El municipio de Junín aplica BTI -una bacteria que ataca a las larvas del barigüí pero no afecta a la población ictícola- usando drones.

El barigüí forma parte del grupo de los simúlidos, o “moscas negras”, cuyas hembras son hematófagas.

El barigüí, esa mosquita que no pica sino que muerde, es uno de los flagelos del verano en localidades con espejos de agua, como Junín. Para combatirlo, el gobierno municipal puso en marcha un plan para aplicar larvicidas por medio de drones en las áreas con mayor proliferación, como el río Salado y las lagunas de Gómez y El Carpincho.

La incorporación de esta nueva metodología de aplicación de BTI -una bacteria que mata a las larvas sin afectar a los peces- con drones es un complemento a las tareas manuales que se realizan con botes, informó La Verdad, de Junín.

El tan temido barigüí

A diferencia del mosquito, el barigüí no “pica”, sino que muerde. Tiene un aparato bucal tipo sierra con el que corta la piel para succionar sangre. Por eso, su picadura duele en el momento y suele dejar una roncha roja con un punto de sangre en el centro que pica intensamente durante días.

Se reproduce en aguas corrientes y oxigenadas (arroyos, canales y ríos). Las larvas se pegan a las piedras o plantas acuáticas. Por eso es tan común en pueblos con arroyos cercanos. Son más activos en el crepúsculo (amanecer y atardecer) y en días de mucha humedad o antes de una tormenta.

Si uno fue mordido por el barigüí, no hay que rascarse porque la mordedura se infecta con mucha facilidad. Se recomienda lavar la zona con agua y jabón, y bajar la inflamación con hielo. Si persiste el dolor hay que consultar a un médico.

Fuente: Agencia DIB