
Por Daniel Armando Vogel – Hola buen día, buen domingo para todos. Feliz día de la Independencia argentina es el saludo en esta mañana desde este espacio de opinión dominical.
Cuando recién empezamos a sentir que el invierno va llegando, tarde, por cierto, en este segundo domingo de julio, estamos celebrando aquel primer grito de libertad de la Patria que se dio, como todos sabemos y recordamos, por aquellos días en la ciudad de Tucumán.
Y ¿quién no tiene grabado en sus retinas la estructura y fachada de la vieja casa de Tucumán donde se declaró la independencia nacional?
Vaya el recuerdo en este aniversario a aquellos hombres que hicieron del coraje, del valor y de las convicciones, la gran apuesta en la decisión tomada por el Congreso de Tucumán, que sesionó en la ciudad de San Miguel de Tucumán de las entonces Provincias Unidas del Río de la Plata, por la cual el país proclamó su independencia política de la monarquía española y renunció también a toda dominación extranjera.
Y ahí nació la patria, ahí nació la Argentina.
La que, con 207 años hoy, aún sigue queriendo construir su destino de grandeza, en un tiempo de extrema conflictividad económica y social cuando contaremos durante este año, los primeros 40, continuados de ejercicio democrático.
Recordamos aquel grito de libertad, pero también ¿quién no recuerda y tiene grabado en sus retinas y oídos aquellos días de 1983 cuando empezábamos a recuperar la democracia, aquel cierre de los discursos que nos erizaban la piel y hasta nos hacían llorar?
Entonces, apasionadamente ese hombre imponía, también con gran valor y coraje como aquellos hombres de Tucumán, sus principios e ideas asumiendo la responsabilidad de conducir los destinos del país e independizarnos de un sistema de gobierno autoritario y de facto, para llevarnos de la mano a estas cuatro décadas de democracia.
Entonces decía Alfonsín “con la democracia se come, se cura y se educa…”
Y todos soñábamos. Tal vez, como se soñaba en 1816…
Tres vitales condiciones para un país libre y soberano que hoy, a 40 años después no puede esgrimir con independencia, nuestro sistema democrático argentino.
Hoy más de la mitad de los hogares argentinos no comen, más del 50% de los chicos no se educan, y curarse dignamente, es cada vez más una cuestión de privilegio y no de derechos.
Curiosamente en este 2023, se decide iniciar una nueva campaña política por las PASO en este caso, el mismo día de la Independencia Argentina.
Sabemos que el 90% de todo lo que se diga en campaña será mentira o verdades a medias en cada spot publicitario y en cada discurso de aquellos que, se postulen para gobernarnos, después de que el pueblo elija en las urnas, a sus nuevas autoridades.
Podrían haber elegido otra fecha en respeto a los hombres de Tucumán. Pensando en aquellos que cabalgaron miles de kilómetros en caminos de tierra, que no tomaron vuelos en primera clase para llegar, ni micros de lujo con coche cama, ni viajaron en autos importados y blindados. Lo hicieron en carretas, en diligencias o hasta a pelo de caballo, para dar lo mejor de sí mismos representando al argentino y sus sueños, en esa declaración del 9 de julio de 1816.
Ojalá en este 2023 aparezcan los patriotas contemporáneos que estamos necesitando y esperando.
O, volveremos a ser sometidos mucho más que hoy día, por poderes extraños, extranjeros u oportunistas (solo por no decir mafiosos), pisoteando mucho más que al presente sin comida, seguridad y educación, entre otros valores perdidos, la declaración de aquella Independencia, que hoy celebramos.
Gritemos fuerte todos por Libertad, 207 años después.
AL QUE LE QUEPA EL SAYO…










