En un mes en el que los alimentos ya mostraban señales de aceleración, la suba de los combustibles aparece como un nuevo factor que complica las chances de desacelerar la inflación. El litro de nafta súper sobrepasa los $1.800.

El precio de los combustibles volvió a subir en todo el país y encendió nuevas alarmas sobre la dinámica inflacionaria. Desde que estalló el conflicto en Medio Oriente, que disparó el valor del barril del petróleo, naftas y gasoil se encarecieron más de 12% a lo largo de marzo. El litro de súper ya supera los $1.800 en las principales estaciones de servicio.
El ajuste se da en un contexto internacional marcado por la volatilidad del precio del crudo, que se mantiene en torno a los u$s120 por barril tras la escalada del conflicto en Medio Oriente y el bloqueo del estrecho de Ormuz, un punto clave para el abastecimiento energético global. Este escenario presiona directamente sobre los costos internos y acelera la actualización de precios en el mercado local.
Un impacto directo en la inflación y el consumo
El aumento de los combustibles no solo afecta a quienes cargan nafta o gasoil, sino que tiene un efecto multiplicador sobre toda la economía. El encarecimiento del transporte y la logística impacta en la distribución de bienes y servicios, lo que termina trasladándose a los precios finales.
En un mes en el que los alimentos ya mostraban señales de aceleración, la suba de los combustibles aparece como un nuevo factor que complica las chances de desacelerar la inflación. La incidencia es doble: directa, por el peso del rubro en el índice de precios, e indirecta, por su impacto en la cadena de costos.
En este escenario, distintos analistas advierten que si el precio internacional del petróleo se mantiene en estos niveles o continúa en alza, es probable que las petroleras vuelvan a aplicar nuevos ajustes en las próximas semanas.
Cómo quedaron los precios en surtidores
Con la última actualización, las principales compañías del mercado reflejaron subas en todas sus líneas de productos. En promedio, la nafta súper ya se ubica por encima de los $1.800 en todo el país, mientras que las versiones premium superan los $2.000 por litro.
Las diferencias entre marcas y regiones persisten, pero la tendencia es clara: todos los valores se alinearon al alza en un corto período de tiempo, consolidando un nuevo piso para el precio de los combustibles en Argentina.

Estaciones de servicio, entre costos crecientes y demanda estancada
El impacto de la suba también se siente con fuerza en el sector de estaciones de servicio, que enfrenta un escenario cada vez más complejo. Con márgenes ajustados y costos operativos en aumento, los expendedores advierten que la situación se vuelve difícil de sostener.
A los mayores precios del combustible se suman otros factores que presionan la rentabilidad, como las comisiones de medios de pago electrónicos, los costos laborales y la carga impositiva a nivel municipal. En paralelo, la demanda no muestra señales claras de recuperación desde 2024, lo que limita aún más la capacidad del sector para absorber estos aumentos.
El riesgo, según advierten desde el sector, es quedar atrapados en una dinámica de costos crecientes con ventas estancadas, un escenario que podría profundizarse si continúan las tensiones internacionales.
El factor internacional que explica la suba
Detrás del aumento aparece con claridad el contexto global. La guerra en Medio Oriente, las amenazas sobre infraestructura petrolera y las dificultades para garantizar el tránsito en el estrecho de Ormuz generaron un fuerte salto en el precio del petróleo.
Este movimiento impacta directamente en países como Argentina, donde el valor del crudo representa entre el 35% y el 40% del precio final de los combustibles. Aun cuando no se haya importado petróleo a los nuevos valores, las empresas tienden a alinear los precios internos con la referencia internacional.
A esto se suma un cambio en la política comercial de las petroleras, que en los últimos meses adoptaron esquemas más dinámicos de actualización —como el llamado “micropricing”— con ajustes frecuentes y segmentados según la zona y la demanda.











