
Es el triclosán, un potente agente presente en dentífricos y enjuagues bucales, entre otros productos. ¿Cómo es su uso en Argentina?
El triclosán, un potente agente antibacterial presente en algunos dentífricos, enjuagues bucales y otros productos de higiene personal, podría provocar efectos adversos en la salud intestinal, según halló un reciente estudio.
La investigación, publicada en la revista especializada Science Translational Medicine, fue encarada por un equipo internacional de científicos que encontró que el triclosán podría tener efectos adversos en la inflamación y el cáncer de colon al alterar la microbiota intestinal, es decir, la comunidad de microorganismos vivos que viven en el tubo digestivo.
El estudio, llevado a cabo en ratones, demostró que el tratamiento a corto plazo con bajas dosis de triclosán alteró la microbiota intestinal de los ratones, aumentó la inflamación, intensificó la gravedad de los síntomas de colitis y estimuló el crecimiento celular del cáncer de colon asociado a ella.
“Debido a que este compuesto es ampliamente utilizado, nuestro estudio sugiere que hay una necesidad urgente de evaluar más el impacto de la exposición al triclosán”, aseguró Haixia Yang, coautora de la investigación.
El triclosán, según los investigadores, es uno de los ingredientes antibacterianos más ampliamente utilizado, ya que se encuentra en más de 2000 productos de consumo. De hecho, según una Encuesta Nacional de Salud y Nutrición en EEUU, fue detectado en aproximadamente el 75% de las muestras de orina de las personas analizadas.
Triclosán en Argentina
A fines de 2016, la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) emitió una resolución en la que prohibía el uso de ocho sustancias antibacteriales en productos de higiene personal diseñados para usarse con agua y enjuague posterior (jabones líquidos o en barra, espumas, geles y otros).
La ANMAT limitó la concentración máxima de triclosán en algunos productos, incluidos los colutorios.
La decisión de ANMAT en relación a estas sustancias fue tomada en base a evidencia científica que indica que la exposición a largo plazo a ciertos ingredientes activos usados en los productos podría presentar riesgos para la salud como la generación de resistencia antimicrobiana y efectos hormonales.
La agencia gubernamental otorgó un plazo de dos años a la industria para hacer los ajustes en las formulaciones de los productos alcanzados por la disposición.








