Por Claudio Valerio – La cesta de ofrendas estaba siendo pasada por los pasillos de la iglesia. Una mujer usurró para su esposo: “Tienes algún dinero suelto?” “No”, dijo su esposo. ¡”Supongo que no tendré otra alternativa que colocar algunas monedas de 50 centavos!”
¿Hasta que punto somos mezquinos con relación al Señor? ¿Qué hemos ofrecido a Él por las bendiciones qué hemos recibido?
¿Cual el tamaño de nuestra gratitud? ¿Hemos, como la mujer del historia inicial, lamentado al entregar monedas de 50 centavos de nuestro amor a Él? ¿Hemos lamentado por tener de dar 50 centavos de nuestro tiempo para servirlo? ¿Hemos resistido a donar algunos centavos de nuestro día para agradecer y hacer nuestras oraciones?
¡Jesus donó un 100 por ciento de Su vida para salvarnos! ¡Él donó un 100 por ciento de Su amor para perdonar nuestros pecados! ¡Donó un 100 por ciento de su tiempo para mostrarnos el camino de la vida abundante. Y, nosotros, son muchas las veces que queremos separar centavos de nuestro corazón para Él!
No Dudamos en gastar nuestro dinero para adquirir cosas para nuestro confort. No hacemos economías cuando planeamos viajes, fiestas, idas al cine, el teatro, al estadio de fútbol. Cueste lo que cuesta, gastamos lo que sea preciso. Es claro que podemos hacer todo eso, si tenemos condiciones de hacerlo, pero, ¿por qué no pensamos de la misma manera en relación a nuestra vida religiosa? ¿Será que el Señor Jesus no merece nuestro mejor? Si Él dio todo por nosotros, debemos dar nuestro todo para Él.
Si lo que tenemos para el Señor son apenas unos centavos, ofrezcamos a Él con toda alegría y gratitud. Si podemos ofrecer más que eso, no seamos mezquinos y desagradecidos.
Y recuerde que los centavos no se refieren solamente a el dinero… El Señor espera mucho más que dinero de nosotros.






