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lunes, marzo 16, 2026
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¿A QUE LE TEMES?… ¿AL ÉXITO, O AL FRACASO?

Por Claudio Valerio –  Algunas personas le temen al fracaso; y no es para menos… Fracasar no tiene mucho de bueno (o al menos, así lo percibimos naturalmente como seres humanos).  Si bien es claro que de todo fracaso podemos tomar un aprendizaje, todos buscamos acercarnos al placer y alejarnos del dolor. Y, ciertamente, el fracaso puede traer consigo diferentes tipos de dolor, como  ser el dolor psicológico, el físico, y por último el mental.

Entonces, es fácil ver por qué algunas personas no se atreven a empezar un proyecto, pues el riesgo percibido, hace que no hacer nada parezca una mejor opción.

Sin embargo, algunas personas creen que temerle al fracaso puede ser peor que temerle al éxito… Ser exitoso, casi siempre es catalogado como sólo glamur y diversión, pero hay algo que pocos realmente entienden sobre el éxito: Todo éxito tiene consecuencias positivas y negativas.  Muchas personas, con sólo escuchar la palabra “éxito” piensan solamente en cosas positivas. Pero la verdad es que alcanzar nuestros objetivos y metas, puede atraer situaciones y circunstancias, a las cuales deberemos adaptarnos. Y no todas son agradables.
Veamos un ejemplo: Supongamos el caso de una chica quiere adelgazar. Esta chica tiene aproximadamente 80 kilogramos de peso, y su meta es quedar en 60 kilogramos…

Pensemos por un momento en cuál sería el estilo de vida de una persona con ese peso: Consumiría comida no muy saludable (pero quizás atractiva y deliciosa, como la comida chatarra).  Tendría más afinidad para relacionarse con personas de similar contextura, al entenderse mejor.  No haría normalmente ejercicio, ni tendría la fuerza de voluntad como para asistir a un gimnasio… ¿Qué tan fuerte sería el deseo de esa persona por adelgazar?.  Quizás mucho.  Sin embargo, piensa en que para poder cumplir su objetivo (y además mantenerlo, pues no basta adelgazar y ya, es importante también continuar siendo delgado). Esta chica necesitaría empezar a comer cosas diferentes, más saludables y no tan atractivas o deliciosas.  Por otra parte, debería ir al gimnasio o establecer alguna rutina de ejercicios específica (sin esto, es posible pero mucho más difícil).  Y finalmente, luego de adelgazar, es posible que sus amigos y/o amigas, empiecen a verla con ojos de envidia, celos, o incluso decepción, ya que comienza a ser diferente a ellos ahora.

Es obvio que triunfar tiene sus consecuencias…  Por más interesante que le parezca a la gente alcanzar sus sueños, la verdad es que muy pocos se ponen a pensar realmente en las implicaciones de realmente lograrlos.  Independientemente de los sueños y deseos que se tengan, todos ellos traerán consecuencias para nuestra vida.  Algunas obviamente positivas, y otras, no tan obviamente negativas.

Pensemos por un momento en qué es aquello que se quiere lograr, y tengamos en cuenta lo siguiente para que podamos evitar el temor al éxito: Nuestro estilo de vida debe cambiar un poco para que nuestros sueños sean realidad. ¿Cómo podríamos afrontar ese cambio? Habría cosas nuevas que deberíamos empezar a hacer, y cosas antiguas que deberíamos dejar de hacer. ¿Estamos dispuesto?. Y, por último, nuestro entorno se vería alterado de alguna manera, con lo que deberíamos tener la fortaleza para mantenerlo.

Para evitar el miedo al éxito, lo único que se necesita es conciencia. Conciencia sobre las implicaciones de actuar, de dejar de actuar, y de realizar cambios trascendentales.  Conciencia sobre el hecho de que vivir una mejor vida, implica cambiar rotundamente si lo que ahora vivimos día a día no es el éxito total.  Como dijo Albert Einstein, “estás loco si deseas resultados diferentes, pero continúas haciendo lo mismo”.

Hacer cosas diferentes, trae sus consecuencias, por lo que, antes de plantearnos lograr cualquier objetivo, debemos dedicarnos a analizar cómo podríamos empezar a aceptar dichas consecuencias, y qué tan dispuestos estaríamos a vivir esa nueva vida.

Nada es perfecto, ni siquiera una vida llena de éxitos y triunfos… Nuestros sueños hechos realidad, pueden tener altibajos. Incluso las personas más ricas, exitosas y felices, viven momentos de tristeza (y algunos pocos, de depresión).  No debemos pensar que existe una vida perfecta libre de todo componente de imperfección; sin embargo, tampoco nos debemos detener por ello…  Comprendamos que, incluso a pesar de esas dificultades, es posible disfrutar de este mundo y sus bondades.