Ante la necesidad de preservar la calidad de vida, analistas proponen construir fuentes adicionales con planificación, ahorro constante e instrumentos adecuados, considerando horizonte temporal, inflación y tolerancia al riesgo en la etapa laboral.

La posibilidad de sostener el nivel de vida después de dejar de trabajar dejó de ser una preocupación exclusiva de quienes están cerca de la edad de retiro. Cada vez más trabajadores empiezan a preguntarse, desde etapas tempranas de su vida laboral, qué herramientas existen para construir un ingreso adicional al que otorga el sistema previsional.
La combinación de una expectativa de vida más extensa y un esquema jubilatorio que no garantiza un monto similar al ingreso de bolsillo actual lleva a repensar la manera en que se planifica el futuro económico.
La palabra que empieza a repetirse entre quienes se dedican al asesoramiento financiero es “anticipación”. No se trata únicamente de ahorrar, sino de entender que el momento en el que se empieza a hacerlo condiciona de manera directa el resultado final. Especialistas consultadas por Infobae coinciden en que la falta de planificación temprana es, hoy, uno de los principales obstáculos para llegar a la etapa de retiro con tranquilidad económica.
Mientras algunas voces ponen el foco en el hábito del ahorro como punto de partida, otras remarcan la necesidad de diseñar estrategias personalizadas y de revisar periódicamente el rumbo elegido. Lo que queda claro es que la construcción de un capital adicional para complementar la jubilación no depende de un único producto financiero, sino de un proceso que combina tiempo, constancia y asesoramiento.
El tiempo como el activo más valioso
María Laura Acosta, asesora especialista en finanzas, ahorro e inversiones, dijo a Infobae que buena parte de las personas actúa como si el retiro fuera un problema ajeno al presente.
“El mayor error es creer que la jubilación es un problema del ‘yo del futuro’. La mayoría empieza a preocuparse cuando faltan pocos años para retirarse, cuando en realidad el tiempo es el principal aliado cuando hablamos de construir un ahorro para el futuro”, destacó Acosta.
Noelia van Haaster, contadora pública, lo planteó en términos similares al resaltar que el activo más importante en materia financiera es justamente el que se pierde cuando se posterga la decisión de ahorrar. “El interés compuesto necesita años para trabajar a tu favor”, afirmó.
“Otro error muy frecuente es pensar que la jubilación del Estado va a alcanzar para mantener el nivel de vida actual. En Argentina eso hoy es una excepción, no la regla”, sostuvo Van Haaster.
Si el haber jubilatorio no alcanza para sostener el nivel de vida previo, la construcción de un ingreso complementario deja de ser una opción y pasa a ser, en los hechos, una necesidad.
Un error muy frecuente es pensar que la jubilación del Estado va a alcanzar para mantener el nivel de vida actual. En Argentina eso hoy es una excepción, no la regla (Van Haaster)
Andrea Brizuela, dijo a este medio: “El error más frecuente que cometen las personas cuando piensan en su jubilación desde el punto de vista financiero es no consultar con una persona idónea para determinar cuáles son las herramientas financieras más adecuadas para construir ese futuro, que inevitablemente va a llegar”.
Para Brizuela: “Armar un diseño financiero a largo plazo requiere una estrategia personalizada, en la que se deben tener en cuenta factores como la edad, la composición familiar, las metas y el dinero necesario para mantener el nivel de vida, entre otros”.
Acosta lo resumió de manera directa: “La respuesta es simple: cuanto antes, mejor. Idealmente, desde que una persona comienza a generar ingresos”.
Van Haaster utilizó una fórmula similar: “La mejor edad es cuando cobrás tu primer sueldo. Y la segunda mejor edad es hoy”.
Brizuela remarcó: “Las personas que ya no son tan jóvenes también deberían analizar su futura situación previsional. Existen muy buenas propuestas financieras para personas mayores de 50 años”.
Ahorrar sin necesidad de grandes sumas
“Existe una falsa creencia de que primero hay que tener altos ingresos para pensar en el retiro. En realidad, es exactamente lo contrario: las personas que logran construir patrimonio son las que desarrollan el hábito del ahorro, independientemente de cuánto ganan”, dijo María Laura Acosta.
Existe una falsa creencia de que primero hay que tener altos ingresos para pensar en el retiro. En realidad es exactamente lo contrario (Acosta)
Esa lógica se traduce en una recomendación práctica que se repite entre las tres consultadas: empezar con montos pequeños y sostenerlos en el tiempo, antes que esperar a contar con mayores ingresos para iniciar el proceso.
