La herramienta busca agilizar las tareas de los equipos médicos, facilitar el acceso a la información clínica y preservar el conocimiento institucional. El proyecto plantea, además, el desafío de garantizar la privacidad de los datos y desarrollar tecnologías adaptadas a la realidad sanitaria argentina y latinoamericana.
El Hospital Italiano presentó TANA, su ecosistema institucional de inteligencia artificial generativa, en el marco del Congreso de Informática, Innovación e Investigación en Salud 2026. La iniciativa apunta a incorporar esta tecnología en la actividad sanitaria con criterios de seguridad, gobernanza de datos y aprovechamiento del conocimiento acumulado por la institución.
El avance de la inteligencia artificial generativa abre nuevas posibilidades para organizar grandes volúmenes de información, agilizar búsquedas y asistir a los profesionales. Sin embargo, también plantea interrogantes sobre la privacidad de los pacientes, el control de los datos y la pertinencia de utilizar modelos desarrollados principalmente en otras regiones del mundo.
El jefe del Departamento de Informática en Salud del Hospital Italiano, doctor Daniel Luna, sostuvo que el desafío ya no consiste solamente en decidir si se utilizará inteligencia artificial, sino en establecer cómo incorporarla de manera responsable, con resguardo de la información y conocimiento del contexto en el que se aplica.
Tres ejes para una inteligencia artificial en salud
El desarrollo de TANA se apoya en tres conceptos centrales: la memoria institucional, la gobernanza de los datos y la generación de conocimiento propio.
La memoria institucional busca preservar y organizar el conocimiento acumulado por el Hospital Italiano para que no dependa exclusivamente de las personas que integran sus equipos. Contar con información documentada y accesible favorece la continuidad, la trazabilidad y el aprendizaje a lo largo del tiempo.
El segundo eje es la gobernanza de los datos, que comprende la privacidad, la seguridad y la posibilidad de rastrear cómo se utiliza la información. La propuesta contempla mecanismos como la anonimización, las arquitecturas en las que los modelos consultan datos bajo control institucional y las políticas que determinan qué información puede compartirse.
El tercer aspecto es la necesidad de reducir los sesgos que pueden surgir cuando los sistemas de inteligencia artificial se entrenan principalmente con datos de Estados Unidos, Europa o China. Esos modelos pueden presentar limitaciones al aplicarse a las características clínicas, epidemiológicas, culturales y lingüísticas de Argentina y otros países de América Latina.
Desarrollar capacidades propias permitiría generar herramientas más representativas de la población atendida y de las enfermedades prevalentes en la región.
Para Luna, estas cuestiones están relacionadas con una pregunta central: quién controla el conocimiento y en beneficio de quién se utiliza. Desde esa perspectiva, incorporar inteligencia artificial en una institución sanitaria también implica decidir cómo proteger sus datos y preservar el conocimiento generado a lo largo de los años.
Cómo funciona TANA
TANA fue concebida como un copiloto inteligente para asistir a los equipos de salud frente a dos dificultades habituales de la práctica médica: la sobrecarga de tareas administrativas y la dispersión de la información clínica.
La herramienta permite realizar consultas en lenguaje natural sobre evoluciones médicas, diagnósticos y antecedentes, además de facilitar la revisión de historias clínicas y la integración de datos.
De acuerdo con la presentación institucional, su objetivo es agilizar el acceso a la información y optimizar los tiempos de gestión, para que los profesionales puedan dedicar más tiempo a la atención directa y al vínculo con los pacientes.





























