Un pasajero procedente de Europa marcó el punto de inflexión el 3 de marzo de 2020, cuando se confirmó el primer diagnóstico en el país del virus SARS-CoV-2.

El 3 de marzo de 2020, Argentina tuvo su primer contacto con el COVID-19. Ese día, las autoridades sanitarias confirmaron el primer caso del nuevo coronavirus SARS-CoV-2, un momento que modificó para siempre la percepción de riesgo sanitario y marcó el inicio de una etapa inédita recordada por el registro de la cuarentena más larga del mundo.
El caso involucró a un hombre de 43 años que había regresado de un viaje por Europa. Su diagnóstico resultó ser la primera señal concreta de una amenaza global que, hasta ese momento, parecía lejana para la mayoría de la población local.
La llegada del SARS-CoV-2 a Argentina fue el preludio de una crisis sanitaria sin precedentes. El virus, cuyos primeros casos se identificaron en el mercado de Wuhan, China. fue objeto de una investigación internacional liderada por la OMS.
Las conclusiones de los expertos en revista Nature

Un grupo de 23 de los 27 miembros originales del Grupo Asesor Científico sobre el Origen de Nuevos Patógenos (SAGO) de la organización publicó la semana pasada en la revista Nature que “la mayor parte de la evidencia científica revisada por pares respalda la hipótesis de que el SARS-CoV-2 tiene un origen zoonótico, es decir, que provino de un animal”.
“Sin embargo, hasta que se atiendan las solicitudes de información adicional o se disponga de más datos, no puede haber certeza sobre cuándo, dónde y cómo el SARS-CoV-2 entró en la población humana”, agregaron en el documento.
Para la comunidad científica, el desafío consistió en rastrear el origen y las vías de transmisión del virus. Las investigaciones incluyeron el análisis de casos tempranos, informes clínicos y estudios genómicos.
“Nuestras deliberaciones sobre los orígenes del SARS-CoV-2 se han basado en la evidencia científica disponible. Utilizamos el trabajo de equipos internacionales que en 2020 y 2021 habían visitado Wuhan, China, donde se descubrieron los primeros casos respaldados por evidencia del virus circulando en humanos”, explicaron los expertos.

La experiencia argentina formó parte de un fenómeno global. Según datos de la OMS, hasta la fecha se notificaron aproximadamente 704,7 millones de casos de COVID-19 y más de 7 millones de muertes en todo el planeta.
Pero los números reales casi triplican el número oficial de fallecidos, según varias agencias internacionales sanitarias y universidad, que lo elevan a 20 millones.
El impacto sanitario, social y económico fue incalculable. El rastreador oficial de casos dejó de actualizarse en abril de 2024, cuando la mayoría de los países dejó de reportar cifras de manera sistemática.

El proceso de adaptación incluyó la incorporación de nuevos hábitos de higiene y prevención. Las recomendaciones oficiales insistían en el lavado frecuente de manos, el uso de alcohol en gel y la limpieza de superficies de contacto.
Las consecuencias psicológicas y sociales también fueron profundas. El temor al contagio, la preocupación por la salud de los seres queridos y la imposibilidad de despedirse de quienes fallecieron por COVID-19 marcaron a generaciones. Las tareas de cuidado se multiplicaron, la vida doméstica se transformó y la salud mental ocupó un lugar prioritario en la agenda pública.
El fin de la emergencia internacional y el debate sobre el origen del COVID

