HABLEMOS SIN SABER

Por Eduardo Rivas – Por estos días Zárate y sus vecinos están como en una especie de ‘Hablemos sin saber’, aquel viejo sketch televisivo en el que, precisamente, se hablaba sin saber sobre cualquier tema de manera grotesca, pretendiendo erigirse como especialista del tema en cuestión.

Es poca la información con la que se cuenta porque quienes tienen acceso directo al expediente no han hablado, ni hablan, como para que se conozca la investigación que está llevando adelante la justicia, sin embargo todos abren juicio opinando sobre lo que ocurre sin darse cuenta que en realidad se está opinando sobre lo que quieren que opinemos.

Qué ocurrió aquella noche solo lo saben quiénes estuvieron allí, y Fernando no puede dar su versión. Y quienes pueden darla optaron por no declarar ante la justicia para contar su verdad.

Sin embargo se menciona culpables e inocentes con mucha, demasiada, liviandad. Y como decíamos días atrás se cambia de opinión muy fácilmente y se sigue adelante como si antes no se hubiese opinado lo contrario de lo que se opina ahora.

Para quienes somos legos en Derecho, nos cuesta entender por qué quienes dicen, según los comentarios de muchos, ser inocentes no lo proclamaron ante la justicia, que es la que en última instancia sabrá discernir qué es lo que ocurrió y cuáles son las responsabilidades de cada uno.

No sirve el linchamiento mediático ni la absolución sin fundamento, no tenemos argumentos para sostener una u otra posición, sirve reclamar justicia por la memoria de Fernando, para que paguen su culpa los responsables y que quede en claro qué rol le cupo a cada uno de los sospechosos, incluso, si hay quienes estuvieron injustamente sospechados.

Es sencillo y tentador repartir y quitar culpas, pero esa no es función de la ciudadanía, fundamentalmente, porque carecemos de la formación e información para poder hacerlo.

Es momento de tener paciencia y esperar lo que la justicia vaya dictaminando, inicialmente hizo una imputación y quedan por delante todos los pasos previos antes de llegar a juicio.

No debemos perder de vista que seguimos dentro de la caverna y lo que vemos son solo las sombras de lo que nos quieren mostrar, lejos estamos de poder conocer lo que verdaderamente ocurre.

Se acusó al deporte, se acusó a la capacidad económica e incluso al parentesco con funcionarios, pero nada de ello explica, y mucho menos justifica lo que ocurrió. Tampoco lo hace respecto de lo que está ocurriendo.

Por ello estas líneas pretenden ser un llamado a la reflexión.

¿Todo lo que sabemos es todo lo que sabe la Justicia? ¿Todo lo que sabe la Justicia es todo lo que sabemos?

De nada sirve enumerar nombres como culpables del asesinato de Fernando ni quitar nombres de la lista porque se cree en su inocencia. De eso se encargará la justicia.

Nuestra obligación es no jugar a ser Natalia Natalia, nuestra obligación hoy, y siempre, es reclamar que la justicia haga bien su trabajo porque solo así podremos vivir en una sociedad justa, una sociedad que merezca ser vivida.