Los últimos resultados de la prueba Aprender, que arrojó que sólo 53 de cada 100 alumnos y alumnas terminan a tiempo la escolaridad obligatoria, aceleró la necesidad de introducir modificaciones para mejorar los aprendizajes y hacer más atractiva la escuela secundaria.

El 25% de los alumnos del último año de secundaria tienen más edad de la que debiera corresponder.

Cambios en el régimen académico, en los sistemas de evaluación, las asistencias, las formas de promoción y en los programas curriculares son algunas de las modificaciones que se implementarán en la escuela secundaria, que en algunas provincias ya se pusieron en práctica y en otras aún está en debate, en tanto el Ministerio de Educación analiza mejoras y una evaluación específica para el nivel medio antes de fin de año.

En al menos nueve provincias ya se pusieron en práctica algunas de estas modificaciones, en otras se realizan pruebas piloto monitoreadas por especialistas, en tanto en la provincia de Buenos Aires, que cuenta con la mayor matrícula escolar del país, se debaten cambios en el régimen académico a ponerse en práctica el año próximo.

Los últimos resultados de la prueba Aprender -que arrojó que sólo 53 alumnos de cada 100 terminan a tiempo la escolaridad obligatoria- sumado a las experiencias escolares de la pandemia de coronavirus, aceleró la necesidad de introducir modificaciones en el nivel medio para mejorar los aprendizajes y hacer más atractiva la escuela secundaria para los alumnos.

Mendoza, Córdoba y Santa Fe son las provincias que ya aplican cambios en materia de evaluaciones, asistencias y acompañamiento de las trayectorias escolares, mientras que en otras como Santa Cruz y Formosa se pone más énfasis en los regímenes de promoción, y en Misiones, Entre Ríos y Buenos Aires se analiza implementar diversas modificaciones.

La reciente decisión de la provincia de Santa Fe de aplicar un régimen de avance continuo para desterrar la repitencia puso en debate si este mecanismo es el adecuado para recuperar contenidos no aprobados, en tiempos de bajo rendimiento luego de la pandemia.

Foto: Ramiro Gomez

Una investigación del Observatorio Argentinos por la Educación analizó las estadísticas oficiales (Relevamiento Anual de Escuelas y la prueba Aprender de 2019) de la camada de alumnos que arrancó 1er. grado en 2009 y que debió terminar el último año de la secundaria en 2020.

Encontraron que, a nivel país, de cada 100 estudiantes que empiezan la primaria, sólo 53 llegan al último año de la secundaria en el tiempo esperado; y apenas 16 logran niveles satisfactorios de aprendizaje en Lengua y Matemática.

Y también, que hay mucha diferencia según las provincias. Los porcentajes más altos de alumnos que llegan en tiempo y forma se registran en Ciudad de Buenos Aires (33%), Córdoba (24%) y Tierra del Fuego (21%).

Los investigadores también encontraron muy altos niveles de repitencia: el 25% de los alumnos del último año de secundaria tienen más edad de la que debiera corresponder. El dato muestra que se produce un gran “desgranamiento” en el sistema educativo, es decir que, año tras año, hay alumnos que van repitiendo o abandonando los estudios. Algunos abandonan y retoman más adelante.

Para los especialistas, los datos sobre “desgranamiento” exhiben la dificultad que tienen los alumnos argentinos para adaptarse al formato de secundaria y, sobre todo, a pasar con éxito sus primeros dos años.

Ilustración: Pablo Blasberg.

Moreno: “Mendoza eliminó el formato antiguo, elitista y conservador”

Emilio Moreno, director de Escuelas Secundarias de Mendoza, dijo a Télam que “se ha mejorado en cantidad de matrícula con 10.000 estudiantes más que los 65.000 que había en 2019, cifra que no responde a nuevos ingresos sino al haber podido retener a chicos de tercer, cuarto y quinto año”.

Este logro, según explicó, se debe “en primer lugar a la práctica pedagógica y también a la recuperación de saberes”.

