El enfriamiento de la superficie del Océano Pacífico ecuatorial ya estableció la llegada de este fenómeno, que guiará el clima para todo el período estival. Según la Organización Meteorológica Mundial, La Niña será débil y breve, pero con impacto en muchas regiones, donde se prevén temperaturas más cálidas de lo normal. Argentina, una de ellas.
Con la llegada de las vacaciones, los interrogantes acerca de cómo estará el clima en uno de los trimestres más importantes del año se convierten en un tema de conversación cotidiano. Para poder pronosticar a largo plazo, los especialistas utilizan varias herramientas, entre ellas, la condición de los océanos. Y el Pacífico ecuatorial es el que marca el ritmo climático que adelanta las condiciones venideras.
¿Qué dice hoy esta zona clave? Que el fenómeno de La Niña ya está entre nosotros. “En nuestro país, esto se asocia con lluvias deficitarias. No quiero decir que no vaya a llover, pero sí que podrían ser eventos más distanciados y dispersos o erráticos, principalmente entre diciembre y enero”, precisa Natalia Gattinoni, licenciada en Ciencias de la Atmósfera y especialista del Instituto de Clima y Agua del INTA Castelar.
Respecto de las temperaturas, la experta sostiene que el fenómeno en esta región implica temperaturas más altas, en general, lo que se encuentra en línea con las Actualizaciones Climáticas Estacionales Globales de la Organización Meteorológica Mundial (OMM). El último registro precisa que, para el período diciembre de 2025-febrero de 2026, se espera que las temperaturas estén por encima de lo normal en gran parte del hemisferio norte y grandes partes del hemisferio sur.
Además, en un informe publicado recientemente, señalaron que La Niña va a ser débil y breve, ya que la probabilidad de regresar a condiciones neutrales aumenta gradualmente de alrededor de 65 a 75 por ciento para enero–marzo y febrero–abril de 2026, respectivamente. Con lo cual, tenemos mayores chances de dejar atrás la influencia de La Niña para la segunda parte del verano e inicio del otoño.
También es importante tener presente que “cuando la intensidad del fenómeno La Niña es débil como en este caso, permite que otros fenómenos presenten en las atmósferas puedan dejar las lluvias y tormentas como es el caso de lo que va de diciembre en el norte argentino”. Según datos oficiales, durante los últimos días, hubo eventos importantes de lluvias con acumulados que superaron los 75 y 100 mm: “La Niña y El Niño no están solos para manejar nuestro clima”.
¿Se vienen olas de calor?
Pronosticar eventos climáticos extremos a largo plazo es muy difícil. Gattinoni explica que para poder hacerlo, se utilizan herramientas más a corto plazo, pero sí es posible detectar si se cumplen las condiciones para que tengan mayores chances de desarrollarse.
“Sabemos que tenemos entre un 45 y un 55 por ciento de probabilidades de tener temperaturas más cálidas según el pronóstico climático trimestral del SMN . ¿Qué quiere decir esto? Que este panorama favorece la ocurrencia de olas de calor. No sabemos la intensidad ni duración, pero está dado para que sucedan incluso como es climáticamente posible en verano. Además, venimos de los últimos años con veranos que tienden a ser más cálidos. Así que las chances son altas”, advierte.

Asimismo, hay que tener en cuenta otro factor. La OMM insistió en que los fenómenos como La Niña y El Niño están teniendo lugar en un contexto más amplio del cambio climático, que está aumentando las temperaturas globales a largo plazo. Como consecuencia, los eventos meteorológicos aumentan su intensidad y se vuelven cada vez más extremos.
Un campo atento al cielo
Las abundantes lluvias que tuvieron lugar a lo largo del año, principalmente en la región pampeana y noreste del país, contribuyeron al sector agrícola en la cosecha de sus cultivos. Pero, además, prepararon el terreno de cara a lo que se viene.
“Ayuda mucho a la reserva de agua del suelo, en algunas zonas de la región Pampeana, para que pueda después ser utilizada por los cultivos para cuando transiten este periodo de diciembre – enero, en el que se espera que haya menos precipitaciones con mayor demanda de la atmósfera. Y, en general, sirvió mucho también para recuperar el agua de los ríos y embalses, y eso también es muy bueno”, asegura la científica.
Sin embargo, durante este diciembre, si bien las lluvias que se dieron en la región pampeana fueron muy variables, en algunas zonas se refleja la necesidad de nuevas precipitaciones. “Como siempre, el productor vuelve a estar expectante del pronóstico para tomar sus decisiones y hacer seguimiento de sus cultivos”, asegura.

Información accesible y para el futuro
Conocer el clima, su pronóstico, cómo podría afectar a la población y sus economías regionales es de gran importancia. Sin embargo, en la era de las fake news y la IA, con la que se crean y viralizan videos sobre desastres naturales, la capacidad de poder conocer la información de la mano de especialistas cobra mayor relevancia.
Desde su asunción al frente de la OMM, la investigadora argentina Celeste Saulo, ex titular del Servicio Meteorológico Nacional, ha sostenido en varias ocasiones que no solo trabajan para recopilar información sobre la Tierra, sino para que ésta se comprenda, sea accesible y permita adoptar las medidas necesarias.
Gattinoni concuerda con esta premisa. “Hoy el clima nos está desafiando. Lo que hacemos no tiene que quedar solo en un trabajo de investigación, lo tenemos que llevar a la sociedad. La meteorología no es ajena a la sobreinformación que hay en redes sociales. Aparecen notas falsas o negativas que buscan generar preocupación y, por eso, nosotros, desde las instituciones, tenemos que acercar la información a la gente”, reflexiona.
Marianela Ríos (Agencia CTyS – UNLaM)






