En el marco del Día Mundial de la Rehabilitación que se conmemora el 23 de marzo, Centro Hirsch advierte sobre la importancia de los procesos de recuperación funcional para las personas que atraviesan enfermedades o internaciones prolongadas.
El aumento de la esperanza de vida y los avances en los tratamientos médicos están generando nuevos desafíos para los sistemas de salud en todo el mundo. Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el 15% de la población mundial —alrededor de 1.000 millones de personas— vive actualmente con algún tipo de discapacidad, una condición cuya prevalencia es mayor en los países en desarrollo. Además, el organismo estima que para 2050 unas 3.500 millones de personas necesitarán productos de asistencia, como sillas de ruedas, audífonos u otras tecnologías de apoyo, principalmente debido al envejecimiento de la población y al aumento de enfermedades crónicas.
“Los avances en el tratamiento de enfermedades graves que antes eran mortales, permiten hoy la sobrevida pero con secuelas físicas o neurológicas que requieren su rehabilitación”, explica el Dr. Julián Inacio, Médico Especialista en Medicina Física y Rehabilitación, de Centro Hirsch.
En ese contexto, la rehabilitación cumple un rol central para recuperar funciones, promover la autonomía y mejorar la calidad de vida de los pacientes.
“Cuando una persona permanece internada durante mucho tiempo, especialmente si atraviesa períodos prolongados en cama o con movilidad reducida, pierde masa muscular y autonomía para realizar actividades básicas de la vida diaria, como vestirse, alimentarse o movilizarse”, explica Inacio.
Esta pérdida de funcionalidad no solo afecta la movilidad. Las personas mayores, incluso con internaciones relativamente breves pueden tener consecuencias más amplias. “Internaciones de diez o quince días pueden generar alteraciones cognitivas o conductuales, porque implican un cambio abrupto en la rutina y en el entorno habitual de la persona”, agrega el especialista.
Un proceso que comienza antes del alta médica
Los especialistas señalan que la rehabilitación no debería comenzar recién cuando el paciente deja el hospital, sino incluso durante la internación en centros de agudos.
La rehabilitación suele desarrollarse en distintas etapas. La primera puede iniciarse durante la internación hospitalaria, con el objetivo de evitar una mayor pérdida funcional. Luego, muchos pacientes continúan su proceso en centros especializados de rehabilitación, donde interviene un equipo interdisciplinario integrado por médicos fisiatras, kinesiólogos, terapistas ocupacionales, fonoaudiólogos, profesionales de salud mental, enfermería especializada y otros profesionales.
“El objetivo no siempre es recuperar el cien por ciento de las capacidades previas, porque muchas enfermedades que generan discapacidad dejan secuelas. Pero sí buscamos que el paciente alcance su mejor nivel posible de autonomía y funcionalidad”, explica Inacio.
En muchos casos, durante los primeros meses de tratamiento intensivo los pacientes logran recuperar entre el 50% y el 70% de sus capacidades previas, dependiendo del tipo de enfermedad que originó la internación.
La rehabilitación continúa después del tratamiento intensivo
Una vez finalizada la etapa de internación en un centro de rehabilitación, el proceso suele continuar mediante terapias ambulatorias, hospital de día o tratamientos domiciliarios, según las necesidades de cada paciente.
Sin embargo, uno de los desafíos sigue siendo la falta de información sobre la importancia de estos procesos.
“Todavía existe cierto desconocimiento sobre la importancia de derivar a los pacientes a centros especializados para iniciar la rehabilitación lo antes posible”, advierte Inacio.
El especialista también señala que es importante no confundir los centros de rehabilitación con otros dispositivos de cuidado. “Un centro de rehabilitación no es un geriátrico. Son espacios especializados, integrados por equipos profesionales cuyo objetivo es recuperar funciones y mejorar la autonomía de las personas después de una enfermedad o lesión”, concluye.











