Por Daniel Armando Vogel | DIRECTOR – De pronto nos levantamos ese domingo (18-01-20) y vimos cómo, de un segundo para otro, Zárate, el rugby y un brutal asesinato, copaban absolutamente todos los minutos, los segundos, centímetros y espacios de los medios nacionales primero, y luego internacionales con este hecho que está a punto de cumplir el primer año, y que tuvo que ver con la desaparición brutal de Fernando Báez Sosa a la salida de un boliche en Villa Gesell a manos y pies, de hijos de esta tierra. Nacidos, educados, formados y criados en suelo zarateño.
Historia que, ya todos la conocemos y mucho nos duele volver a refrescarla pro está, aunque nos gustaría decir que no existió, pero lamentablemente, hay una vida que ya no se recuperará, tanto como una mancha que no se borrará jamás.
Estamos en las vísperas hoy, del primer aniversario de ese hecho que enlutó a Zárate y a todas sus familias.
Si, a todas. Algunos creen que solo involucró a 10 familias, y que luego cobardemente, ellos mismos agregaron (injustamente) una más, entonces ¿son solo once las familias afectadas en Zárate?
No. Once están grabadas con nombre y apellidos, directamente afectadas. Pero, señores, Zárate en su totalidad, lloró y se indignó por el asesinato de Fernando Báez Sosa, el hecho acá no fue de “otros”, a todos nos conmocionó y nos marcaron esas incalificables imágenes de violencia y falta de aprecio por la vida.
Nos hizo sentir como sociedad, la vulnerabilidad que tenemos ante los hechos irracionales a los que estamos expuestos aquellos que, queremos construir una ciudad que es cuna de artistas celebres, quiénes hasta nos dieron el pie para ser la Capital Provincial del Tango, de tantísimos hombres y mujeres trabajadores desde el frigorífico hace dos siglos, hasta el parque industrial que hoy nos envidian por la buena mano de obra reconocida mundialmente, por miles de familias que, basadas en el amor, esfuerzo y la honorabilidad, se construyeron con sólidas bases de respeto por la vida y la dignidad de las personas.
Sin querer volver analizar aquel horroroso y triste hecho de Villa Gesell, nos toca recordar el primer aniversario del acontecimiento y por eso, le preguntamos a nuestra gente en la Encuesta de la Semana, si la pandemia opacó aquel brutal asesinato que nos tuvo en boca de todos… pandemia que llegó, a los pocos días, por no decir prácticamente de la mano de la noche de Gesell y de nuestros rugbiers.
Consultamos entonces a nuestros lectores para saber si aquello que, durante más de un mes, como un monotema en cada segundo y en todos los medios, nos laceraba hasta lo más profundo de nuestra conciencia zarateña haciéndonos sentir la peor de las “rasas de la nación” fue opacado o, fue tapado por la pandemia.
La mayoría el 72, 22% de los que opinaron, coinciden que sí. Que fue la pandemia la que opaco o, sacó del bombardeo constante mediático, el asesinato de Fernando Báez Sosa.
Ahora bien ¿Le tenemos que agradecer esto a el Covid-19?
Algunos seguramente así lo considerarán, pero ni una ni otra cosa.
Los rugbiers, cómo se los conoció, estos ocho muchachos que aún continúan detenidos como autores y coautores de semejante asesinato, siguen presos en una cárcel, esperando el juicio y sus justas condenas.
A los zarateños, el duro tiempo de encierro por el Coronavirus, no nos ha hecho olvidar el incalificable asesinato.
El primer aniversario, mañana se cumple. No podemos evitarlo.
Fernando Báez Sosa debería estar vivo y nuestros vecinos (jugadores de rugby), deberían estar caminando las calles de Zárate libremente, si la racionalidad y el amor por la vida, hubiesen sido los protagonistas en esa noche de Villa Gesell; y no el odio y la fuerza bruta, que mató.
Que tengamos todos, un buen domingo; que tengamos todos, a pesar de que esta circunstancia nos volverá a la plena exposición pública, una buena semana.
AL QUE LE QUEPA EL SAYO…





