ABRAZO Y RECUERDO, EN CELESTE Y BLANCO

Por Daniel A. Vogel – ¡Buen día! buen domingo para todos. Último domingo del otoño y domingo para abrazar, para reconocer y para recordar también a nuestros padres, a nuestro viejo querido, a papá.

Se termina hoy en realidad mañana Día de la Bandera, el otoño, por eso es el último domingo otoñal. Mientras tanto y en este finde largo o súper largo, conmemoraremos un día muy particular como lo es el Día del Padre.

Quienes lo tienen, ojalá no pierdan un minuto en demostrarle reconocimiento, cariño y darle el mejor saludo en su día. Quienes ya no lo tienen, no dejen de pasar un segundo sin recordar sus consejos, sus enseñanzas y su ejemplo de vida.

Y para aquellos que también abrazamos la fe, sabemos que tenemos un Padre Celestial que cuida de sus hijos y de su descendentes. Bien vale hoy agradecerle por su amor y cuidado y pedirle también, por el duro presente para todas las familias de nuestro querido país y obviamente, de Zárate.

Se termina el otoño; un otoño seco que ya está mostrando hace varios días con temperaturas polares, la llegada del invierno que se avecina cruel este año, en contrapunto con el verano caluroso y sofocante que soportan muchas zonas, principalmente en Europa.

Y este lunes, en el día aniversario del fallecimiento del general Manuel Belgrano, que fue el creador de nuestra insignia patria, celebraremos precisamente, el día de la Bandera Nacional argentina.

Esa bandera que flamea en las escuelas, en los organismos oficiales, en las canchas, pero por sobre todo que debe estar presente en los corazones de los argentinos de bien, aquellos que no la usan y abusan de ella, sino que, con honradez y honor, llevan sus colores por los pueblos, las ciudades, las provincias y los países del mundo, haciendo honor a su color celeste y blanco, como el mismísimo cielo en el que se inspiró su creador, don Manuel Belgrano.

Que vivamos bien este domingo, primero con nuestro padre en el abrazo o en el recuerdo, luego despidiendo al otoño y preparándonos para el invierno, y mañana con todo el patriotismo a flor de piel y poniéndolo en práctica, tanto los ciudadanos como aquellos que nos gobiernan, para que podamos ver cambiar este rumbo de un país grande y rico, que está empobrecido y corrupto, muy lejos del patriotismo que impulsó a los contemporáneos de Manuel Belgrano.

AL QUE LE QUEPA EL SAYO…