Sabrina Barchuk, integrante de la Sociedad Argentina de Mastología, aclaró que la enfermedad es multifactorial y que no puede atribuirse a una causa única.

El autoexamen mamario sirve para conocer el cuerpo y advertir cambios, pero no reemplaza la consulta médica ni los estudios por imágenes (Imagen Ilustrativa Infobae)

Cada 19 de octubre, Día Mundial contra el Cáncer de Mama, vuelve a poner en agenda la necesidad de sostener los controles durante todo el año. “El 90% de los cánceres de mama se pueden curar”, planteó en Infobae en Vivo Sabrina Barchuk, integrante de la Sociedad Argentina de Mastología.

La especialista remarcó que Octubre Rosa funciona como una instancia de difusión, aunque advirtió que la prevención no puede concentrarse en una fecha puntual.

“El mes de octubre, hoy en particular y todo el mes en general, es una forma de visibilizar una realidad que todos conocemos”, señaló.

“Pero el control es todo el año”, agregó Barchuk, quien sostuvo que existen herramientas para identificar muchos tumores antes de que provoquen síntomas.

La Sociedad Argentina de Mastología, agrupación de especialistas en patología mamaria, recomienda una mamografía anual desde los 40 años para mujeres asintomáticas y sin antecedentes familiares de la enfermedad.

Por qué el diagnóstico temprano cambia los tratamientos

Barchuk señaló que la enfermedad no se presenta de la misma manera en todas las pacientes. “No todas las pacientes son iguales, pero tenemos formas de muchos cánceres de mama diagnosticarlos tempranamente”, expresó.

La médica se refirió también a las postergaciones que pueden aparecer en la rutina cotidiana. “Muchas veces las mujeres por ahí dejamos, como tenemos otras prioridades, dejamos esto de lado”, afirmó, y definió los estudios mamarios como una práctica disponible que debe incorporarse a los controles de salud.

Ante la consulta sobre los cambios científicos que modificaron el pronóstico de la enfermedad, Barchuk ubicó en primer lugar la identificación precoz de los tumores. “Primero el diagnóstico precoz. Después los tratamientos específicos y dirigidos, la terapia dirigida”, enumeró.

La médica indicó que la aplicación oportuna de esas terapias tuvo impacto sobre la mortalidad. “Eso es lo que ha cambiado en el mundo la mortalidad por cáncer de mama”, dijo. Al mismo tiempo, diferenció esa evolución de la incidencia de la enfermedad. “Hay cada vez más casos de cáncer de mama en mujeres jóvenes”, sostuvo, aunque aclaró que se trata de una patología multifactorial y que no puede atribuirse a una causa única.

Sobre los factores que pueden intervenir, mencionó el estilo de vida, el ambiente, la alimentación y aspectos hormonales vinculados con la postergación de la maternidad. “No es una sola causa, nunca es una”, afirmó.

Barchuk evitó plantear un escenario de alarma y enfocó el mensaje en la consulta preventiva. “La idea no es asustar, es concientizar de que hay formas de diagnosticar la enfermedad precozmente”, señaló. “Si uno la diagnostica precozmente, hay más posibilidad de hacer tratamientos menos agresivos, menos extensos”, agregó.

Mamografía anual desde los 40 y controles ante antecedentes familiares

La mamografía es el método de imágenes que cuenta con evidencia de reducción de la mortalidad por cáncer de mama, según el consenso de sociedades médicas argentinas. La recomendación general que expuso la especialista fue concreta: “La Sociedad Argentina de Mastología recomienda la mamografía anual a partir de los 40 en mujeres sin antecedentes familiares”.

Para quienes tienen familiares directos con antecedentes de cáncer de mama, explicó que el seguimiento requiere una evaluación individual. “En las que tienen antecedentes familiares, es diez años antes de la edad del familiar que la ha tenido más tempranamente”, indicó.

Barchuk precisó que esa regla no implica hacer una mamografía en cualquier edad. “La mamografía no se hace antes de los 25 o 30 años, pero por una cuestión de la sensibilidad del método, la capacidad del método para detectar patología”, afirmó.

Como ejemplo, detalló: “Si vos tenés una mamá con un cáncer de mama a los 40, sí deberías empezar con la mamografía a los 30”. La recomendación de iniciar el control una década antes del diagnóstico de un familiar de primer grado también figura en la información publicada por la Sociedad Argentina de Mastología.

En esa línea, explicó que “en la mayoría de los cánceres de mama son esporádicos, no tienen nada que ver con lo genético o transmisible de generación en generación”, sostuvo. Sin embargo, advirtió que hay grupos familiares que requieren otra estrategia de abordaje. “Hay familias con muchos cánceres de mama que merecen un abordaje diferente”, afirmó.

“El cáncer de mama, los principales factores de riesgo son ser mujeres y cumplir años”, agregó. La médica aclaró que una persona menor de 40 años puede recibir un diagnóstico, aunque el riesgo aumenta con la edad. Sobre la maternidad y la lactancia, Barchuk indicó que pueden reducir la posibilidad de desarrollar la enfermedad, pero no modifican la indicación de los estudios por imágenes. “La maternidad precoz o antes de los 30 años o la lactancia son factores protectores para el cáncer de mama”, señaló.

La especialista explicó que uno de los objetivos de los controles es identificar lesiones antes de que se manifiesten físicamente. “Cuando no lo palpamos, no lo sentimos, solamente lo vemos en las imágenes”, precisó Barchuk. Para la médica, ese es el propósito del uso periódico de la mamografía.

Sobre el autoexamen mamario, sostuvo que es una práctica útil para registrar modificaciones en el cuerpo, aunque no reemplaza los controles profesionales. “No reemplaza ni el examen físico del médico ni la mamografía”, remarcó.

También pidió consultar si aparece alguna alteración: “Es importante que la mujer haga el autoexamen para conocer su cuerpo y ante algún cambio consulte”. Consultada por la ecografía mamaria, puso el foco en el rol de cada estudio. “La mamografía es el único método de imágenes que ha demostrado que hay evidencia científica que reduce la mortalidad por cáncer de mama”, expresó.

La médica afirmó que la mamografía está cubierta por el sistema público de salud y destacó la necesidad de evaluar tanto el equipo como la interpretación profesional de las imágenes. “La calidad de las imágenes es importante, por supuesto. Tanto la calidad de la imagen como de quién informa la imagen”, indicó.

“En otros países hay tamizajes organizados, que se las llama a las pacientes para hacerse el estudio”, comparó Barchuk. Para la especialista, hacen falta más acciones de difusión sobre las enfermedades cuyo diagnóstico temprano modifica los tratamientos.