Es un síntoma debilitante que afecta la calidad de vida de los pacientes y suele ser resistente a los tratamientos tradicionales. Una nueva investigación, que incluyó casos de trastorno del espectro de neuromielitis óptica, detectó una significativa reducción en la intensidad del dolor y en la necesidad de tomar medicación analgésica de rescate. 

Una nueva investigación realizada íntegramente en la Argentina detectó que el uso de cannabis farmacéutico en casos de esclerosis múltiple (EM) y trastorno del espectro de neuromielitis óptica (TENMO) permitió reducir significativamente la intensidad del dolor neuropático central, uno de los síntomas más debilitantes de estas patologías ya que suele ser resistente a los tratamientos tradicionales. A su vez, el trabajo mostró que la mitad de los pacientes que tomaban analgésicos adicionales pudo dejar de hacerlo.

Los resultados preliminares de este estudio fueron presentados a finales del año pasado en la 33ª Reunión anual de la European Charcot Foundation enfocada en terapias emergentes. Se trata de una organización independiente y sin fines de lucro dedicada al avance de la investigación en EM y su congreso anual es el más prestigioso por sus contenidos científicos, ya que reúne a expertos, investigadores y clínicos líderes para discutir las innovaciones más prometedoras que pueden tener un impacto concreto en el manejo futuro de estas patologías.

“Es un estudio íntegramente nacional. Se diseñó como una investigación observacional en varios centros del país. No incluimos centros del exterior porque nuestro objetivo es generar datos propios con una cohorte local que refleje nuestra práctica clínica diaria. La coordinación central y el reclutamiento principal se llevaron a cabo en la Ciudad de Buenos Aires (CABA). Sin embargo, logramos conformar una red federal con médicos de CABA y extendimos el alcance a hospitales públicos y centros especializados en las provincias de Formosa, Chaco y Tucumán”, explica la médica neuróloga María Eugenia Balbuena Aguirre (MN 122784), una de las autoras del estudio, que es especialista en neuroinmunología, esclerosis múltiple y enfermedades desmielinizantes.

La experta detalla que la investigación se enfocó en la población adulta y que los criterios de inclusión definieron un rango de edades amplio, de entre 18 y 70 años, con el objetivo de asegurar una muestra representativa de la población activa con diagnósticos confirmados EM y TENMO de al menos un año de evolución. El análisis preliminar en los primeros 8 pacientes que completaron las 12 semanas de seguimiento tomando cannabidiol (CBD) mostró una significativa reducción de las puntuaciones NRS (máxima, mínima, promedio y actual) del dolor.

“Lo más impactante fue esta tendencia clara hacia la reducción en las puntuaciones de intensidad del dolor en la escala NRS y, fundamentalmente, la reducción en la necesidad de medicación de rescate. Observamos que al inicio el 50% de los pacientes requería analgesia extra, mientras que a la semana 12, esa cifra se redujo a la mitad (25%)”, destaca la doctora Balbuena Aguirre. La investigación hizo un seguimiento a un total de 16 pacientes y la segunda mitad ya completó la etapa clínica, por lo que los investigadores están trabajando en la consolidación de datos y análisis estadístico para poder presentar los resultados finales próximamente.

Todos los participantes iniciaron y mantuvieron una dosis estandarizada de Convupidiol, del laboratorio Alef Medical, un medicamento cuyo principio activo es el cannabidiol de alta pureza, que fue el primer derivado del cannabis que fue aprobado como producto farmacéutico en la Argentina. Recibieron 100 mg cada 12 horas, completando un total de 200 mg diarios. “El esquema de seguimiento fue riguroso. Hubo controles presenciales cada cuatro semanas durante un periodo total de 12 semanas. Esta consistencia en la dosis es una de las fortalezas técnicas de nuestro protocolo”, destaca la experta.

