El aumento responde al salto del precio internacional del petróleo tras los ataques en la región, combinado con factores locales como impuestos, acuerdos entre petroleras y la capacidad de producción argentina, que amortiguan el impacto pero no logran frenarlo por completo.

El precio de la nafta en Argentina registró un incremento del 23% tras el reciente ataque de Estados Unidos e Israel a Irán. La noticia afecta tanto a consumidores como a la industria, y sitúa a los combustibles en el centro de la discusión económica y energética del país. El exsecretario de Energía, Emilio Apud, analizó en Infobae en Vivo las causas y perspectivas del fenómeno.
A partir del inicio del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán, el costo de la nafta aumentó casi un 23% en la Argentina. Según datos locales, la volatilidad observada responde a factores internacionales y a la reacción de los precios en el mercado global, especialmente después de los ataques a infraestructuras críticas en países productores.
Apud, exsecretario de Energía, expuso que la evolución del precio depende de la recuperación de la capacidad productiva y del impacto de los eventos geopolíticos sobre la oferta de petróleo.
Explicó: “Va a pasar un cierto tiempo, yo diría un año por lo menos, hasta que se restablezcan siempre que la situación se mantenga como está. No se han afectado más las instalaciones petroleras en el Golfo”. El especialista detalló que, por ejemplo, en Catar el principal productor de gas natural licuado, el 17% de su capacidad está afectada, lo que “va a llevar dos años arreglarlo”.
El panorama regional y el lugar de Argentina
Consultado sobre el posicionamiento de Argentina en el contexto regional, Apud descartó que el país tenga el precio de combustibles más alto del continente. “No es así. Creo que estamos cuartos o quintos”, aclaró.
Explicó que la situación local está influida por la condición de productor: “Estamos aproximadamente un 8% más abajo en la materia prima del petróleo, porque acá hay una retención. Si producís petróleo, lo podés meter en la refinería acá para hacer nafta o lo podés exportar, pero para exportarlo no lo hacés al precio del Brent, sino al Brent menos el 8% menos los fletes. Ese es el precio que entra en las refinerías nuestras y es algo más barato que en aquellos países que no tienen producción”.
La evolución del precio internacional y la estructura local generan márgenes para amortiguar el efecto de los vaivenes globales, aunque Apud indicó que el reciente aumento se queda corto respecto al impacto real del salto del precio internacional. “Estaban hablando que era una exageración 23% en un mes. Yo les digo que no, tendría que ser 30%. Más o menos, por cada dólar que sube el barril, tendría que subir casi un 1% el precio de las naftas”, sostuvo.
Factores que inciden en la suba y rol del Gobierno
El exfuncionario detalló que el sector petrolero local acordó no trasladar el total de las subas internacionales de forma inmediata. “Por suerte las petroleras se pusieron de acuerdo y dijeron: ‘Bueno, está bien, no aumentamos ahora, pero tampoco vamos a bajar después cuando baje’. Hasta equilibrar en el tiempo eso”, explicó Apud.
Señaló que el Gobierno tiene opciones limitadas para intervenir y que una de las herramientas posibles es diferir actualizaciones impositivas. “El Gobierno podría acompañar solamente postergando la actualización impositiva y no mucho más. A lo mejor con esto que hizo con los bios, decir: ‘Bueno, pueden agregar un poco más de bio de canola a las naftas’, entonces bajan un poco el costo”, apuntó.
En contraste con gestiones previas, el entrevistado valoró que el Gobierno no recurra a métodos de intervención directa que distorsionen el mercado. “Creo que es un buen criterio del Gobierno no meterse como se metía antes, el gobierno kirchnerista, que inventaban un barril a piacere o usaban el IPF para tener precios que no reflejaban la realidad. ¿Y cuál era el resultado? Que las petroleras se iban a otro lugar a invertir”, manifestó.
Las oportunidades de exportación para Argentina
En cuanto a las perspectivas de crecimiento y exportación, Apud sostuvo que la crisis global abre un escenario favorable para la Argentina. Aseguró: “Esta desgracia, que son las guerras, nos va a significar un beneficio a mediano y largo plazo, porque los grandes importadores de petróleo y gas van a buscar diversificar la oferta. No van a repetir el error de depender exclusivamente del Golfo Pérsico”.
El exsecretario añadió: “Van a buscar mercados geopolíticamente estables y ahí nosotros calificamos en todo, salvo el tema político, que siempre se duda si la próxima administración va a tirar por tierra lo que hizo esta administración”.
Resaltó que el país cuenta con recursos suficientes y capacidad técnica para responder a la demanda global, con énfasis en el desarrollo de Vaca Muerta y la producción de shale. “Tenemos el producto, sabemos cómo sacarlo, el shale, el no convencional, y tenemos el mercado”.
De forma continua indicó: “Ahora hace falta inversiones fuertes para salir de la modorra que tuvimos durante cien años o más, de vivir exclusivamente de lo que consumimos los argentinos en las estaciones de servicio. Ahora ya estamos exportando petróleo y a partir del año que viene gas natural licuado, que todavía no exportamos nunca”, explicó Apud.
El proceso de exportación de gas natural licuado comenzará en breve. “El barco que va a producir la transformación de estado gaseoso a estado líquido para meterlo en los barcos llega a fin de año y el año que viene ya empezamos con eso y se abre un mercado muy importante”, afirmó el exsecretario de Energía.
Volatilidad internacional y coberturas locales
Sobre la volatilidad de los precios y su impacto en el mercado financiero, Apud sostuvo: “Para la parte especulativa financiera de las bolsas, es muy volátil. Cuando bombardearon las instalaciones nucleares hace un par de meses, el precio pegó un salto, después bajó”. Destacó que Argentina amortigua el impacto debido a la producción local: “En nuestro país tenemos producción y podemos amortiguarlo un poco. Pero hay otros países, como Uruguay, que tienen que seguir prácticamente la curva internacional y variar todos los días el precio del crudo”.
El saldo para la industria y el consumidor final dependerá tanto de la estabilidad internacional como de las decisiones que se adopten a nivel local, en un contexto marcado por la incertidumbre y las oportunidades emergentes para el sector energético argentino.
Por Brisa Bujakiewicz (Infobae)











