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martes, abril 14, 2026
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Ural Airlines: cómo la sangre fría hizo que el piloto evitara una tragedia en el accidente de un avión en Rusia

La tragedia parecía segura para las 233 personas que viajaban a bordo del avión de Ural Airlines que se accidentó esta semana en Rusia. Sólo una cosa lo evitó: la sangre fría de los pilotos.

Y es que los pilotos que hicieron el aterrizaje forzoso en un campo de maíz de un Airbus cargado de combustible sin heridos de gravedad son aclamados en su país, tanto que el presidente Vladimir Putin les dio la condecoración “Héroe de Rusia” por su hazaña.

El A321, cargado de combustible ya que acababa de despegar del aeropuerto Zhukovsky de Moscú, se encontró con una bandada de gaviotas que fue absorbida por sus motores. El avión se quedó sin motores.

En Rusia, comparan lo sucedido con el “Milagro en el Hudson”, el incidente con aves que casi precipitó a un Airbus A320 sobre el centro de Nueva York en 2009.

Este episodio tuvo un final feliz cuando el piloto posó el avión de manera segura en el río Hudson. Y hasta Tom Hanks protagonizó una película sobre el hecho.

¿Qué le pasó al ruso A321?

El avión ruso iba con 226 pasajeros y siete tripulantes a bordo. Acababa de despegar desde Moscú e iba rumbo a Simferopol, en Crimea, un destino de verano popular entre los rusos.

El piloto, Damir Yusupov, contó a los periodistas por cuán poco escaparon del desastre.

El capitán Damir Yusupov fue aplaudido por su aterrizaje de manual.

El avión estaba acelerando, ascendiendo, cuando un motor se apagó repentinamente.

Los tripulantes pensaron que aún podían regresar al aeropuerto, con el otro motor, dijo el capitán Yusupov. “Cuando vimos que el segundo motor también estaba perdiendo potencia, a pesar de todos nuestros esfuerzos, el avión comenzó a perder altura”, contó.

“Cambié de opinión varias veces, porque estaba planeando ganar altura”, señaló.

Pero según Flightradar, una página que muestra información en tiempo real de miles de vuelos de todo el mundo, el A321 solo había alcanzado los 243 m. “Planeé llegar a una cierta altura, mantenerla, descubrir la falla del motor, tomar la decisión correcta, resolverlo todo. Pero resultó que realmente no había tiempo”, indicó.

El golpeo de unas aves en las turbinas del avión forzaron el aterrizaje.

El capitán Yusupov y su copiloto, Georgi Murzin, lograron detener el suministro de combustible a los motores y mantuvieron el jet nivelado, planeando hacia un campo de maíz, sin desplegar el tren de aterrizaje. Si las ruedas bajan, existe el riesgo de que los residuos que estén en el aire rompan los tanques de combustible del avión.

El avión aterrizó en el campo de maíz menos de dos minutos después de haber despegado. Yusupov recordó sus prácticas de aterrizajes de emergencia en un simulador de vuelo en Ural Airlines.

“Realmente no me siento como un héroe”, sostuvo. “No estaba asustado… Hice lo que tenía que hacer, salvé el avión, a los pasajeros, la tripulación”.

Fuente: BBC