Por Daniel Armando Vogel – Hola, buen día. Buen domingo para todos.

Casi como en una escena de ciencia ficción —pero bien real— el mundo volvió a posar la mirada en el cielo. La misión Artemis II reactivó esa memoria colectiva que muchos guardamos desde aquel 1969 en blanco y negro, cuando Neil Armstrong dejó su huella en la Luna y pronunció el 20 de julio de 1969: “Es un pequeño paso para un hombre, pero un gran salto para la humanidad”, una de las frases más emblemáticas de la historia. Aquella vez, el asombro era total; hoy, el desafío es distinto, pero la expectativa no es menor.

El hombre volvió a empujar los límites, a explorar lo desconocido, a asomarse —literalmente— al lado oscuro de la Luna. Ese lugar donde no hay señales, donde no llegan los mensajes, donde el ruido del mundo desaparece. Un sitio que, en términos simbólicos, podría tentarnos: enviar allí lo que duele, lo que molesta, a quién o lo que quisiéramos borrar. Un exilio perfecto para nuestras sombras.

Pero la paradoja es brutal. Mientras miramos fascinados ese lado oculto del universo, acá, en la Tierra, seguimos conviviendo con nuestro propio lado oscuro. Ese donde se negocian treguas que nadie cree, donde la palabra “paz” se vuelve frágil y manipulable, donde decisiones tomadas desde el poder algún mortal cree que puede amenazar con su poca feliz frase “Toda una civilización morirá esta noche”, el destino de millones con una frialdad que asusta. Un mundo donde, a veces, lo irracional parece imponerse sobre lo humano.

Y en ese mismo planeta, en este rincón concreto llamado Zárate, la vida sigue marcando otro pulso. Más cercano, más tangible. Más nuestro.

Porque mientras allá arriba se escriben páginas de la historia universal, acá abajo también hay pequeñas grandes historias que importan. Como la del CADU, que con la conducción de Gustavo Puebla logró finalmente su primera victoria del año ante Villa San Carlos y, casi sin respiro, sumó un punto valioso en Burzaco. El Celeste empieza a salir de terapia intensiva: ya dejó el respirador, pasó a sala común y todo indica que pronto podría recibir el alta. Y eso, para su gente, también es un pequeño gran triunfo.

En esa misma línea de recuperar alegrías, este domingo el Parque Urbano será escenario del XV Festival Provincial de Tango, una celebración que después de la suspensión por situación climatológica del pasado 20 de marzo no solo convoca a los amantes del género, sino que reafirma una identidad cultural que nos atraviesa. En el marco de los 172 años del Partido de Zárate, la música, el encuentro y la tradición volverán a decir presente, con artistas de jerarquía y la destacada presencia de Adriana Varela.

Y si de construir futuro se trata, también hay que mirar el empuje del sector privado. El desarrollo inmobiliario en el corredor norte sigue ganando protagonismo, y eventos como SINOR 2026 lo dejan en evidencia. Una iniciativa de prestigiosa inmobiliaria de Campana que reunirá al arco político, a empresarios, desarrolladores, analistas y figuras como Mario Pergolini, para pensar en las oportunidades concretas que hoy ofrece la región.

Así, entre lo intergaláctico y lo cotidiano, entre lo simbólico y lo concreto, la semana nos dejó una postal compleja pero reveladora. Podemos mirar el cielo, soñar con lo imposible, imaginar otros mundos. Pero no conviene olvidarnos dónde estamos parados.

Porque, al final del día, es acá —en esta tierra que pisamos, en esta comunidad que compartimos— donde se juegan nuestras verdaderas batallas, se dan nuestras pequeñas victorias y nuestras esperanzas son más reales.

¿No le parece?
Que tengamos una bendecida semana.
AL QUE LE QUEPA EL SAYO…