El público de la plaza y también desde cada rincón en Zárate, estuvo encendido de principio a fin, convirtió cada canción en un abrazo colectivo. Los aplausos no cedían, los gritos pedían otra más y la emoción se respiraba en el aire. Fue una de esas noches en las que el folclore late fuerte y el artista y la gente se vuelven una sola cosa.

El galardón llega en un momento bisagra para el dúo, que se prepara para representar a la Argentina en el próximo Festival Internacional de la Canción de Viña del Mar, en Chile, a finales de febrero. La consagración Sergio y Agustin con Campedrinos en Cosquín funciona como un respaldo contundente de la escena y de la industria, antes del gran desafío internacional.

Con este reconocimiento en la Plaza Próspero Molina, Campedrinos consolida una propuesta con sonido propio y una impronta profundamente federal, que dialoga con las raíces tradicionales sin perder una mirada contemporánea. Desde sus primeros álbumes hasta hoy, el dúo sostuvo una evolución constante en la producción de sus shows y en la conexión con el público, alcanzando niveles de masividad que hoy se traducen en esta consagración histórica.