Por Daniel A. Vogel | DIRECTOR – Solo llevamos 40 días del 2020, y a los zarateños nos parece una eternidad lo ya vivido, sobrecargado por aquella madrugada del 18 de enero que nos puso de cabeza ante una situación que todos, involucrados, familias, amistades, conocidos y hasta, a cada uno de los vecinos de cada barrio.
Todos tensos; a excepción de los que viven desde “ese trágico minuto” a la salida del Le Brique con una angustia incalificable, imposible de definir el dolor de las 10 familias -ahora que Ventura esta afuera- sino eran 11 y, sus cercanos parientes, amigos de escuela y/o vecinos de los autores de un crimen que si los “adultos” hubiesen puesto los limites desde las familias y El Estado, seguramente se habría evitado.
Son días de angustia… Sin ganas de vivirlos. Para todos.
Son esos días donde de a ratos, tu mente te dice ¿Pero es real lo que estas pensando? ¿Verdaderamente ocurrió o viste una película? ¿Cómo podes seguir viviendo?
Ni pensar en los minutos interminables de llanto, impotencia y de los más cercanos, padres, hermanos, abuelos, tíos, buenos vecinos todos a los que en Zárate conocemos y en su gran mayoría, respetamos por ser personas de bien que conviven de siempre comunitariamente con esta sociedad zarateña, la que no sale del estupor por estar en boca de todos en el país y en muchos lugares del planeta.
Y ahora, a horas de conocerse el pedido de la fiscal sobre la prisión preventiva para el que según le quepa; porque señores, los plazos legales se van terminando. A la mayoría ya no le importa que este lunes en la lista sean los 10, o que sean 9, u 8, o solo 7…
Para la ciudad eso ya no importa; aunque si pueda ser importante para la o las familias que obtengan el beneficio si les correspondiera de esperar en libertad el juicio oral y público que, pudiera ser por la dimensión mediática y popular que tomó el caso, hasta la instancia de juicio por jurado.
Son días de profunda angustia.
Como dijimos, para todos los zarateños de bien, y para esas familias que tienen actividades inclusivas y de bien actuar, dentro de nuestra sociedad comunitaria y las que hoy, se sienten avergonzadas, diezmadas, deprimidas, heridas de muerte. Para ellas las que “las valientes” saldrán con la frente alta a seguir viviendo con esta “cruz” de por vida y las otras, que no podrán tal vez mirar a sus vecinos a la cara y, se irán de Zárate lugar en donde hicieron familia y nacieron sus hijos y sueños; ellos tal vez emigrarán, como se sabe ya ha ocurrido en algún caso.
Y vos y yo, vecinos, conocidos, amigos, compañeros de trabajo ¿Qué tenemos que hacer solidariamente con estas familias que atraviesan el indescriptible dolor de que sus hijos sean autores de un horrendo caso de homicidio, con más o menos responsabilidad participativa, pero participes en definitiva los diez?
Anda preguntándotelo, amigo. Creo que deberemos esforzarnos por tener el corazón abierto, una lágrima sincera, el abrazo dispuesto, la oreja presta y la comprensión a flor de piel, para “sanar” la grave herida de estas familias, las directas (padres y hermanos), las secundarias (abuelos, tíos, primos, sobrinos) y las complementarias (escuelas, clubes, trabajos, etc.)
Todos estamos movilizados hace 20 días y quebrados…
Deberemos seguir Zárate, deberemos ponernos de pie.
Porque le vida continua señores, intra y extramuros.
AL QUE LE QUEPA EL SAYO






