Hace un cuarto de siglo, cuando Carlos Keen parecía agonizar, se reinventó gracias sus históricas construcciones y, sobre todo, sus restaurantes de campo.

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Si algún día se elige la Capital Provincial de los Restaurantes de Campo, sin duda ese lugar será Carlos Keen, el Pueblo Turístico del municipio de Luján que se encuentra a 83 kilómetros de CABA. Como tantos otros, nació a la par de la estación de tren.
Fue el 12 de agosto de 1881, con la inauguración de la estación del ramal Luján-Pergamino, que pronto Carlos Keen se convirtió en un gran centro de acopio agrícola de la zona oeste. Pero…

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¿Quién fue Carlos Keen?
Fue un abogado, periodista y militar nacido en Las Flores. Tuvo una vida corta pero intensa: luchó en la Guerra del Paraguay (donde fue herido) y murió muy joven, a los 31 años, víctima de la gran epidemia de fiebre amarilla en Buenos Aires en 1871.
En Paraguay, Keen era jefe de uno de los regimientos y al ser herido el 31 de enero de 1866 en la Batalla de Pehuajó, tomó su lugar Dardo Rocha, con quien forjaría una gran amistad.
Diez años después de la muerte de Keen, y en una de sus primeras medidas como gobernador de Buenos Aires, en 1881, Dardo Rocha decidió bautizar la nueva estación del ramal Luján-Pergamino con el nombre de su gran amigo.
Los buenos viejos tiempos
En su época de gloria, hacia los años 30, llegó a tener más de 3.000 habitantes, varios almacenes de ramos generales, juzgado de paz, registro civil y una vida social vibrante. Después de Luján y Mercedes, era el mayor de los pueblos de la zona.
Como ocurrió con tantos lugares, el cierre de los ramales ferroviarios en la década del 90 fue un golpe casi mortal. El último servicio de pasajeros paró en Carlos Keen en 1992. La población cayó drásticamente a unos 400 habitantes, las calles de tierra poco transitadas y sus edificios de ladrillo a la vista aumentaban esa atmósfera de melancolía.

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Hasta que un grupo de vecinos hacia fines de los 90 impulsó la idea de sacar provecho de ese “detenerse en el tiempo” que caracterizaba a Carlos Keen.
Renacer desde las brasas
En lugar de demoler las construcciones, decidieron preservarlas. El antiguo galpón de carga se convirtió en centro cultural y los viejos almacenes de ramos generales con el tiempo se transformaron en restaurantes de campo. Incluso en 2007, el pueblo fue declarado “Bien de Interés Histórico Nacional”, lo que protege su arquitectura original, ya que no se pueden construir edificios modernos que rompan la estética).

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Actualmente Carlos Keen tiene unos 600 habitantes estables pero los fines de semana y feriados esa cifra trepa a más de 5.000, con los visitantes que masivamente llegan a disfrutar de los veintipico de restaurantes de campo del pueblo. Por lo general tienen el sistema de Tenedor libre, con entradas de picadas y empanadas, variedad de carnes y achuras asadas, pastas caseras y postres.
Por si fuera poco, para los paladares exquisitos, Carlos Keen es un considerable centro de producción de gírgolas y miel.
Qué hacer en Carlos Keen (además de alimentarse)
Como no todo es comida, también se puede pasear por el pueblo que ya cumplió 144 años…
- La Vieja Estación: es el corazón de Carlos Keen. El antiguo galpón de cargas hoy funciona como Centro Cultural y Turístico.
- Feria de Artesanos: todos los sábados, domingos y feriados se arma una feria de productos locales detrás de la estación (tejidos, cueros, dulces).
- Capilla San Carlos Borromeo: frente a la plaza principal.
- El “Túnel de árboles”: próximo a las vias del tren hay un sector donde la vegetación forma un túnel natural, ideal para sacar fotos.
- Bicine: regreso el ciclo Cine al aire libre. Todos los viernes de enero y febrero a las 20, funciones gratuitas en el Galpón de la estación.

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Cómo llegar
- En auto: por Acceso Oeste hasta Luján y luego tomar el desvío hacia Carlos Keen (Ruta 7, km 72).











