El pasado domingo la fiesta se proponía perfecta. Imponerle con absoluta justicia el nombre al ex Gigante de Villa Fox por el que hoy luce orgulloso MARIO “El León” LOSINNO, era junto al homenaje a los campeones del 69, el basamento de lo que sería festejar y terminar el año, clasificados a la Copa Argentina. Era fácil, solo había que jugar fútbol, noventa minutos. Claro, jugar bien, para ganar, lo que la hinchada definía con GANAR SI O SI. Y no se ganó porque se jugó mal y así, se ahogó el festejo completo.
La tarde invitaba a ir temprano para el último partido del año del equipo de primera, donde se abriría por última vez un estadio “sin nombre” para recibir a los socios y simpatizantes de Defensores, en ese “estadio gigante” pero que se retirarían de uno con nombre propio. Faltando 45 minutos para iniciarse el encuentro ante Tristán Suárez, “el gigante” supo que pasó a llamarse Mario «El León» Losinno.
Los actuales dirigentes, ex dirigentes, socios y familiares de Mario Losinno “vivieron que luego se potenció en el entretiempo con bombas de estruendo para recordar el logro de los campeones de 1969” quienes fueron los protagonistas de la histórica epopeya que se cumplen 50 años del primer ascenso del Celeste el próximo 20 de diciembre.
Todos felices con la iniciativa de la Comisión Directiva rubricado durante toda la tarde con el aplauso cerrado desde los cuatro lados del rectángulo de juego.
Pero, había que jugar y ganarle a Tristán Suárez, que no es un cuco, que solo nos llevaba un punto y de local, era “seguro” que lo doblegábamos y alcanzábamos la ansiada clasificación a la Copa Argentina. Pero no, jugamos con “otra historia” de un equipo frío o displicente con la historia, que se le cayó encima y, nos ahogaron la fiesta total. Ni da para la formación.








