Disparó la presente nota las duras imágenes que vimos esta semana en un video donde un pitbull ataca a una niña de siete años, la que nada le había hecho para provocar su furia. Situación que termina con la intervención de varias personas y con una fractura múltiple expuesta, pone nuevamente a las razas violentas y a la “cuarentena” perruna en debate. Nuestro Multimedios conversó el jueves con el psicólogo canino Hugo Ragusa, terapeuta perruno para conocer la situación ante el Asilamiento y los que esto genera principalmente en los perros violentos. Definió “el perro es un ser vivo, pero no se lo debe humanizar” y que “al animal hay que ponerle límites constantemente”. Te invitamos a escuchar la charla en los audios.

Hugo Ragusa es terapeuta de perros (Matrícula N1 2307) y fue entrevistado por radio EL DEBATE para conocer dos temas vinculados a su profesión, la psicología canina. Quisimos saber como la cuarentena les afecta y sobre los ataques de animales violentos, como ocurrió esta semana a una niña de solo siete años, que terminó con heridas muy graves. Arrancó Ragusa diciéndonos “En el momento que el hombre domesticó al perro, el perro pasa a ser parte de nuestra familia y lo que hacen mal algunas personas, es tratar de humanizar al perro” disparó para posicionar una interesante charla, que te atrapará (oir audios).

En relación directa con el encierro y cuarentena, expreso que se dan cuenta que el barbijo, la mascara no era normal y que todos ahora se tapan, que están mas tiempo en la casa, “Los animales tienen sentimientos al igual que uno, entonces los cambios que están pasando los viven como nosotros, porque -completa- el animal ve como nosotros estamos comportándonos nosotros mismos” -y, amplía- “El comportamiento de los perros puede ser físico o emocional -argumenta- esto pasa porque son seres vivos, pero el acto lo cometen porque están tensionados por falta de estímulos, como puede ser la sociabilización afuera del hogar” explicó clarito el terapeuta Hugo.

El profesional perruno se detiene a reflexionar “Siempre les digo a las personas que nosotros somos seres con raciocinio y somos lo que podemos pensar, ellos no lo hacen” entonces remata “saber esto es muy importante, ya que al haber una problemática, tenemos que saber ponernos en la mente del perro, entender cómo piensa para poder saber qué le estaría pasando”.

En cuanto a la estructura de los perros explica “El perro es un ser muy ansioso, al ser así es que necesitan disfrutar de lo que venían haciendo antes, para descargarla las energías que hacían en su rutina” y comenta la situación de la cuarentena “Estos días me han llamado varias personas, la mayoría de las veces por un mismo tema que es cambio de actitud en el perro… -tira un ejemplo- “está ocurriendo en cuarentena que un perro que nunca fue agresivo, ahora cuando alguien entra o llega a su casa le ladra”.

“¿Entre el animal y nosotros? -se pregunta y responde- somos nosotros los que podemos pensar y saber cómo actuar o modificar alguna actitud de nuestro perro” entonces, agrega “Tenemos que cambiar primero nosotros y cuando el perro vea eso, es cuando lo vamos a modificar él”, -es muy importante, destaca- “generarle confianza al perro, porque por toda esta situación (Covid-19) el perro puede perder la confianza”.

JUNTO GUSTAVO BO Y SUS PERROS…, UN BUEN CLIENTE Y AMIGO DEL TERAPEUTA, EN BARADERO.

Ragusa en la charla con Daniel Vogel en el aire de radio EL DEBATE apuntó a la responsabilidad del dueño para entender mejor con su perro, y mejorar la convivencia. Definió “Hay mucha gente que no entiende qué la convivencia con el animal no es solamente llevar un perro a la casa para ponerlo en el patio para que los chicos se puedan entretener, no es así por qué el perro tiene sentimientos y es un ser vivo” y completa su mensaje “El perro debe ser uno de los pocos seres vivos que da amor incondicional, -dispara otros ejemplo- “hay mucha gente que castiga el perro y éste, a los 10 minutos está lamiendo su mano nuevamente y buscando el afecto del dueño” deja como reflexión.

Luego fuimos por la brutal imagen del pitbull atacando a esta niñita que nada hizo ni intentó hacerle al perro para provocar el ataque “Yo siempre aclaró que nunca hay perros malos si no hay dueños malos, y también me refiero que muchas veces tenemos una raza de un perro porque nos gustó, pero no conocemos las características ni para qué se utiliza” dice para posicionar el tema.

Cada perro para cada situación detalla Hugo en la charla “Uno no puede tener un dogo en un departamento, porque -describe- esa raza fue creada para un lugar grande porque el perro necesita quemar su energía, y poder morder algo o cazar” -entonces, competa- “Es importante antes de tener un perro, saber cómo es y qué características tiene, cómo fue criado y para que función específica lo queremos”.

Entonces el profesional en psicología canina nos instruye “Cuando hablo de conocer más al perro, es de saber sobre los antecedentes que tenía en el pasado… -lo expone- los perros antes se movían en jauría, esto significaba había un perro alfa, que tenía cierto privilegio que la jauría no tenía” cuenta Ragusa para cerrar la idea “La disputa era por el liderazgo a medida que los cachorros iban creciendo, y el líder seguía envejeciendo, pero la disputa estaba permanentemente. Entonces, -completa- cuando un hombre domesticó un perro, para el animal el duelo es el alfa y su familia somos nosotros, la familia perruna para él perro, son los demás integrantes del grupo familiar”.

Sigue dando cátedra “Hay veces que el dueño no toma el rol del alfa por lo cual, el perro lo asume y (sin líder) maneja la situación dentro de la casa tanto como fuera” -y redondea-, entonces si el animal que nunca tuvo una actitud violenta, al aparecer alguien que se le presta atención, al perro esta situación puede generarle celos”.

Por último consejo, nos deja “El perro siempre necesita tener límites, ellos se tienen que sentir seguros con la persona que están y ese es el trabajo que generalmente se hace en psicología canina, se le enseña al dueño, a poder manejar a su perro” termina echando por tierra aquello de que se le debe enseñar al perro obediencia castigándolo.


 

 

 

 

 



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