SOÑEMOS CON UN 2022 MENOS DESIGUAL

Por Daniel Armando Vogel | Pasó Nochebuena, ya pasó Navidad. A algunos todavía les dura la modorra de tantos festejos, lo cierto es que las primeras fiestas de fin de año ya pasaron y ahora, nos préstamos para las próximas, las que se van a producir en pocos días más y que marca el final del 2020 y el inicio de un nuevo año.

En esta Navidad hicimos una pregunta muy particular. Preguntábamos desde nuestro portal y en la encuesta de la semana ¿nos gustaría conocer sobre tu prioridad para la celebración de esta tradicional fiesta navideña, elegí la opción que más te identifique: ¿porque la celebras? Quienes dieron su punto de vista, el que usted puede ver, en la publicación de la encuesta al lateral de esta columna.

Ganó “el nacimiento de Jesús” con el 44,44% y, en segundo lugar, hubo un empate entre “un encuentro familiar” y un “simple ritual social” marcaron el 22,22% cada cual.

Esto indica que si sumamos estas dos alternativas “segundarias” empatan, en el criterio y en la cultura de quienes votaron, que el encuentro familiar y el ritual social y esto significa se equilibra con el verdadero sentido de la fiesta cristiana el nacimiento de Jesús, que como todos recordamos ocurrió hace 2020 años allí en un pesebre en la Ciudad de Belén.

Así que así el criterio de la mitad de los que votaron recuerdan el nacimiento de Jesús y la otra mitad, solo aprovecha la fecha para en simple encuentro Familiar o un ritual social. Por último, están aquellos que creen que La comida y El brindis es el verdadero sentido igual que los Regalos y la llegada de Papá Noel.

Lo cierto es que las fiestas para el cristianismo y los países occidentales, marcan un antes y un después en la Navidad o sea en el nacimiento de Jesús hace más de 2020 años que se conmemora esta Navidad Qué es nada más ni nada menos simplemente que cumple años del nacimiento de Jesús.

Cómo vemos algunos valoran esa condición para recordarlo y otros solo aprovechan, como en todo cumpleaños, a cortar la torta soplar la velita y a comer en familia.

Dejamos atrás esta fiesta y vamos a la próxima, la de esta semana. Nos préstamos en esta última columna del año a decir que termina un año difícil un año cargado de incertidumbre, un año donde hubo muchas dudas, un año donde felizmente hemos podido aprender a perderle el temor que nos inculcaron o nos transmitieron en el año 2020 cuando estuvimos meses encerrados en nuestras casas, cuando vimos durante meses las calles totalmente vacías, cuando vimos durante meses negocios cerrados, cultura cerrada, educación cerrada, familias cerradas, sociabilidad cerrada, cerebros cerrados.

Este 2021 nos enseñó que vacunados que, cuidándonos que, respetando las distancias que, usando el barbijo el virus puede ser medianamente controlado. Aprendimos también que no definitivamente controlado, cómo estamos viendo en estos últimos días el incremento de casos, nuevas variantes que llegan etc.

Por lo tanto, terminamos el año distinto al 2020.

Este fue un mejor fin de año para los argentinos.

UIZ
Shadow

 

Más allá de la situación económica, social, política, socioeconómica para muchas familias, el 2022 nos pone ante una esperanza, si bien está realmente cargado de expectativas porque todos sabemos hay que arreglar deudas importantes y no sabemos cómo vamos a asumir esos compromisos, esperanzados en que no afecten más aún al bolsillo de los que menos tienen en la República Argentina, lo que suena a pura ilusión o deseo.

Amigos veremos entonces que nos depara un durísimo 2022 que tenemos por delante. Somos un pueblo de garra, de lucha y de fe, también un pueblo que acepta demasiado tranquilo algunas condiciones injustas que algunos gobiernos les imponen, muchas en forma dictatorial a veces, a pesar de estar viendo en democracia.

Que tengan un feliz fin de año que arranquen con todo el 2022, renovando las esperanzas y las energías, para sacar este país entre todos –inclusive los políticos- de la pobreza, de la indiferencia, de la desigualdad que, por estos días atravesamos los argentinos.

Feliz 2022 para todas las familias zarateñas y de Argentina y del mundo.

AL QUE LE QUEPA EL SAYO…