La OMS declaró el fin de la emergencia internacional el 5 de mayo de 2023. A partir de ese momento, el mundo ingresó en una nueva etapa, aunque el recuerdo de la emergencia sanitaria y sus efectos persistió.
El Grupo Asesor Científico de la OMS subrayó que “solo la investigación científica rigurosa, y no las conjeturas ni las opiniones políticas, ayudará a resolver el misterio del origen de un virus que, según se estima, causó la muerte de más de 20 millones de personas a finales de 2022 y que costó a la economía mundial hasta 16 billones de dólares”.
A partir del 13 de abril de 2024, el Rastreador de Coronavirus dejó de actualizarse debido a la imposibilidad de proporcionar totales globales estadísticamente válidos, ya que la mayoría de los países dejaron de informar.
“Si bien la pandemia se declaró finalizada en mayo de 2023, el impacto de la COVID-19 permanece grabado en nuestra memoria colectiva y continúa sintiéndose en todo el mundo”, explican desde la OMS.
Al cumplirse este sexto año, la OMS pregunta a los países y socios, al igual que nosotros:
¿Está el mundo mejor preparado para la próxima pandemia?
“La respuesta es sí y no. Sí, porque en muchos sentidos, el mundo está mejor preparado porque se han tomado medidas significativas y concretas para fortalecer la preparación. Sin embargo, al mismo tiempo, no, porque el progreso logrado es frágil y desigual, y aún queda mucho por hacer para mantener a la humanidad a salvo. Progresos desde la COVID-19”, destacan desde la OMS.
“La pandemia nos enseñó a todos muchas lecciones, especialmente que las amenazas globales exigen una respuesta global. La solidaridad es la mejor inmunidad”, declaró el Director General de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, en la inauguración de la 158.ª sesión del Consejo Ejecutivo.
Aplicando las lecciones aprendidas de la COVID-19, la OMS, los Estados Miembros y sus socios han logrado avances significativos en la preparación, prevención y respuesta ante pandemias, entre ellos:
- El histórico Acuerdo de la OMS sobre Pandemias, adoptado en mayo de 2025, estableció un enfoque verdaderamente integral para la prevención, preparación y respuesta ante pandemias que mejora tanto la seguridad sanitaria mundial como la equidad sanitaria mundial. Su conclusión demostró la fortaleza del multilateralismo. Los Estados Miembros están negociando actualmente el anexo del Sistema de Acceso a los Patógenos y Distribución de Beneficios (PABS) al Acuerdo de la OMS sobre Pandemias, antes de la Asamblea Mundial de la Salud de este año.
- Las enmiendas al Reglamento Sanitario Internacional (RSI) para fortalecer las capacidades nacionales entraron en vigor en septiembre de 2025
- El Fondo para Pandemias, cofundado e implementado por la OMS y el Banco Mundial, ha otorgado subvenciones por un total de más de 1200 millones de dólares estadounidenses en sus tres primeras rondas, lo que ha ayudado a catalizar 11 000 millones de dólares estadounidenses adicionales que, hasta la fecha, han apoyado 67 proyectos en 98 países de seis regiones para ampliar la vigilancia, las redes de laboratorios, la capacitación del personal y la coordinación multisectorial
- El Centro de Inteligencia sobre Pandemias y Epidemias de la OMS lanzó una importante actualización del sistema de Inteligencia Epidémica de Fuentes Abiertas (EIOS), que aprovecha la IA para ayudar a más de 110 países a identificar y reaccionar con mayor rapidez ante nuevas amenazas;
- Las capacidades de secuenciación genómica han aumentado a nivel mundial en los últimos años y, a través de la Red Internacional de Vigilancia de Patógenos, más de 110 países han fortalecido la vigilancia genómica para rastrear patógenos con potencial epidémico y pandémico y acelerar las acciones de preparación y respuesta;
- El BioHub de la OMS se expandió como un mecanismo global confiable, con el apoyo de 30 países y territorios, y coordinó 25 envíos de muestras a 13 laboratorios. Desde su lanzamiento a finales de 2020, el BioHub ha adquirido 34 variantes de los siguientes virus: SARS-CoV-2; clados Ia, Ib y IIb de mpox; el virus de Oropouche; y MERS-CoV. Cerca de 80 laboratorios de 30 países de todas las regiones de la OMS han participado en el sistema compartiendo y solicitando materiales biológicos.
- Se aceleraron los esfuerzos globales para expandir el desarrollo y la producción local y equitativo de vacunas, diagnósticos y tratamientos mediante iniciativas como el centro de transferencia de tecnología de ARNm en Ciudad del Cabo, su centro de capacitación en Seúl y la Red Provisional de Contramedidas Médicas.
Por Víctor Ingrassia (Infobae)











