GRAN DESAFÍO PARA UN JOVEN ZARATEÑO Y SU SOCIO CON AWAN: https://www.instagram.com/awam.lat?xtok=Z2tuemxrYm04NjMy

Ya nadie duda que Zárate es tierra de trabajadores, constructores, emprendedores y talentos que, desde distintos ámbitos, trascienden nuestras fronteras. Una ciudad que aporta energía al país desde las centrales nucleares Atucha I y II, donde el conocimiento, la ingeniería y la mano de obra especializada de hombres y mujeres de nuestra región forman parte de una actividad de alta complejidad tecnológica, como lo es la generación de energía nuclear. También tiene una profunda tradición industrial, con plantas de Toyota y Mercedes-Benz que producen vehículos bajo estándares internacionales de calidad y tecnología, equiparables a los de sus establecimientos de origen en Japón y Alemania. Una capacidad productiva que tiene uno de sus máximos exponentes en la Toyota Hilux, fabricada en Zárate y exportada a 23 países de América Latina.

Pero Zárate también tiene una identidad cultural que viaja por el mundo. Desde esta ciudad han salido cantores, músicos y bailarines de tango que conquistaron escenarios de Japón, China y Europa. También es protagonista de una importante industria cervecera, con una planta de producción de primer nivel que elabora numerosas marcas y variedades, incluidas opciones sin alcohol, libres de gluten y, ahora también, una versión dulce.

A ese entramado productivo y cultural se suman artistas plásticos, ingenieros, investigadores y profesionales de la medicina que nacieron en nuestra ciudad y hoy desarrollan su talento en distintos lugares del planeta. Entre ellos, el doctor Leandro Cerchietti, cuyo trabajo científico desde Estados Unidos ha alcanzado reconocimiento internacional.

En esa misma historia de talento, iniciativa y proyección se inscribe Juan Francisco Lebrero, Fran, un joven zarateño de apenas 21 años que encontró en la programación y la inteligencia artificial el camino para construir su propio emprendimiento. Hoy, desde una universidad argentina y con una empresa tecnológica en crecimiento, comienza a escribir su propia historia. Y EL DEBATE quiere contártela.


De las primeras tiendas online a la IA

Desde chico, Fran buscó distintas maneras de generar ingresos para ayudar en su casa. Comenzó con pequeñas tiendas online y, a partir de esa experiencia, se interesó por la programación. Lo que empezó como una forma de rebuscarse unos pesos terminó convirtiéndose en una vocación y en el punto de partida de un recorrido que hoy lo encuentra estudiando Ingeniería en Inteligencia Artificial en la Universidad de San Andrés, con una beca que renueva cada año en función de su promedio académico.

Pero su formación universitaria no es su único desafío. Junto a Lucio Michanie, de 20 años, fundó Awam, una plataforma argentina que utiliza inteligencia artificial para atender consultas y gestionar ventas a través de WhatsApp e Instagram.

De Mercado Libre a su propio emprendimiento

Juan Francisco Lebrero, de 21 años, nació en Zárate y estudia Ingeniería en Inteligencia Artificial en la Universidad de San Andrés. Foto: Awam.

Antes de poner en marcha Awam, Fran trabajaba en Mercado Libre y tenía una consultora dedicada a desarrollar soluciones de inteligencia artificial para empresas. Sin embargo, decidió dejar ambas actividades para concentrarse de lleno en el nuevo proyecto.

“Dejé la consultora, dejé todo para dedicarme full time a Awam, porque vi que Lucio tenía un perfil único”, cuenta el joven zarateño.

Conoció a Lucio a principios de 2026, a través de una prima de este último, que los presentó por considerar que podían complementarse: uno tenía experiencia en ventas y el otro en programación e inteligencia artificial.

La idea comenzó a tomar forma en un comercio de ropa para embarazadas de Flores, propiedad de Mónica, la abuela de Lucio. Allí observaron una dificultad habitual en los pequeños y medianos negocios: la cantidad de mensajes que reciben diariamente y la imposibilidad de responderlos a todos a tiempo. “Para un comercio que no llega a contestar el WhatsApp, cada mensaje sin respuesta es una venta perdida”, explica Lucio.

Una herramienta que ya utilizan 87 comercios

El primer código de Awam se escribió el 15 de marzo de 2026. Inicialmente, el sistema funcionaba como un agente capaz de responder mensajes, pero fue incorporando nuevas herramientas hasta convertirse en una plataforma que permite gestionar distintas operaciones comerciales. Actualmente, atiende consultas y ventas por WhatsApp e Instagram, gestiona cobros y facturación y organiza clientes, pedidos, caja y stock desde un mismo panel.

La herramienta ya es utilizada por 87 comercios y registra más de 15.000 ventas. Su crecimiento comenzó con una presencia limitada en publicidad y se expandió a partir de las recomendaciones y la incorporación de clientes, entre ellos mayoristas de indumentaria de la zona de avenida Avellaneda, en Flores.

También comenzaron a ofrecer el sistema directamente en locales comerciales de Flores y Once.

Otro reconocimiento para el emprendimiento fue su incorporación a Claude for Startups, el programa de Anthropic, empresa desarrolladora de la inteligencia artificial Claude.

Un proyecto que crece más allá de las fronteras

Lucio Michanie, de 20 años, cofundador de Awam.
Foto: Awam.

Incluso el comercio donde nació la idea utiliza actualmente Awam. Mónica, abuela de Lucio, destacó que inicialmente tenía dudas sobre cómo recibirían sus clientas la atención automatizada, pero aseguró que el sistema responde “con el mismo cariño que nosotras”.

Mientras tanto, Fran se encuentra realizando un intercambio académico en Ámsterdam. A pesar de la distancia y la diferencia horaria, ambos emprendedores mantienen reuniones diarias y continúan trabajando en el crecimiento de la empresa: uno desde Europa, enfocado en la programación, y el otro desde Buenos Aires, en el desarrollo comercial.

Una historia que también habla de Zárate

La historia de Juan Francisco Lebrero merece ser contada no solamente por lo que consiguió a sus 21 años, sino también por lo que representa. Un joven que comenzó buscando oportunidades desde su propia casa, que encontró en la tecnología una vocación, que se formó, asumió riesgos y decidió construir una empresa con proyección.

Zárate tiene una larga historia de trabajadores, industriales, artistas y profesionales que llevaron su capacidad a distintos lugares del mundo. Hoy, en una época en la que el conocimiento y la innovación tecnológica adquieren un protagonismo cada vez mayor, también aparecen jóvenes que se animan a crear, emprender y competir en nuevos escenarios.