Por Eduardo Rivas – Luis Pastor, ‘cansado de responder a los periodistas en los últimos años qué fue de aquel cantautor’ que supo ser tiempo atrás, decidió escribir un texto en el que cuenta ‘Qué fue de los cantautores’ (https://www.youtube.com/watch?v=fEUAUYPoJY4) en el que pretende dar respuesta al interrogante de su derrotero y el de sus colegas, de quienes se mantuvieron fieles a sus principios y de quienes se vendieron al mejor postor.
Algo parecido podríamos hacer en Zárate pero no tenemos las respuestas a los interrogantes de saber ¿Qué fue de las focas aplaudidoras? que celebraban todo cuanto hacía el Municipio sin discernir si estaba bien o estaba mal, si se decía la verdad o si se mentía, si era en favor de los vecinos o no.
Tania Caputo, por ejemplo, que como alumna aplicada desde la Presidencia del Bloque de Concejales del Frente de Algunos Nuevo Zárate supo defender cualquier esperpento que enviara el Departamento Ejecutivo, el Intendente Cáffaro, y hasta defendió con mentiras una Rendición de Cuentas plagada de irregularidades recibió como premio una codiciada candidatura a diputada nacional en segundo lugar suplente. Hace rato que no se la ve. Hace rato que no se la escucha.
O Gustavo Morán, que desde que el Frente Renovador se sumó al Frente de Todos estuvo al pie del cañón dando la palabra médica al accionar del Gobierno local, aunque muchas veces este se apartara de la senda académica, e incluso dijo barrabasadas para defender la campaña de vacunación municipal, aunque cerró la boca cuando nos enteramos de los vacunados VIP que hubo en Zárate… ¿O era que las balas picaban cerca?
¿Qué fue de las focas aplaudidoras?
Hay un tema sobre el que deberían responder y sobre el que, como ciudadanos, deberíamos exigir explicaciones. Ambos concejales defendieron desde el recinto virtual, que nadie sabe por qué sigue siendo virtual si todas las actividades ya recuperaron la presencialidad, la necesidad e importancia de la no presencialidad en las escuelas, y para ello apelaban a estadísticas que nunca se hicieron públicas porque no existían. Mintiéndole a la ciudadanía en la cara defendían que los chicos zarateños no tuvieran clases, aunque vivieran en la isla o en la zona rural, ámbitos donde el Municipio nunca reconoció casos de COVID, aunque la tasa de contagios fuera baja, porque así lo demostraba la experiencia de quienes habían recuperado la presencialidad, aunque se incluyera para ello a Zárate entre los Municipios del AMBA, aunque no fuera parte de ella.
Mientras esto ocurría las focas aplaudían… hoy callan.
Ahora que el Ministerio de Educación quiere cambiar el protocolo de cuidado en las escuelas no hablan. Hoy que el Ministerio de Educación impulsa más presencialidad no se hacen cargo de haber militado fervientemente el no acceso de los chicos a la educación. Porque no nos engañemos, las tasas de deserción en Zárate no son las que mencionan las autoridades, son las que viven a diario los docentes en las escuelas, los índices de aprendizaje no son los que se escuchan en trabajados discursos, son los que sufren los alumnos cuando no aprenden lo que debieran.
Y lo justifican por el Plan de Vacunación. Dicen que hoy las cosas son diferentes porque los docentes están vacunados.
MIENTEN.
Del personal estratégico inoculado en Zárate (y que vive en Zárate) solo el 30% tiene el esquema de vacunación completo. Hay 16885 personas que aún aguardan su segunda dosis. O sea, no es cierto que se puede volver a clases ‘normales’ porque están todos vacunados.
La tasa de contagio de aquellos niños y jóvenes en edad escolar está peor que nunca. La semana que transcurrió entre el 8 y el 14 de agosto el 11,6% del total de infectados estaba en edad escolar. La semana siguiente este porcentual se redujo al 10,9%.
Cuando las focas aplaudían la no presencialidad, el indicador era del 4,0%.
Sin embargo no dan la cara y siguen adelante como si nada pasara.
Caputo y Morán, entre otros, son responsables de la situación actual de la educación en Zárate.
Ya dejaron de aplaudir como focas, sería oportuno que comiencen a trabajar como concejales, que para eso se les paga. Que den la cara y pidan perdón por los errores (y los horrores cometidos).
Háganse cargo.





