
Por Daniel Armando Vogel – Buen día, primer domingo de julio. Domingo en que tenía previsto hablarles solo del 122º aniversario que acaba de cumplir este Multimedios desde que, aquella noche del primero de julio de 1900, cuando un puñado de hombres ponían en circulación a diario EL DEBATE que sería la base fundacional de lo que hoy es nuestro amplio servicio informativo en distintas plataformas y maneras de presentar el servicio informativo de la comunidad.
Pero ¿cómo hablar de ello, evitando hablar de lo que todos sabemos que tenemos que hablar?, nos referimos a lo que está ocurriendo con la situación del país a partir de la renuncia del ministro de Economía, el hombre fuerte de la negociación con el Fondo Monetario Internacional, que ayer dio un portazo aportando la gota que colmó el vaso, de un gobierno que no tiene rumbo, ni económico, ni político, ni social.
La pregunta que no tiene respuesta hoy es ¿que nos deparan las próximas horas? nadie puede saberlo.
Lamentablemente en la Argentina todos los escenarios son posibles, inclusive en los que el mundo ni se anima a mencionar aquí lo hemos vivido, tenemos escrito el manual de las cosas más locas desde el Estado, todos los estadios los hemos andado, los hemos atravesado, y nos hemos puesto nuevamente de pie.
Claro que cada una de estas tristes experiencias amargas argentinas, salimos, pero con más argentinos pobres, más familias en la indigencia, con la falta de los derechos que constitucionalmente quienes habitan este bendito país tienen, el acceso a la educación, a la salud, la seguridad y la dignidad de poder vivir en un país rico, con cuatro climas, con gran extensión que ameritaría vivir con mucho orgullo de ser argentino y de tener el privilegio de poder vivir en esta tierra.
Digo amerita, porque es casi una ilusión vivir en Argentina con tanta riqueza y no tener pobreza.
Quiera Dios, que bajemos los humos de los que se creen que se la saben todas y que son los salvadores del país, y que la obediencia a la sabiduría divina, ya que se jura sobre los “santos Evangelios” nos permita mover las voluntades de los dirigentes para unir al país, en estos próximos días para que el sufrimiento que es inevitable no sea condenatorio para los que menos tienen.
Y ahora sí decimos por el 122º aniversario de EL DEBATE.
Que seguimos perseguidos, censurados y discriminados en claro obstrucción a la libertad de Prensa casi desde el primer día que el Cafarismo llegó al municipio.
Y con este sistema dictatorial del “o decís lo que yo quiero que digas o morís”, se nos sigue acallando y todo el espectro político local es cómplice de la discriminación y de esta censura.
Todos los sectores políticos lo saben. Reiteradas veces lo hemos denunciado, estén o no representados en Concejo Deliberante, los representantes de todo el pueblo son cómplice de la sistemática actitud del Ejecutivo desde hace más de 12 años de atentar contra la vida de EL DEBATE que sigue contra viento y marea, contra el deseo de “los poderosos” cumpliendo años para servir a la comunidad con libertad.
AL QUE LE QUEPA EL SAYO…





