DE ESO SE TRATA

Por Eduardo Rivas – Durante la semana pasada el debate en Zárate giraba en torno al COVID-19  y sus efectos en la sociedad zarateña. En como las estadísticas locales no coinciden con las estadísticas provinciales y como pese a la reticencia oficial de testear vecinos, el virus avanzaba poco a poco por el Distrito contagiando cada vez más y más vecinos.

Sin embargo, y quizás desentonando con el ‘debate’ general, el viernes pasado (https://eldebate.com.ar/a-vuelo-de-pajaro/) proponíamos en esta misma columna hablar sobre la Rendición de Cuentas local, exponiendo nuestra mirada sobre los proveedores municipales, muchos de ellos funcionarios públicos.

El sábado en nuestro blog (https://principedelmanicomio.wordpress.com/2020/06/06/otro-vuelo-de-pajaro/) avanzamos en el análisis y sumamos los principales ejes en los que hubo modificaciones de las partidas, resaltando aquellos casos en que, por su incremento o su subejecución, sobresalían de la media.

Esta semana la realidad nos abofeteó con un nuevo hecho de inseguridad, que por su violencia, ubicación geográfica y trascendencia nacional expuso de manera cruda y descarnada la realidad local.

La inseguridad no es nueva en Zárate, la calidad de vida del ciudadano zarateño viene deteriorándose desde hace varias décadas y cíclicamente aparece para recordarnos, como una advertencia, que puede pasarnos algo similar, pero a través del tiempo queda demostrado que no es una preocupación para los funcionarios locales.

El intendente municipal resumió sus sensaciones y su preocupación a un escueto mensaje en las redes sociales en el que no dice más que una frase de ocasión y no da a la ciudadanía las respuestas ni el acompañamiento que es preciso en esta hora. Paso seguido, los bufones del rey, o del intendente en este caso, reclamando el acompañamiento al intendente en las redes, malversando la acción de gobernar.

Los concejales oficialistas, están más preocupados por lo que pasa con Vicentín que lo que pasa con Vicente, el vecino de la vuelta. Creen que con eso hacen política sin entender que política se hace brindando una mejor calidad de vida para que la gente viva mejor, y por paradójico que esto parezca, el primer paso para lograrlo es conseguir que la gente viva.

Los concejales opositores, que rápidamente unieron esfuerzos y sacaron una publicación sobre la inseguridad, poco tiempo después quedó olvidada ya que, por ejemplo, para la concejal Gallea la preocupación pasó a ser que se pueda trabajar sin tener que participar de la plataforma lanzada por el Municipio para administrar la circulación de personas… y acumular información de los vecinos. Esa preocupación es legítima la afecta directamente, pero debería replantearse en qué contexto piensa desarrollar sus actividades comerciales. Y que es más importante su rol como concejal que como comerciante, si cree lo contrario que deje el Concejo Deliberante y vuelva a su local comercial. Los problemas generales tienen que estar por los problemas individuales.

Curiosamente nadie se hizo responsable de su cuota de responsabilidad por la situación. Ni el ejecutivo, ni el oficialismo ni la oposición. Y todos son responsables en su medida.

La realidad actual no es producto de una catástrofe natural o de un designio divino. Basta ver con las designaciones del Intendente Cáffaro en su gabinete para darse cuenta. Por ejemplo la del todólogo Alejandro Cimiotta, designado como Secretario de Seguridad local, ya fue Director General de Control de Gestión de la Subsecretaria de Lima, Delegado en Lima, Subsecretario de Hábitat, Subsecretario de Desarrollo Humano, Coordinador del Programa Mayores Cuidados, o no sabe de la tarea que le encomendaron o fue un recurso desaprovechado durante tanto tiempo que dedicó sus esfuerzos a tareas tan diferentes a la que hoy enfrenta.

La realidad es que no hay alguien empeñado en que a los zarateños nos vaya mal y va realizando acciones para que así sea, aunque muchas acciones gubernamentales así lo parezcan, pero tampoco sobran los funcionarios empeñados en que a los zarateños nos vaya bien y que estén trabajando en ese sentido.

A decir verdad, en Zárate son más los ciudadanos empeñados en procurar el bienestar de todos, y hay ejemplos de sobra, pero no ocupan lugares de gobierno para poder generar cambios estructurales en la realidad local.

La realidad actual es consecuencia de decisiones adoptadas por los gobernantes, todos, por ello, deben hacerse cargo. No solo es responsabilidad del Intendente Osvaldo Cáffaro, quien tiene la mayor de las responsabilidades, pero también es responsabilidad de los concejales que, por las razones que fuere, no entienden para qué están sentados en las bancas, no conocen cuáles son sus obligaciones para con el cargo que ocupan y no desarrollan la tarea que tienen que desarrollar.

Tomemos algunos ejemplos.

El Departamento Ejecutivo envió al Deliberativo la Rendición de Cuentas el pasado 31 de marzo (http://www.hcdzarate.com.ar/popup_concejo_expedientes.php?id_expediente=16189), y como era de esperar la Presidencia del Concejo Deliberante, a cargo de Ariel Ríos, no puso a disposición de los vecinos la documentación como indican las normas legales, puesto que si así fuera quedarían expuestos los intereses gubernamental del Intendente Cáffaro. Pareciera que ninguno de los otros 19 concejales tampoco tienen interés en que la ciudadanía sepa cómo se gastan los dineros municipales, puesto que ninguno exigió que se publicara en la web oficial la Rendición de Cuentas completa.