Mendoza “eliminó el formato antiguo, elitista y conservador con clases expositivas donde solo hablaba el profesor y que ya no funciona, por la actitud activa del estudiante dentro del aula”, destacó Moreno.

Otro cambio fundamental fue el sistema de evaluación, “que ahora es formativo y continuo, y ya no existe el promedio dado que se tienen que aprobar todos los temas”.

“No es facilismo, sino que se aprueba cuando se aprende”, afirmó.

Moreno indicó que en Mendoza se viene evaluando y observando que “la repitencia no tiene resultados positivos, y si bien no es que se vaya a eliminar, hay programas que van en sintonía con la recuperación de saberes, donde ya no se rinden en una mesa sino que se acompaña a los estudiantes a través de un proceso”.

Galli: “La repitencia no ayuda a mejorar los aprendizajes de los alumnos”

Gustavo Galli, director de Educación Secundaria de la provincia de Buenos Aires, señaló a Télam la fuerte inversión que hubo en la pandemia para poner en práctica programas de recuperación de contenidos y la salida de ella los encuentra “recuperando las valiosas experiencias escolares y repensando un nivel medio junto a directores y docentes”.

“Cuestiones como el régimen académico, organización institucional, evaluación y acreditación de saberes, entre otros, son temas que comenzarán a aplicarse a partir del año próximo”, puntualizó.

Galli también precisó que están evaluando con los estudiantes modificaciones a los acuerdos institucionales de convivencia, poniendo en debate lo relacionado con el régimen de asistencia, acreditación y promoción, y que están poniendo en discusión la cuestión de la repitencia

“Hay coincidencia en un amplio abanico de especialistas que la repitencia no ayuda a mejorar los aprendizajes de los alumnos. En una provincia con 4.000 escuelas secundarias y 1,7 millones de estudiantes, es lógico que haya diferencias entre los equipos docentes, pero tenemos que construir un modelo pedagógico que vaya más allá de la no repitencia como sinónimo de facilismo”, explicó Galli.

Y argumentó que “no vamos a aceptar un sistema que sea concebido para que los chicos y chicas aprendan menos. La repitencia es la antesala del abandono y no tiene sentido repetir todo un año la misma propuesta educativa. Debemos aprender de muchas escuelas que ya han adoptado un sistema de acompañamiento a las trayectorias y otros modelos de evaluación”.

Foto: Laura Lescano.

Sergio España, de la Asociación Civil Educación para Todos, destacó que “el análisis integrado de los datos muestra dos caras del sistema: no logra que todos los estudiantes terminen la educación obligatoria y no logra los aprendizajes suficientes”.

“Es un sistema en crisis por el conflicto entre dos mandatos sociales: el tradicional, que entiende la escuela media como proceso de selección para la universidad -sin importar los que queden en el camino-; y el mandato actual, que pretende que todos tengan un nivel de formación que les permita desempeñarse en la vida”, sostuvo.

El especialista precisó que la realidad que evidencian los datos “frustra a docentes, estudiantes y familias. No se trata de facilismo o rigurosidad; sino de revisar qué y cómo enseñar”.

“Es un sistema en crisis por el conflicto entre dos mandatos sociales: el tradicional, que entiende la escuela media como proceso de selección para la universidad, y el mandato actual, que pretende que todos tengan un nivel de formación que les permita desempeñarse en la vida”

Sergio España, de la Asociación Civil Educación para Todos

Samanta Bonelli, investigadora del Cippec, señaló que “la escuela secundaria tiene que cambiar su manera de acercarse a los chicos. Ellos ya cambiaron y la escuela tiene enormes dificultades en este sentido. Está pensada desde una estructura de contenidos y un régimen académico muy arcaico que no responde a la realidad actual”.

“Hay muchas provincias que avanzaron, el Cippec trabaja con Misiones, Mendoza y Entre Ríos en repensar la escuela secundaria. Hay que focalizarse en una agenda mínima para que el alumno salga escribiendo bien”, destacó.

POR CLAUDIO CAMPANARI (Télam)