ARGAS Energía desarrolla desde Zárate una plataforma digital para conectar pasajeros y conductores sin cobrar comisiones por viaje. La iniciativa busca ofrecer una alternativa a las aplicaciones internacionales y sostener una actividad que moviliza a taxistas, remiseros, estaciones de GNC, talleres mecánicos y comercios de la región.

En Zárate y la región, el avance de las aplicaciones de transporte plantea una discusión que va mucho más allá de la comodidad de pedir un vehículo desde el celular. Detrás de cada viaje hay un trabajador que necesita generar ingresos, un automóvil que requiere mantenimiento y una cadena de pequeños y medianos negocios locales que dependen, en buena medida, de que taxis y remises continúen funcionando.
En ese escenario, una empresa nacida hace décadas en Zárate decidió apostar por una alternativa propia. ARGAS Energía trabaja en el desarrollo de ATP, una plataforma digital que busca recuperar el vínculo directo entre pasajeros y conductores, con una diferencia central respecto de los modelos que hoy dominan el mercado: permitir que las partes acuerden el precio del viaje sin pagar una comisión por utilizar el sistema.
La iniciativa parte de un diagnóstico que la empresa considera preocupante. Según explicó su conducción durante un encuentro con referentes del transporte privado, el consumo de GNC cayó en distintas localidades donde opera ARGAS, al mismo tiempo que numerosas remiserías redujeron su actividad y los conductores encuentran cada vez más dificultades para sostener la rentabilidad de sus vehículos.



TAXIS Y REMISES BENEFICIADOS CON CRAGAS DE GNC QUE EL PUENTE Y EL MONUMENTO A MALVINAS, FUERON TESTIGOS.
Cuando el precio del viaje no alcanza para sostener el trabajo
La discusión sobre las plataformas digitales suele concentrarse en la facilidad de uso, la disponibilidad de automóviles y las tarifas que recibe el pasajero. Sin embargo, para quien vive de conducir, el costo de cada viaje no termina cuando el vehículo llega a destino.
El combustible es apenas una parte de los gastos. También están los neumáticos, los amortiguadores, los repuestos, los cambios de aceite, las reparaciones mecánicas, los seguros y la depreciación del automóvil, que se acelera cuando el vehículo permanece muchas horas en circulación.
Desde ARGAS sostienen que las tarifas fijadas por las plataformas pueden dejar al conductor frente a una ecuación económica difícil de sostener: conseguir viajes no necesariamente significa obtener una ganancia suficiente para cubrir el mantenimiento y la renovación de la herramienta con la que trabaja.
El problema cobra mayor dimensión cuando un mismo automóvil es utilizado por dos choferes en turnos de doce horas y permanece prácticamente todo el día en la calle. La actividad puede generar ingresos cotidianos, pero también acumular gastos que no siempre se reflejan en el valor de cada viaje.

Para muchos taxistas y remiseros, el automóvil representa mucho más que un medio de transporte: es su fuente de ingresos y, en numerosos hogares, el sustento de una familia. Para quienes perdieron un empleo formal y encuentran dificultades para reinsertarse laboralmente, especialmente por su edad o trayectoria, conducir puede convertirse en una alternativa para volver a generar un ingreso propio.
Por eso, el deterioro de esta actividad no afectaría solamente a quienes están detrás del volante. También podría repercutir sobre los negocios que integran su economía cotidiana.
Una cadena de trabajo que va más allá del remis
Cada vehículo que trabaja en el transporte de pasajeros necesita cargar combustible, cambiar cubiertas, comprar repuestos y acudir periódicamente al taller. Detrás de ese movimiento hay estaciones de servicio, mecánicos, gomeros, vendedores de autopartes y trabajadores que también dependen de que el sector conserve su actividad.
Cuando disminuyen los viajes, se reduce la capacidad de los conductores para cubrir sus gastos. Si esa situación se prolonga, las consecuencias pueden extenderse al resto de la cadena comercial.
En Zárate y Campana, donde el GNC tiene una presencia importante en el transporte de pasajeros, la discusión adquiere una dimensión económica local. La continuidad de taxis y remises no solo interesa a quienes utilizan esos servicios: también forma parte de una red de empleo, consumo y circulación de dinero que permanece dentro de la comunidad.
Es precisamente sobre esa relación que ARGAS Energía busca construir su propuesta. La empresa considera que buena parte de la actividad económica generada por un viaje realizado entre un conductor y un pasajero de la ciudad debería permanecer en el circuito local, en lugar de derivarse mediante comisiones a compañías internacionales.

