Entre el 22 de enero y el 10 de febrero de 1926, el Plus Ultra cruzó el Atlántico Sur, desde Puerto de Frontera, Huelva, a Buenos Aires, una hazaña inédita. Ese hidroavión se puede admirar en el Museo del Transporte, en Luján.

Hace casi 90 años que el Plus Ultra está en el Museo del Transporte de Luján.
Complejo Museográfico Provincial Enrique Udaondo de Luján

Faltaban cinco minutos para las ocho de la mañana del viernes 22 de enero de 1926 y la tripulación española del Plus Ultra ya estaba lista para despegar hacia una aventura inédita de más de 10 mil kilómetros: el comandante Ramón Franco (29); el capitán de artillería Julio Ruiz de Alda (28); el teniente Juan Manuel Durán (26); y el cabo mecánico Pablo Rada (23).

La travesía del Plus Ultra fue el primer cruce aéreo transatlántico entre Europa y América, en un mismo avión.

El lugar de partida no fue elegido al azar, era Palos de la Frontera, en Huelva, muy cerca de donde 433 años atrás Cristóbal Colón había zarpado -exactamente el 3 de agosto de 1492- rumbo a su trascendental aventura.

Esta vez no eran tres carabelas sino un hidroavión Dornier Do J “Wall”, el Plus Ultra -”Más allá” en latín- que 19 días más tarde concretaría el primer vuelo entre España y Argentina, más precisamente a Buenos Aires, después de enfrentar infinidad de inconvenientes, como los fuertes vientos o el enorme peligro de quedarse sin combustible.

El Plus Ultra en detalles

Era un hidroavión fabricado en Alemania por la empresa Dornier. Tenía 17,5 metros de largo, 5,20 de altura y 22,5 de ala a ala. Pesaba 3.000 kilos vacío, cargaba más de 4 mil litros de combustible para una autonomía de 10 horas. Podía volar hasta 450 metros de altura y su velocidad máxima era de 180 kilómetros por hora. El peso total al despegue oscilaba entre los 6.000 y 6.500 kilos, en su mayoría correspondientes al combustible.

El avión llevaba lo estrictamente imprescindible: combustible y aceite, instrumentos de navegación y seguridad, herramientas, agua, alimentos, termos y mucho abrigo (no olvidar que las cabinas eran abiertas). Así, el Plus Ultra tenía lo justo y necesario para atravesar por primera vez los cielos del Atlántico Sur.

Una hazaña en siete capítulos

* La primera etapa fue entre Palos de la Frontera y Las Palmas, en las islas Canarias, a través de 1.300 kilómetros y ocho horas de travesía en los que el principal problema fue la escasez de alimentos, fruto de un error de cálculo.

* La siguiente escala fue el 26 de enero rumbo a Porto Praia, en el archipiélago de Cabo Verde, a 1.745 kilómetros hacia el sur de las Canarias y 9,50 horas de vuelo.

* Allí tuvieron que encarar una inevitable tarea: aligerar la carga de la aeronave porque el tercer destino -la isla de Fernando de Noronha, Brasil- estaba a más de 2.300 kilómetros y el consumo de combustible sería mucho mayor. Al mismo tiempo, el mecánico Rada cambió una hélice que podría quebrarse en cualquier momento y no iba a ser nada agradable que se rompiera en pleno océano Atlántico. El Plus Ultra se elevó el 30 de enero y después de 12 horas 40 minutos acuatizó en Noronha.

* Aunque la cuarta etapa era más corta -entre Noronha y Recife había poco más de 500 kilómetros- resultó la más complicada. Partieron el 31 de enero y el viaje de 3 horas y 38 minutos quedó marcado por la rotura de un motor, el de la hélice trasera, por suerte el otro se mantuvo funcionando a pleno.

* La quinta etapa -de Recife a Río de Janeiro, en total 2.060 kilómetros- era un trayecto que nunca se había hecho en vuelo directo. La tarde del 4 de febrero y tras 12 horas 5 minutos de vuelo, el Plus Ultra se posó en las aguas de la bahía de Guanabara. Una multitud esperaba a los tripulantes en la orilla, con tanto “fervor” que rompió el timón del hidroavión.

* Cinco días más tarde, el 9 de febrero, y después de las reparaciones de rigor, el Plus Ultra levantó vuelo hacia Montevideo. Dos mil kilómetros y poco menos de 12 horas de trayecto.

* Al día siguiente, miércoles 10 de febrero, fue el último despegue hacia el destino final. De Montevideo a Buenos Aires, 220 kilómetros en una hora 11 minutos de vuelo.

El avión que se quedó en Argentina

“En Buenos Aires, el recibimiento que nos tributó el pueblo argentino pasaba de todo límite y era indescriptible. Aquello fue una verdadera locura”, contaría al volver a España el comandante Ramón Franco, hermano de quien sería el “generalísimo” Francisco Franco.

La travesía del Plus Ultra no sólo fue el primer cruce aéreo transatlántico entre Europa y Sudamérica, también tuvo como objetivo reafirmar el prestigio de la aviación española y reforzar sus lazos históricos y culturales con América Latina, en especial, la Argentina .

Consumada la hazaña y cuando el comandante Franco se aprestaba para volar de regreso, esta vez, vía Chile, el Gobierno español le dio la orden de dejarlo en Buenos Aires porque el Plus Ultra sería donado a la Armada Argentina, por expreso pedido del rey Alfonso XIII.

El último viaje hacia Luján

Durante unos años el Plus Ultra fue utilizado como avión correo y al ser retirado de servicio permaneció desarmado en la Base Naval de Puerto Belgrano. Tras ser reconstruido, en 1936 fue trasladado al Museo del Transporte del Complejo Museográfico Provincial Enrique Udaondo, en Luján,

El Plus Ultra solo salió del museo en dos oportunidades: el 23 de mayo de 1968, cuando viajó a España para ser exhibido en la Séptima Feria del Campo de Madrid; y en 1985, con motivo de los actos por el 60° aniversario de la hazaña, cuando se decidió realizar una restauración integral.

La celebración del centenario

“Este jueves 22 de enero comenzaron los festejos con el recorrido participativo Plus Ultra: a 100 años del histórico vuelo, que se realizó en el Museo de Transportes, donde se encuentra expuesta la aeronave original”, relata a DIB Viviana Mallol, directora del Complejo Museográfico Provincial Enrique Udaondo de Luján.

“Desde el inicio, se destaca que no se trató de un vuelo seguro ni previsible: atravesar el Atlántico Sur en 1926 implicaba volar sin radio, con navegación visual y astronómica, motores expuestos a fallas, combustible justo y sin posibilidad real de rescate. Cada tramo del recorrido fue una prueba de resistencia física y mental -continúa la directora-. La exposición humaniza a los aviadores -Ramón Franco, Julio Ruiz de Alda, Juan Manuel Durán y Pablo Rada- mostrando sus roles complementarios, la confianza mutua y la disciplina colectiva que hicieron posible la travesía”.

Mallol cuenta que está previsto que la muestra sea recorrida por representantes de España, así como de centros de investigación aeronáutica, autoridades de la Fuerza Aérea y referentes de instituciones y centros aeronáuticos españoles, de los Países Bajos y de otras naciones vinculadas a la gesta del Plus Ultra.

El recorrido participativo sobre la historia del Plus Ultra se puede visitar de miércoles a viernes de 11 a 17. Sábados, domingos y feriados de 10.30 a 18. Y el Museo se encuentra en Lezica y Torrezuri 917. Un lujo que se da la ciudad de Luján.

Por Gabriel Esteban González (dib)