorno donde la salud mental sea una prioridad compartida es clave para reducir el riesgo de suicidios y promover el bienestar emocional.
La labor de ‘Tu Esperanza’
‘Tu Esperanza’ es una organización no gubernamental que brinda asistencia emocional las 24 horas, los siete días de la semana. Su misión es clara: acompañar a quienes atraviesan crisis emocionales y prevenir situaciones de riesgo, como el suicidio. Su equipo está compuesto por 30 voluntarios capacitados en intervención en crisis, quienes ofrecen escucha activa, orientación y contención.
El enfoque de la ONG se basa en la detección temprana de señales de alerta y en la intervención oportuna. Cada contacto con una persona en crisis es tratado con sensibilidad, empatía y profesionalismo. La atención puede realizarse por teléfono, redes sociales, correo electrónico o incluso de forma presencial, según las necesidades de cada caso.
“Cada persona merece ser escuchada, especialmente en sus momentos más oscuros” nos dijo María de los Ángeles Gonzalez, la encargada de “Tu Esperanza”, es uno de los principios que guía el trabajo de la organización. La disponibilidad permanente de este servicio representa un recurso vital para quienes sienten que no tienen a dónde acudir.
La importancia de hablar y escuchar
La comunicación abierta es una herramienta poderosa en la prevención del suicidio. Hablar sobre emociones, angustias o pensamientos difíciles puede marcar la diferencia. Muchas veces, quienes atraviesan una crisis se sienten aislados. En esos casos, una conversación sincera, libre de juicios, puede ofrecer alivio y abrir la puerta a la recuperación.
Escuchar activamente, sin minimizar el dolor ajeno, es un acto de cuidado. Frases simples como “Estoy acá para vos” o “¿Querés contarme cómo te sentís?” pueden ser el primer paso hacia una ayuda efectiva. Además, conocer los signos de alerta —como cambios bruscos de comportamiento, aislamiento o expresiones de desesperanza— permite intervenir a tiempo.
ESCUCHA ALGUNOS CONCEPTOS DE MARÍA DE LOS ÁNGELES, EN LA ENTREVISTA
Cómo pedir ayuda
Acceder a los servicios de ‘Tu Esperanza’ -describe María de las Ángeles, es sencillo y puede ser el primer paso hacia la recuperación. La línea telefónica (3487) 301800 está disponible para quienes necesiten hablar, recibir orientación o simplemente sentirse acompañados. También se puede contactar a través de redes sociales o correo electrónico.
El proceso comienza con una escucha atenta y una evaluación de la situación. A partir de allí, se diseñan estrategias de acompañamiento personalizadas. La premisa es clara: nadie está solo. Hay recursos, hay personas dispuestas a ayudar y, sobre todo, hay esperanza.





