El documento presentado ante la European Charcot Foundation destaca que se observaron mejoras consistentes en las métricas de calidad de vida relacionada con la salud, específicamente en el ítem interferencia del dolor con la actividad general, el estado de ánimo, la capacidad de caminar y el disfrute de la vida. “Presentamos estos hallazgos preliminares en noviembre de 2025 en Baveno, Italia. La repercusión entre los colegas europeos fue muy positiva; hubo un interés marcado por la estandarización de la dosis y el perfil de seguridad, ya que la comunidad científica internacional siempre le interesa que los datos que salgan de lo empírico hacia lo protocolizado”, remarca. El tratamiento con CBD fue generalmente bien tolerado y no se reportaron eventos adversos graves.

Un problema que impacta en la calidad de vida

El dolor neuropático central (DNC) se origina por una lesión o disfunción del sistema somatosensorial del sistema nervioso central, que es una red neuronal que permite percibir sensaciones corporales. Se genera a causa de la desmielinización y el daño axonal. En la esclerosis múltiple, el dolor crónico tiene una prevalencia muy alta: se sitúa entre el 30% y el 80% de los pacientes y el DNC en particular provoca aproximadamente un tercio de los casos. Pero en los cuadros de trastorno del espectro de neuromielitis óptica la situación es aún más crítica: estudios publicados en revistas especializadas como Neurology y Frontiers indican que más del 75% de estos pacientes sufren dolor crónico, con una prevalencia de DNC que alcanza a ocho de cada 10.

“El impacto en la calidad de vida de los pacientes es profundo y multidimensional. No es solo la intensidad del dolor; el DNC interfiere directamente con la capacidad de marcha, el estado de ánimo (asociándose frecuentemente a cuadros de depresión severa) y la capacidad general de disfrutar la vida. En nuestro estudio preliminar, observamos que antes del tratamiento, el dolor condicionaba significativamente la vitalidad y el funcionamiento social de los participantes”, detalla la doctora Balbuena Aguirre, que es máster en neuroinmunologia de la Universidad de Barcelona.

La especialista explica que es muy frecuente que estos cuadros no respondan a los tratamientos tradicionales. “El DNC se caracteriza por su refractariedad a las terapias analgésicas convencionales, como los gabapentinoides o antidepresivos. Muchos pacientes llegan a las consultas tras haber probado múltiples esquemas con una respuesta nula o parcial, lo que justifica la búsqueda de alternativas terapéuticas con mecanismos de acción diferentes”, asegura.

Hacia un nuevo escenario terapéutico

A nivel internacional, el uso del cannabidiol off label (es decir, por sugerencia médica en casos en los que aún no está aprobado oficialmente) es habitual para pacientes de esclerosis múltiples y trastorno del espectro de neuromielitis óptica que no responden a los tratamientos. Encuestas en el Reino Unido sugieren que más del 20% de los pacientes con EM han utilizado cannabis para gestionar síntomas, y en Canadá hasta el 50% lo consideraría si existiera mayor evidencia científica. Pero su uso aún no está sistematizado y, antes de la publicación de la investigación realizada en la Argentina, la evidencia robusta con formulaciones orales purificadas y dosis precisas era extremadamente limitada.

“Podemos decir con orgullo que nuestro estudio es el primero que aporta información científica específica sobre este esquema de tratamiento (CBD 200 mg/día) en esta población particular de pacientes argentinos. Nuestra investigación llena un vacío crítico de datos sobre seguridad y eficacia en un entorno de práctica clínica real”, celebra la doctora Balbuena Aguirre y destaca el perfil de seguridad que mostró el cannabidiol durante el estudio. “En neurología siempre nos preocupa la interacción medicamentosa y los efectos cognitivos; sin embargo, en este corte el tratamiento fue muy bien tolerado, con efectos adversos limitados a cefaleas leves y transitorias. Es una señal alentadora para seguir investigando”.

Ahora el paso inmediato de los investigadores es finalizar el análisis del grupo total de 16 pacientes para validar las tendencias observadas y mitigar posibles sesgos de selección. “Estos resultados abren la puerta a considerar al CBD purificado como una herramienta de segunda línea válida y segura, permitiendo quizás el diseño de futuros ensayos controlados de mayor escala”, concluye la experta.