Por Eduardo Rivas* – Días atrás analizábamos en este mismo sitio las declaraciones juradas presentadas por los diputados provinciales representantes con origen de nuestra ciudad y en esta oportunidad cambiamos de cámara, aunque nos mantenemos en el ámbito de la Provincia de Buenos Aires, puesto que estudiaremos la declaración jurada del Senador Provincial Sergio Berni, quien aunque muchos lo olviden, cumple su segundo mandato en el cargo, ya que fue electo por primera vez en 2011 y se lo designó vicepresidente primero del Senado, abandonándolo pocos días después para asumir como Secretario de Seguridad de la Nación.
Como en el caso de la Cámara de Diputados, la información disponible es apenas una ‘foto’, puesto que solo comparten la declaración actual sin poder ver la ‘película’ completa que permitiría analizar como fue evolucionando a través de las diferentes declaraciones juradas y así poder estudiar las variaciones entre ellas. Sin embargo, en el caso de Berni, como él ocupó un puesto de índole nacional, tenemos a nuestra disposición la última declaración jurada presentada ante la oficina anticorrupción (los legisladores la presentan ante sus respectivas Cámaras) situación que nos permite armar el rompecabezas con la que sería su declaración inicial como Senador Provincial y la última presentada que, dado que no será reelecto, es la anteúltima a presentar.
La confrontación de ambas declaraciones expone una realidad sumamente llamativa. Inicialmente cabe consignar que la documentación presentada, de manera tardía el 2 de septiembre de 2019, exhibe, respecto a la presentada en 2015, un crecimiento patrimonial de casi el 1000%, algo más que llamativo en alguien que declara públicamente la crisis en que, a su entender, se encuentra inmerso el país. Viendo su declaración jurada queda en claro que la crisis no es para todos, o al menos no es para todos igual, puesto que sus exposiciones tienen algunas cuestiones llamativas. Por ejemplo, en 2015 Berni declara ser propietario, entre otras pertenencias, de un vehículo modelo 1994 y otro 1970, cuyos valores consigna en $9000 y $1500 respectivamente, y cuatro años después manifiesta tener los mismo vehículos y por los mismos valores, algo curioso por cierto, aunque mucho menos que el cambio de valuación de la embarcación, que de los $120000 que declaró Berni que valía en 2015 pasó a valer $1 cuatro años después.
Dado que gran parte de su actividad profesional Sergio Berni la desarrolló en la Provincia de Santa Cruz es allí donde declara tener la mayor cantidad de propiedades, aunque es en Lima donde tiene su propiedad de mayor valor, al fin de cuentas ya se sabe que cantidad no lo mismo que calidad, y si bien no es la más grande ya que declara que su locación limeña es de 170.000 metros cuadrados y en 28 de noviembre posee una propiedad aún más grande, de 190.000 metros cuadrados. Lo curioso es que la propiedad limeña se valorizó, en estos cuatro años, más de 450%, aunque bastante por debajo del 813% que crecieron los bienes del hogar que Berni declara tener en sus siete propiedades, porque asumimos que ninguno de estos bienes está en los dos terrenos que menciona en su declaración jurada.
Como en los casos que expusiéramos días atrás, con la notoria excepción de Patricia Moyano, los crecimientos patrimoniales de los servidores públicos están muy por encima de los de la media de la población, sería interesante entonces que el Senador Berni, al igual que los diputados provinciales, pudiera explicar los fundamentos de su crecimiento patrimonial para poder socializar el progreso.
* Licenciado en Ciencia Política | [email protected] | @eduardorivas07






