Por Claudio Valerio – En un pueblo oriental, en la montaña, vivía un anciano que era muy conocido por su sencillez y su sabiduria. Pero en el pueblo cercano vivía un joven malicioso y envidioso de aquel anciano. Un día acompañado de un par de amigos decidió ir al encuentro de aquel anciano para dejarlo en evidencia. Se compró un pájaro y fue al encuentro del anciano.
Cuando estuvo frente a El, le dijo:
– Buen anciano, todo el mundo habla bien de ti; yo quiero ponerte a prueba a ver si lo que dicen de ti es cierto… Este pájaro que llevo en la mano que pasará con El, cuando la abra: ¿volará o caerá muerto?. (porque el joven pensaba, si dice que volará, aprieto la mano, lo ahogo y caerá muerto, por el contrario, si dice que morirá abriré la mano y saldrá volando; este viejo, pensaba, no tiene escapatoria) .
El buen anciano se dió cuenta enseguida del mal de aquel joven y empezó a mirarle fijamente a los ojos para que reflexionase, pero el joven insistía: ¿volará o caerá muerto?.
Finalmente el anciano le clavo sus ojos en los de El y le dijo: De ti depende…
Fue suficiente, aquellas palabras le llegaron al fondo del corazón del joven; abrió la mano, salió el pájaro libre y regreso junto con sus amigos en silencio al pueblo; parece que la lección de aquel anciano había servido de mucho.






