Una reconstrucción basada en el trabajo de investigación de la arquitecta Silvia Irene Baccino permite recuperar el rol decisivo que tuvieron miles de trabajadoras en la Papelera “La Argentina” y el Frigorífico Smithfield, dos pilares del desarrollo industrial de Zárate desde fines del siglo XIX. (Al pie encontrará el PDF de la investigación completa).

La industria papelera y la frigorífica marcaron durante décadas la vida económica de Zárate. Tanto la Papelera “La Argentina”, inaugurada en 1886, como el Frigorífico Smithfield, que comenzó a operar en 1905, se destacaron por la fuerte presencia de mujeres en sus plantas, desempeñándose en tareas clave del proceso productivo.

El material histórico recopilado por la Arq. Silvia Irene Baccino —publicado en el marco de Miradas hacia el Pasado Zarateño— permite dimensionar esa participación y su impacto en la identidad local.

La Papelera: trabajo femenino y primeras luchas laborales

Hacia fines del siglo XIX, la papelera empleaba a unos 700 operarios, con un importante número de mujeres dedicadas a la clasificación y revisión de papeles. En 1935 protagonizaron una de las primeras luchas laborales femeninas registradas en la ciudad, cuando reclamaron mejoras salariales por una nueva tarea no remunerada. Tras asambleas y medidas de fuerza, lograron duplicar el pago por la selección de papeles en colores, según documentaron los periódicos obreros de la época.

El Smithfield: presencia femenina en una industria clave

El Frigorífico Smithfield llegó a emplear a 7.000 trabajadores durante la Segunda Guerra Mundial. Las mujeres se desempeñaban en sectores como tripería, conserva, picada, salchichería y embalaje, realizando tareas de limpieza, clasificación y acondicionamiento de productos.
El trabajo de Baccino recupera también denuncias publicadas en los años 30 y 40 sobre malos tratos, abusos y presiones laborales, en un contexto sin legislación específica sobre riesgos psicosociales.

Voces que perduran

Testimonios como el de Juana Ester Moix, quien ingresó al frigorífico en 1942 con 16 años, permiten reconstruir la vida cotidiana en las plantas y el esfuerzo de quienes debían combinar trabajo, hogar y condiciones laborales exigentes.

Un patrimonio que merece ser contado

La recopilación realizada por la Arq. Silvia Irene Baccino constituye un aporte fundamental para comprender el rol de las mujeres en la industrialización local y en las luchas del movimiento obrero. Sus historias forman parte del patrimonio intangible de Zárate y siguen interpelando a las nuevas generaciones.

La historia de la industria zarateña no se explica sin las manos, la constancia y el coraje de las mujeres que, en silencio o en lucha, construyeron el pasado que hoy nos sostiene y el presente que habitamos. Gracias a ellas —a las que trabajaron en la papelera, en el frigorífico, en los talleres y en los hogares— Zárate pudo crecer, transformarse y soñar con un futuro de grandeza.

Y desde EL DEBATE también reconocemos a las mujeres que hoy siguen llevando en alto la bandera de la gran industria zarateña, con voluntad, profesionalismo y entrega. A las que fundaron nuestra historia y a quienes hoy la sostienen, nuestro saludo en este Día de la Mujer. Salud a esas zarateñas que dejaron —y dejan— todo de sí para construir la pujante industria local.