
El Ártico experimenta incendios forestales sin precedentes desde principios de junio debido a condiciones extremadamente secas y calientes.
Las condiciones inusualmente calientes y secas han contribuido a la propagación de esos incendios: Alaska registró el mes pasado su segundo junio más caluroso, en el cual alcanzó un máximo histórico de 32 grados Celsius.
La parte norte del mundo se calienta en estos momentos más rápido que el resto del planeta en su conjunto; ello está secando los bosques y haciéndolos más susceptibles a quemarse.
También advierte que los incendios forestales liberan grandes cantidades de dióxido de carbono a la atmósfera, lo que contribuye aún más al calentamiento global.
Las partículas del humo pueden caer sobre la nieve y el hielo, haciendo que este absorba la luz solar que de otro modo reflejaría y, por lo tanto, acelerando el calentamiento global.
Fuente: Prensa Latina








