Por Daniel A. Vogel | DIRECTOR – Final de 2019, edición Semana#52. Fin de un tiempo y “mágicamente” existe la sensación que cuando corra el primer minuto del 2020 se renuevan las esperanzas, expectativas y sueños (pendiente de publicación).
Algo de eso hay en el imaginario popular que cree en esas fuerzas que influyen en muchas cosas de la vida, por el solo hecho de diferir un minuto entre el fin de un año y el inicio de uno nuevo.
Y eso está mal, aunque no tan mal (diría Guido), porque no es cierto, por ejemplo, si tenés una enfermedad de 2019, por más que ahora el calendario sea 2020, no te sanas, ni tampoco conseguís el trabajo que buscabas desde el año que acabamos de despedir, ni se terminan los problemas de dinero, relaciones, amor, etc. por cambio de calendario.
Pero no está tan mal que sea así. Debemos los humanos de renovar como el águila en un momento de la vida, las nuestras fuerzas y ello, es muy cierto, tienen que ver con los proyectos, suelos e ilusiones.
Si UD, pudiera escribir esta columna en mi lugar, seguramente tendría metas como las mías y otras, propias según el color del cristal con el que miremos ambos la realidad y necesidades individuales o generales.
Lo cierto es que ambos, somos humanos y tenemos, conocidas o no, nuestras fortalezas y debilidades.
Entonces, está bien que este cambio de almanaque nos desafíe al necesario balance de lo andado y no resuelto que, entrado el primer minuto de 1° de enero del 2020, los objetivos sean volver a esforzarnos por lograr cumplir nuestros sueños y metas.
Eso está bien, Guido diría. Y nosotros, Ud. que lee y este servidor que escribe, tengamos confianza en que si ponemos cada uno lo mejor de nosotros mismos, podremos cuando estemos en el último minuto del año nuevo, mirar para atrás, ver lo hecho y renovarnos nuevamente para alcanzar lo que nuevamente se nos mostrará como objetivo a cumplir.
El de hoy, es ser feliz en lo individual, en lo colectivo que a nuestra patria le llegue el momento del esfuerzo que nuevamente nos piden y la honorabilidad de quiénes lo piden. Y eso, no estará tan mal ¿no? ¡¡FELIZ 2020!!
AL QUE LE QUEPA EL SAYO...






