Las centrales Atucha I y Embalse celebraron nuevos aniversarios en marzo, en un contexto donde la generación nucleoeléctrica sostiene cerca del 10% de la electricidad del país. Con más de 50 años de operación continua, el sector consolida su rol como proveedor de energía segura, confiable y de base para la Argentina.

La energía nuclear mantiene un papel clave dentro de la matriz eléctrica nacional, aportando alrededor del 10% de la generación total. En este marco, marzo volvió a ser un mes significativo para el sector: las centrales Atucha I y Embalse conmemoraron nuevos aniversarios que reflejan más de medio siglo de operación ininterrumpida y experiencia acumulada.

El 13 de marzo se cumplieron 43 años de la puesta en marcha del reactor de la Central Nuclear Embalse, con una potencia de 656 MW. Tras su Proyecto de Extensión de Vida, finalizado en 2019, la planta inició un nuevo ciclo operativo de 30 años, consolidándose como uno de los pilares de la generación eléctrica del país.

Por su parte, el 19 de marzo se recordó la primera conexión a la red de Atucha I, realizada en 1974. Fue la primera central nuclear de América Latina y hoy opera con una potencia de 362 MW. Actualmente, la planta atraviesa su propio Proyecto de Extensión de Vida, que permitirá sumar 20 años adicionales de operación segura y confiable. La obra, que ya superó el 50% de avance, incluye la modernización integral de sistemas bajo estándares tecnológicos internacionales.

El presidente de Nucleoeléctrica Argentina, Juan Martín Campos, destacó la trayectoria del sector y el valor de la experiencia acumulada: “La energía nuclear ha demostrado durante décadas su capacidad para operar con los más altos estándares y aportar energía de base al país de manera sostenida. Esa experiencia posiciona hoy a Nucleoeléctrica en condiciones de ofrecer servicios y capacidades al sector nuclear internacional, generando nuevas oportunidades para el desarrollo de la empresa y del país”.