Por Claudio Valerio – Cuántas veces ya oímos a alguien decir: “Me gustaría haber sido un médico, pero como fallé en la tentativa, resolví tornarme ser periodista y hoy soy reconocido en todo el país”. O, “yo siempre quise ser futbolista, pero mis tentativas fracasaron y desistí. Busqué consuelo en la carrera de fotógrafo y hoy soy el preferido de las grandes celebridades”.
Y muchos otros ejemplos. ¡Lo que nos importa es no desistir delante del primero fracaso!
Ni del segundo… ni del tercero…
Nuestra perseverancia debe asemejarse a la de Jacob, que luchó con el ángel diciendo que no lo dejaría partir antes de recibir su bendición. Y en aquel día Jacob pasó a ser llamado de Israel y todo cambió en su vida. Y de él se originó la nación de Israel, hasta los días de hoy.
¡Los fuertes no se desalientan! Los fuertes no retroceden delante de los obstáculos, y pasan por encima de ellos! Los fuertes saben que Dios está en el control y, por eso, alcanzarán la victoria.
Los vencedores siempre miran para detrás para contar el número de fracasos y decepciones vencidos. Si una tentativa fallo, recomienzan en otra dirección. Si un sueño no puede
ser realizado, empiezan a soñar otros. Lloran, luchan, sufren, pero… ¡no desisten!
Agarran en las manos del Señor y recomienzan. Van a conseguir… ésta es la única certeza.