Noelia van Haaster fue clara: “No creo en esperar ‘a ganar más’ para empezar a ahorrar. Porque ese momento muchas veces nunca llega. Lo importante es construir el hábito”. Según ese planteo, no existe un piso obligatorio para arrancar, aunque sí una referencia orientativa: destinar entre un 5% y un 10% del ingreso mensual desde el inicio, para después ir ajustando ese porcentaje a medida que mejoran los ingresos.
Andrea Brizuela resaltó: “Tener poco margen de ahorro no es un impedimento para prever la economía de la adultez mayor. Incluso un ahorro pequeño puede gestionarse”.
La especialista puso el acento en un aspecto técnico que explica por qué los aportes modestos pueden derivar en un capital relevante con el paso de los años: el efecto del interés compuesto sobre aportes sostenidos en el tiempo, incluso cuando son de bajo monto.
En lugar de esperar a alcanzar determinado nivel de ingresos para recién entonces empezar a ahorrar, las especialistas plantean que es el propio hábito del ahorro sistemático el que, sostenido en el tiempo, termina generando la diferencia. La constancia aparece, en los tres testimonios, como una variable más determinante que el monto inicial destinado al ahorro.
Instrumentos disponibles para construir el capital
A la hora de definir qué herramientas utilizar, las especialistas coinciden en que no existe un producto único que funcione para todos los perfiles. La estrategia depende de la edad, la tolerancia al riesgo y los objetivos de cada ahorrista, y por eso el abanico de opciones suele combinar distintos instrumentos según la etapa de la vida en la que se encuentre cada persona.
Tener poco margen de ahorro no es un impedimento para prever la economía de la adultez mayor (Brizuela)
“Los seguros de retiro son una excelente opción para quienes quieren ahorrar de forma ordenada y constante pensando en el largo plazo. Obligan, de alguna manera, a generar el hábito del ahorro y ayudan a construir un capital que complemente la jubilación”, afirmó Acosta. Este tipo de productos suele ofrecer ventajas adicionales, como beneficios impositivos en determinados casos y la posibilidad de designar beneficiarios.
Van Haaster planteó: “Para horizontes largos, me gustan las carteras diversificadas que combinan renta fija y renta variable global, utilizando instrumentos como obligaciones negociables, fondos comunes de inversión, bonos y activos vinculados a mercados internacionales según el perfil de riesgo”. La especialista también se refirió a los seguros de retiro: “Cumplen un rol muy importante para quienes buscan disciplina de ahorro, planificación sucesoria y beneficios impositivos”.
“La clave no es elegir ‘el producto de moda’, sino construir una cartera coherente con la edad, el horizonte de inversión, la tolerancia al riesgo y los objetivos personales”, sostuvo Van Haaster.
“Existe una gran diversidad de herramientas financieras para construir un complemento para la jubilación: en pesos, en dólares y con aportes mensuales, lo que hace que el proceso sea más llevadero y permita incorporar el verdadero concepto del ahorro sistemático”, contó Brizuela.
Cuánto ahorrar y cómo ajustar la estrategia
María Laura Acosta recomendó ahorrar entre 10% y 15% de los ingresos: “Si hoy ese porcentaje no es posible, eso no debería ser un motivo para no empezar. Es preferible ahorrar un monto menor de forma constante que esperar el momento perfecto, porque ese momento casi nunca llega”.
Noelia Van Haaster agregó: “Si la persona empieza más tarde, probablemente necesite ahorrar un porcentaje mayor para compensar el tiempo perdido”.
Andrea Brizuela destacó: “Las estrategias de largo plazo siempre deben revisarse anualmente para evaluar si es necesario realizar ajustes en el aporte”.
Acosta destacó: “Ya no se trata tanto de hacer crecer el capital, sino de cuidar todo el esfuerzo de tantos años y pensar cómo ese ahorro va a convertirse en un ingreso que ayude a mantener la calidad de vida”.
Van Haaster planteó una idea complementaria: “La planificación del retiro no consiste solamente en acumular dinero. Consiste en construir ingresos para el futuro que permitan mantener la mayor independencia financiera posible cuando deje de ingresar un sueldo”.
Brizuela aportó un dato adicional: “Cinco años antes de la fecha estimada de jubilación es recomendable evaluar si hace falta complementar el ahorro acumulado con otro tipo de inversiones vinculadas al mercado de capitales, como parte de un ajuste final antes de ingresar en la etapa de retiro efectivo”.
Por Mariano Zalazar (Infobae)











