¿LOS PUEBLOS TIENEN LOS GOBIERNOS QUE SE MERECEN?

Por Eduardo Rivas – La sesión del pasado martes en la que se trató la denominada ‘Ley Bases’ dejó mucho para comentar, pero hubo un tema, más allá de la sanción de esta, tal y como se había acordado previamente, que centró la atención, la inclusión de un capítulo referido a la industria del tabaco.

Cuando le tocó expresar su voto la diputada peronista Cecilia Moreau lo expresó claro ‘A las cuatro de la tarde de ayer advertí que este enchastre de la papelera [sic] Sarandí y de Philip Morris iba a romper no solo los bloques, sino el Congreso. Terminaron en un enchastre’, y tuvo razón, aunque no por las causas que esgrimía respecto a los lobbies empresariales sino por el propio accionar del Congreso.

Luego de la propuesta formulada por Juan Manuel López, de Coalición Cívica, quedó de manifiesto que la votación se dirimiría en términos transversales, el propio López enunció que era una votación a ciegas (lo cual deja de manifiesto que todas las otras sesiones están resueltas previamente) y así fue.

De los 14 bloques que componen la Cámara solo 9 votaron homogéneamente, los restantes 7 se partieron, pero quienes funcionaron como bloque representan tan solo el 16% de los parlamentarios. Los bloques mayoritarios votaron divididos, y a eso le temía Moreau. A tal punto llegó la situación, que incluso hubo una alta tasa de inasistencia al momento de la votación, más del 10%.

Aunque lo más curioso del caso fue que, según lo que se vio en la pantalla del recinto, el 30% de los votos fueron abstenciones.

Pero cuando lo que se analiza es el acta, la realidad es muy diferente.

El Presidente de la Cámara debió tomar el voto de una serie de legisladores cuya decisión no se había tomado en cuenta a través del sistema, y entonces muchos de los ausentes pasaron a ser votos en favor de algunas de las opciones, por lo que hubo 12 votos más que los contabilizados por pantalla.

El video de la votación es claro, el Presidente le pide el voto a aquellos quienes el sistema no registró su voto.

Así entonces muchos legisladores, entre ellos gran parte del bloque de Unión por la Patria y la totalidad del bloque del Frente de Izquierda, manifestaron su voto a viva voz.

Hubo incluso dos casos en los que los votos consignados en el acta no se condicen con los votos enunciados en el recinto, los de los diputados María Luisa Chomiak y Aldo Leiva, quienes a viva voz señalaron su abstención, pero según se refleja en el acta habrían votado afirmativamente. Conjugamos el verbo en condicional porque con posterioridad a esta votación, y en referencia a otra votación, la diputada Carla Carrizo se pronunció pidiendo que se consigne bien su voto que había sido mal reseñado en el acta de votación.

¿Es correcto lo que dice el acta? Es dudoso.

¿Cómo queda entonces la votación a partir de contabilizar de manera correcta los votos a partir de lo que los legisladores enunciaron a viva voz? De una manera increíble.

Los diputados ausentes bajan al 6,2%, entre los que llamativamente se encuentran Facundo Manes, de la Unión Cívica Radical, Marcela Pagano, de La Libertad Avanza, y Leandro Santoro, de Unión por la Patria, quienes participaron de la sesión y se ausentaron en esta votación, y las abstenciones treparon al 33,3%… curiosamente el mismo porcentual de los votos positivos y los votos negativos.

Sí, descontando los ausentes y el Presidente, que no vota, la Cámara de Diputados de la Nación Argentina se partió en tres tercios exactamente iguales a la hora de votar la propuesta de incorporación de un capítulo dedicado a la industria tabacalera. 80 votos positivos, 80 votos negativos y 80 abstenciones.

Llamativamente nadie tomó nota en el momento de cómo variaba la votación a partir de la pronunciación a viva voz del voto. ¿Estaba acordado que nadie dijera nada? ¿Era un paso de comedia para darle vía libre al Capítulo a cambio de los votos positivos del resto del proyecto de ley? Todo es posible.

Durante la sesión, en el recinto se recordó el caso de Juan Abraham Kenan, el ‘diputrucho’ que ayudó a votar la privatización de Gas del Estado en 1992, ¿cómo se debería llamar entonces a lo que ocurrió el pasado martes en la Cámara de Diputados?

Cecilia Moreau tuvo razón, ‘iba a romper no solo los bloques, sino el Congreso. Terminaron en un enchastre’, pero no por el tratamiento de la propuesta de un grupo de legisladores sino por el funcionamiento del Cuerpo en sí mismo, que demostró, una vez más, no estar a la altura de las circunstancias.

En cualquier caso, no hay que olvidar que la Cámara de Diputados es parte de uno de los poderes de gobierno de la República, ¿será que los pueblos tienen los gobiernos que se merecen?