Sin embargo contamos con la documentación y la compartimos con los lectores.

Como dijéramos días atrás el presupuesto de ‘la Secretaría de Seguridad Ciudadana, de los ocho puntos en los que se desagrega, solo uno incrementó sus partidas de dinero, el correspondiente a Gastos en personal del área de Administración, Control y Gestión de la Secretaría de Seguridad, que creció un 89%, pasando de $1.013.500,00 a $1.917.340,32, mientras el resto de las áreas de seguridad, los otros siete ítems, sufrían fuertes caídas presupuestarias.

Acumuladas las caídas, e incluyendo el incremento que mencionáramos, la Secretaría de Seguridad tuvo una subejecución del Presupuesto Municipal 2019 de casi el 18%, es decir, de cada $100 que el Gobierno Cáffaro tenía para gastar en Seguridad en 2019 solo gastó poco más de $82, dado que dejó de gastar $29.437.470,35. Quizás los $13.126.905,50 extra que recibió el Básquet hayan salido de la seguridad’.

Para ser claros. El Intendente Osvaldo Cáffaro le sacó plata a la seguridad de todos los zarateños para dársela al equipo de básquet de unos pocos. Pero no lo hizo a escondidas, contó con la complicidad de muchos, funcionarios y ciudadanos comunes ligados a la actividad, y se viene ejecutando desde varios ejercicios anteriores.

Pero esto no fue tema de debate de los concejales en la última sesión el jueves 5 de junio, las preocupaciones de los concejales fueron otras.

La combinación de ir tras los temas sin entender en tiempo y forma su gravedad, junto a mirarse el ombligo, hacen un combo cuyas consecuencias son impredecibles, y hoy las estamos padeciendo.

Hoy resulta que es trascendental el programa Zárate Cuida, al que nos refiriéramos el pasado 20 de mayo (https://principedelmanicomio.wordpress.com/2020/05/20/zarate-te-cuida/) y desde entonces no hay ingresado ningún proyecto en el Concejo Deliberante sobre la materia. ¿Es entonces un tema de preocupación real? Si lo es, ¿Por qué no han hecho algo al respecto? Quizás ocurra, como con algunos colectivos locales, que tiene más que ver con que se dieron cuenta que el problema los atañe de manera directa y entonces sí se lo asume. Al fin de cuentas es la zarateñización de aquel viejo sermón de Martin Niemöller que reformuláramos hace casi, exactamente, un año atrás (https://principedelmanicomio.wordpress.com/2019/06/10/antes-que-sea-tarde/).

Durante la semana santa de 1946, Martin Niemöller pronunció el siguiente sermón en Kaiserslautern (Alemania).

Cuando los nazis vinieron a buscar a los comunistas,
guardé silencio, porque yo no era comunista.
Cuando encarcelaron a los socialdemócratas,
guardé silencio, porque yo no era socialdemócrata.
Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas,
no protesté, porque yo no era sindicalista.
Cuando vinieron a buscar a los judíos,
no protesté, porque yo no era judío.
Cuando vinieron a buscarme,
no había nadie más que pudiera protestar.

 

No es semana santa de 1946, no soy Martin Niemöller, esto no es un sermón, y no estamos en Kaisserslautern, pero pese a eso, ojalá llame a la reflexión como aquel otro.

Cuando los ‘socialistas’ dejaron de preocuparse por los más necesitados,
guardé silencio, porque creí que yo no era un necesitado.
Cuando dejaron de limpiar la ciudad y de recolectar residuos en los barrios,
guardé silencio, porque en mi casa aún pasaban los recolectores de residuos.
Cuando proponían pan y circo,
no protesté, porque montaban espectáculos y creía que eran gratis.
Cuando dedicaron plata a Zárate Básket,
no protesté, porque a mí me gusta el básquet.
Cuando toda la ciudad se vino abajo,
no había nadie más que pudiera protestar.

Con la seguridad ocurre algo similar.

Para muchos vecinos es un tema central, pero para la mayoría ocupa el candelero tan sólo unos instantes. Y los concejales zarateños forman parte de esta mayoría.

Sin embargo, se puede cambiar.

Para ellos tenemos que hacernos cargo. Asumir nuestra parte de responsabilidad y exigir a quienes tienen responsabilidades gubernamentales que se pongan pantalones largos y gobiernen. Que recuerden que no llegaron a ocupar sus cargos por un aviso clasificado, aunque en muchos casos así parezca, sino que quisieron representar al pueblo, fueron elegidos entre otros y en consecuencia deben ejercer sus funciones.

Representen al pueblo, y miren más allá de sus narices.

Todavía estamos a tiempo, tan solo se trata de seguir aquel concejo que Ernesto Guevara daba a sus hijos en su carta de despedida, ‘sean capaces siempre de sentir, en lo más hondo, cualquier injusticia realizada contra cualquiera, en cualquier parte del mundo’.

De eso se trata.