La joven gimnasta argentina se prepara para su próximo desafío internacional mientras reúne dinero para que su entrenador pueda acompañarla a Rotterdam. Entrena seis días por semana y cursa la secundaria a distancia

Tras ganar cuatro oros y una plata en los Juegos Suramericanos 2026, la gimnasta argentina Julieta Lucas reúne fondos para que su entrenador pueda acompañarla al Mundial de Rotterdam, en Países Bajos, debido a que algunos torneos cubren el traslado de la atleta, pero no los gastos de su equipo de trabajo.
A los 16 años, Lucas combina la preparación de alto rendimiento con la secundaria a distancia. El colegio le envía tareas, actividades y trabajos mediante una plataforma, mientras que las fechas de evaluación se adaptan a sus entrenamientos y viajes.
La deportista explicó en diálogo con Infobae Al Amanecer que las ayudas económicas disponibles no siempre completan el presupuesto necesario para competir. “En algunos torneos, si bien nos ayudan, algunos torneos no cubren toda la plata que hay que juntar”, afirmó.
La diferencia debe cubrirse con recursos propios y actividades de recaudación. “A veces hacemos rifas y todas esas cosas para poder llegar”, contó la gimnasta, que también señaló que hay certámenes útiles para sumar experiencia, aunque exigen que cada participante financie el viaje por su cuenta.
Financiamiento el viaje del entrenador
Las rifas se organizan durante los eventos de su gimnasio, donde las gimnastas muestran coreografías o series frente al público. “Siempre hacemos, cuando hay algún evento en el gimnasio, mostramos unas coreos o unas series y ahí hacemos rifas”, relató Lucas.
Los premios varían según cada actividad. “De todo un poco rifamos”, indicó la atleta, que difundió el alias juli.lucas.gimnasia para recibir aportes destinados al viaje.
La recaudación busca costear el traslado de su entrenador al torneo internacional. “El que quiera ayudar con un poquito, todo suma”, expresó Lucas, al explicar que algunas competencias financian únicamente a la gimnasta.
El Mundial será su próximo compromiso fuera del país, luego de la actuación que le permitió subir cinco veces al podio en los Juegos Suramericanos. La atleta atribuyó ese resultado a la preparación previa y a las semanas de concentración que atravesó el equipo antes de competir.
Brasil representaba uno de los principales desafíos de la competencia. “Sabíamos que era difícil”, dijo Lucas, aunque sostuvo que el grupo confiaba en el trabajo realizado: “Si hacíamos nuestro trabajo y lo que veníamos trabajando, lo íbamos a poder lograr”.
La gimnasta consideró que las medallas reflejaron las exigencias de su disciplina. “Todo el esfuerzo y todo lo que por ahí se deja por entrenar vale la pena”, afirmó.
Seis días de entrenamiento y secundaria desde casa
Tras los Juegos Suramericanos, Lucas retomó los entrenamientos en Olímpica. Esta semana tendrá tres jornadas de trabajo en ese gimnasio y luego viajará al Centro Nacional de Alto Rendimiento Deportivo, donde participará de una concentración antes de la próxima competencia.
Su rutina contempla actividad seis días por semana, con descanso los domingos. Los lunes, miércoles y viernes realiza doble turno: cuatro horas por la mañana y dos horas y media por la tarde.
Los martes, jueves y sábados cumple una sola sesión diaria. El entrenamiento del sábado se extiende durante cuatro horas y media por la mañana.
Lucas empezó a practicar gimnasia a los ocho años, cuando le gustaba hacer volteretas como parte del juego. Con el tiempo pasó a los preequipos y a conjuntos de mayor exigencia, hasta llegar a élite, el nivel más alto de la gimnasia artística.
La modalidad educativa remota la acompaña desde el inicio de la secundaria. “Ellos me mandan trabajos, actividades, tareas por una plataforma”, explicó Lucas, quien concurre al establecimiento para rendir exámenes cuando el calendario deportivo se lo permite.
El colegio reprograma las evaluaciones para fechas en las que pueda asistir. “La verdad que me apoyan siempre”, dijo sobre el acompañamiento que recibe mientras sostiene su preparación para competir en Rotterdam.
Por Brisa Bujakiewicz (Infobae)










