Científicos argentinos luchan contra el cambio climático con un nuevo invento para glaciares

Junto a colegas alemanes, crearon un método fácil y económico para medir la descarga de los glaciares, ya que determina la cantidad de metros cúbicos de agua por segundo vertidos, tomando como variable principal los cambios de temperatura.

Una de las consecuencias directas del impacto del cambio climático es la reducción de la masa de hielo en la Antártida, el Ártico y distintos glaciares distribuidos en el mundo.

Así, por ejemplo, según uno de los últimos estudios realizados por un centenar de organizaciones científicas de todo el mundo, publicados por la revista Nature, en los últimos 25 años el continente blanco perdió tres billones de toneladas de hielo.


 

Frente a este escenario que empeora día tras día, científicos argentinos y alemanes desarrollaron un método eficaz, sencillo y económico para calcular la descarga de agua o los caudales que surgen de la ablación o reducción en la nieve o el hielo de la superficie de un glaciar.

El trabajo, aseguran, contribuirá a monitorear los efectos del cambio climático y otras variables asociadas a la biosfera y las actividades humanas.


Flujos de agua e información útil

Entre otras mediciones, el modelo mostró un flujo mensual estimado máximo de los caudales entre 0,74 y 1,07 metros cúbicos por segundo para dos arroyos del glaciar (South y North Potter) con muy buen ajuste a las observaciones de campo.

“Para darse una idea del volumen de agua, un metro cúbico son 1000 litros, o sea, son 1000 litros por segundo. Es como un tanque de agua domiciliario por segundo”, comparó Silva Busso, quien también enseña en el Departamento de Geografía de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA.


 

El nuevo modelo fue publicado en la revista científica más antigua del mundo, “Philosophical Transactions”, y sólo calcula la descarga o caudales producto de la ablación glaciaria relacionados con los cambios de temperatura del aire en Antártida o alta montaña. En cambio, no considera otras fuentes de transferencia de calor sobre el hielo (como la lluvia).


 

Fuente: Infobae