Por Daniel A. Vogel | DIRECTOR – Transitamos ya el mes de julio. Es tiempo de cuarentena, total. Tiempo de aislamiento social obligatorio ampliado por quinta vez con casi 120 días de “quédate en casa”.
Indudablemente. Que el mundo ha cambiado. No reconocerlo a esta altura, es ser ignorante. Ya nada será igual que antes del 2020.
Esto no lo vamos a descubrir ahora. Todo será distinto, post COVID-19.
Y así lo demuestran las noticias que nos llegan sobre lo que está ocurriendo en otros lugares del planeta, donde empezó la problemática, en Europa donde ya pasaron antes lo que hoy vivimos en este lugar del planeta y que, creyendo superado el tema, quisieron volver a la normalidad y se están encontrando con rebrotes que nadie tampoco tenía previsto.
Para todos, es un tiempo nuevo.
Debería ser, un tiempo de cambio.
Es un tiempo de incertidumbre.
Para algunos, (muchos) es un tiempo de fe.
Es tiempo de crisis, si señor, también.
Las crisis generan, oportunidades
Para algún político, es tiempo de oportunismo, que no es lo mismo que oportunidad. ¿Qué es la Oportunidad? ¿Cual su diferencia con “oportunismo”?, veamos.
Se denomina oportunidad al momento oportuno, cierto, exacto para realizar o conseguir algo. Con respecto a su etimología, la palabra oportunidad es de origen latín oportunitas, formada por op que significa “antes”, y portus que expresa “puerto”, es decir, “delante del puerto” y es una frase que explica las diversas opciones que tiene un marinero o un navegante al momento de llegar a un puerto seguro, de hacer cosas o actividades, y saber aprovecharlas porque no sabe cuánto tiempo puede durar nuevamente navegando en el mar.
En cambio, el oportunismo es una forma específica de responder a las oportunidades, la cual implica priorizar el interés propio y obviar principios éticos relevantes para lograr ciertas metas o para resolver preocupaciones compartidas por un grupo.
Solía decir mi padre: “A río revuelto, ganancia de pescador”, este refrán alude a los que accionan aprovechando las revueltas y trastornos. Cuando hay un problema, hay oportunistas que se benefician de la situación con su actitud mezquina y ventajosa.
Esta semana, en nuestro portal www.eldebate.com.ar pusimos a consideración una encuesta que daba cuenta sobre las famosas estampillas zarateñas que, bajo eslogan “huella solidaria” se pretende crear, o tal vez ya, se pretendía crear como una cuasi moneda local.
Preguntamos a nuestros lectores. ¿Qué posición tenes al respecto? Y, el 48,39 %, casi la mitad de los que opinaron, dicen que “rechazan de plano” la iniciativa del Departamento Ejecutivo Municipal de Zárate
Solo tres personas de cada diez que participaron, están totalmente de acuerdo y, se mantuvieron Indiferentes, poco más de dos personas cada diez.
Ahora bien. ¿Para tanto cambio esta realidad en Zárate como para que tengamos que en una ciudad industrializada con alto índice de ocupación llegar a tener que emitir una cuasi moneda local para paliar la situación?
Esa es la pregunta.
Sin lugar a dudas, en este tiempo los cambios se deben producir y se ponen a la vanguardia aquellos que se desafían hacerlos, adelantándose a las necesidades.
Pero ¿Esta es una necesidad zarateña la de tener una moneda local?
¿Es oportunidad u oportunismo político?
¿No es acaso una sentencia mortal para los comercios? Quienes, con la excusa de ayudarles a que paguen deuda impositiva en este momento de crisis, no podrán reponer mercaderías empujándolos al abismo para que ese porcentaje que dicen, que entre el 60 y el 70% de los comercios zarateños, van a quebrar.
En fin, es cierto que los cambios generan crisis y la crisis oportunidad.
En Zárate habrá que ver si esto continúa y se concreta o, si fue solo un intento, un globo de ensayo, que ya, se desinfló.
Entonces, quedará en el recuerdo, cómo que un día Zárate quiso tener, estampillas propias.
Queremos creer que solo tuvieron la idea de hacerlo con las mejores intenciones para paliar la nueva realidad que a todos nos tocará vivir.
AL QUE LE QUEPA EL SAYO….