La discusión no implica desconocer las ventajas que ofrecen las aplicaciones existentes. Su expansión modificó los hábitos de los usuarios, facilitó el acceso al transporte y puso a disposición nuevas herramientas tecnológicas. El interrogante es cómo incorporar esos avances sin que el trabajador quede sometido a condiciones económicas que le impidan sostener su propia actividad.
ATP: una plataforma para volver a conectar al pasajero con el conductor
La respuesta que propone ARGAS Energía es ATP, una herramienta digital diseñada para vincular a pasajeros y conductores y permitir que ambos acuerden las condiciones del servicio.
Según explicó la empresa, el sistema busca que el usuario pueda solicitar un viaje, conocer quién irá a buscarlo y acceder a información sobre el recorrido, mientras que el conductor tendrá la posibilidad de aceptar un servicio con una tarifa acordada directamente con el pasajero.
La compañía sostiene que el objetivo es ofrecer una alternativa moderna, digital y en línea, sin imponer desde la aplicación un precio que el trabajador deba aceptar aun cuando considere que no cubre sus costos.
Además, la herramienta no estaría limitada a las remiserías tradicionales. La propuesta contempla tanto a conductores independientes como a empresas del sector que quieran incorporarse y recibir solicitudes por medios digitales, sin depender exclusivamente de una línea telefónica.
En materia de seguridad, ARGAS plantea que la identificación del conductor y la información sobre su ubicación permitirían que el pasajero tenga mayores referencias sobre quién llegará a buscarlo y dónde se encuentra el vehículo.
De WhatsApp a una aplicación con proyección nacional

El proyecto ya comenzó a transitar una etapa inicial. Mientras la aplicación completa su fase de prueba, ARGAS está utilizando grupos de WhatsApp administrados por la empresa para conectar a pasajeros y remiseros y facilitar la coordinación de los viajes.
La firma anunció que prevé poner en funcionamiento pleno la aplicación ATP el 1 de enero de 2027. Esa fecha constituye, según lo informado por la empresa, el objetivo para completar el paso de esta modalidad inicial a una plataforma digital específica.
Otro aspecto que ARGAS destaca es la posibilidad de ampliar el sistema más allá de sus propias estaciones de servicio. La iniciativa, según explicaron sus responsables, estará abierta a conductores de distintas localidades y a estaciones de GNC de otras empresas, incluso competidoras.
Ese punto resulta relevante porque la propuesta no se limita a captar clientes para una red de estaciones de servicio: aspira a construir un espacio de conexión entre pasajeros y trabajadores del transporte que pueda crecer en diferentes ciudades.
El modelo económico anunciado también merece atención. ARGAS afirma que no cobrará comisiones por viaje a conductores ni pasajeros y que su interés comercial estará vinculado con el movimiento de GNC en sus estaciones. La empresa sostiene que la incorporación de nuevos usuarios podría contribuir a recuperar parte del consumo perdido y fortalecer la actividad vinculada con el transporte a gas.
Una iniciativa local frente a un desafío mucho mayor
La presentación de la propuesta reunió, según lo señalado por la empresa, a más de 200 personas vinculadas con el sector. Durante el encuentro hubo consultas, opiniones y planteos sobre las dificultades que atraviesan quienes trabajan en el transporte privado.
La conducción de ARGAS reconoció que existen desafíos por delante, pero definió la iniciativa como una respuesta a un sector golpeado por la transformación del mercado. Su planteo no busca eliminar las plataformas internacionales, sino ofrecer una alternativa que, según su visión, permita mejorar las condiciones económicas de quienes trabajan en el transporte y mantener una mayor parte de la actividad dentro del circuito nacional.

De todos modos, el resultado dependerá de cuestiones concretas: que suficientes conductores se incorporen, que los pasajeros adopten la herramienta, que el sistema ofrezca confianza y que los acuerdos de tarifas permitan conciliar un precio razonable para el usuario con ingresos suficientes para el trabajador.
La tecnología, por sí sola, no garantiza esos resultados. Pero puede convertirse en una herramienta para reorganizar una actividad que necesita adaptarse a nuevos hábitos de consumo sin perder de vista su dimensión laboral y social.
Desde Zárate, una firma con trayectoria en el mercado del GNC busca trasladar esa discusión al terreno de las soluciones. La apuesta consiste en demostrar que también puede desarrollarse tecnología propia para competir en un mercado transformado por las grandes plataformas y que el progreso digital puede tener como objetivo no solamente facilitar un viaje, sino ayudar a sostener el trabajo que lo hace posible.



























