La alineación entre la Luna y el Sol transformará el cielo en regiones de Europa, el Atlántico norte y Asia, mientras que quienes se encuentren fuera de la franja de totalidad podrán acceder a transmisiones en directo y contenidos de agencias espaciales.

Millones de personas se movilizarán para presenciar un fenómeno astronómico poco usual (REUTERS/Borja) Suárez

El eclipse solar total de hoy, 12 de agosto de 2026, será visible como un espectáculo inédito en Europa, el Atlántico norte y algunas regiones de Asia, pero quedará fuera del alcance directo para el público argentino.

Hoy, mientras millones de personas en España, Islandia, Groenlandia y el norte de Rusia se preparan para presenciar cómo el día se transforma en noche, en América del Sur la expectativa se canaliza hacia la transmisión en vivo y la divulgación científica.

A qué hora empieza el eclipse

Tanto la NASA como la ESA confirmaron la realización de coberturas en vivo desde los principales puntos de observación en Europa y el Atlántico norte, con equipos científicos y divulgadores explicando en tiempo real cada fase del evento.

La NASA, por ejemplo, activará su señal a partir de las 13:15 EDT (14:15 hora de Argentina; 12:15, hora de Colombia; 11:15, hora de México; 19:15 de España) y la ESA empezará a transmitir unos 15 minutos después, con imágenes y comentarios desde el Observatorio Astrofísico de Javalambre (España).

Según el Servicio de Hidrografía Nacional, en Argentina el eclipse propiamente dicho dará inicio a las 15:34 y concluirá a las 19:58, aunque no podrá observarse desde el país. La fase total se extenderá desde las 16:57 hasta las 18:33.

Una infografía explica las fases clave del eclipse solar total en España el 12 de agosto de 2026 y la duración del fenómeno. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La naturaleza de este fenómeno y la ubicación de la franja de totalidad explican las razones por las que Sudamérica solo podrá seguir el evento a distancia, a pesar del interés que generó en la región y en el mundo.

El eclipse solar total de este 12 de agosto marca uno de los acontecimientos astronómicos más esperados de la década. Según la Agencia Espacial Europea (ESA) y la NASA, la última vez que Europa presenció un eclipse solar total fue en 1999.

Desde entonces, la comunidad científica, los observatorios y el público general aguardaron una oportunidad para volver a experimentar la alineación perfecta entre la Luna, el Sol y la Tierra, que permite la aparición de la sombra lunar transformando el día en noche, aunque sea por unos minutos.

La franja de totalidad, es decir, el corredor donde la Luna cubrirá por completo el disco solar, se extiende en esta edición desde el este de Groenlandia, el oeste de Islandia, el norte de España y una pequeña sección del noreste de Portugal. En estos lugares, quienes se encuentren dentro del recorrido de la sombra lunar vivirán la experiencia plena de la oscuridad total, con una duración máxima de poco más de dos minutos sobre el Atlántico norte y cerca de un minuto en ciudades como Reykjavík y Valencia.

En contraste, la mayor parte de Europa y Norteamérica verá únicamente un eclipse parcial, con el Sol parcialmente cubierto, y en regiones aún más alejadas, como Sudamérica y en especial Argentina, el fenómeno quedará completamente fuera del horizonte observable.

Esta exclusión no responde a cuestiones tecnológicas ni a la falta de interés. La razón fundamental radica en la geometría de la alineación: para que un eclipse solar total sea visible desde una región específica, la sombra de la Luna debe proyectarse sobre esa zona de la superficie terrestre durante el lapso preciso de la conjunción astronómica.

Los eclipses solares son relativamente frecuentes, con un promedio de dos a cinco al año a nivel global, aunque cinco en un mismo año es un fenómeno inusual que ocurrió por última vez en 1935 y no volverá a repetirse hasta 2206. Sin embargo, los eclipses solares totales son mucho más escasos: la Tierra experimenta apenas 66 de ellos por siglo, lo que convierte a cada evento en una oportunidad singular.

 

La edición de 2026 fue especialmente anticipada, no solo por la rareza de los eclipses totales, sino también porque la franja de totalidad atraviesa regiones densamente pobladas y culturalmente activas, como España, un país que no observaba un evento de este tipo desde 1912.

En palabras de la profesora Carole Mundell, directora de Ciencia de la ESA, “un eclipse solar total es una experiencia compartida que nos conecta con el Universo y nos recuerda que el deseo de explorar y comprender es una de las grandes fortalezas de la humanidad”.

En Argentina, la expectativa por el eclipse se refleja en la programación de actividades educativas, charlas y transmisiones en directo organizadas por planetarios, observatorios y medios especializados. Al no encontrarse bajo la franja de totalidad ni observar un eclipse parcial, la única forma de seguir el fenómeno será a través de plataformas digitales y retransmisiones oficiales.

El eclipse solar total de hoy no cruzará la franja continental de Estados Unidos, por lo que en el país únicamente se podrá ver parcialmente en regiones como Alaska, el noreste, los Grandes Lagos y el norte de Nueva Inglaterra. Anchorage tendrá una cobertura máxima del 28% y Fairbanks del 37%, mientras que en Portland, Maine, el máximo será del 19%. En otras ciudades del noreste estadounidense la fracción visible oscilará entre el 10% y el 30%. En Sudamérica, la sombra de la Luna no llegará en ningún momento del día a cubrir el disco solar, ni en forma parcial, lo que explica por qué el fenómeno no será observable desde la Argentina.

El eclipse solar total se produce cuando la Luna se interpone entre la Tierra y el Sol, y su disco cubre completamente la luz solar durante un corto período. Esta alineación es posible porque, aunque el Sol tiene un diámetro 400 veces mayor que la Luna, está también 400 veces más lejos de la Tierra, de modo que sus tamaños aparentes se igualan en el cielo. Solo quienes se encuentran en la franja de totalidad pueden experimentar la oscuridad total, mientras que fuera de ella, el eclipse se percibe como parcial o, directamente, no se ve.

La edición de 2026 se desarrollará en cinco fases. En primer lugar, el llamado “primer contacto”, cuando el disco lunar comienza a cubrir el Sol y la luz solar se atenúa de forma paulatina. Este momento será visible por primera vez en el mar de Bering y los cielos de Alaska a las 11:34 am EDT (15:34 GMT, 12:34 en Argentina), y la Luna avanzará sobre el disco solar transformando el Sol en una media luna brillante en la franja de totalidad.

Durante la hora y media posterior, la temperatura descenderá y el cielo se oscurecerá de manera progresiva. La luz que atraviesa huecos y objetos proyectará pequeñas medias lunas en el suelo, efecto que fascina a científicos y aficionados. “Mirar fijamente al Sol, incluso por un instante, puede provocar pérdida permanente de la visión”, advierte la NASA.

Por esa razón, la observación segura requiere el uso de gafas certificadas bajo la norma ISO 12312-2 o visores solares homologados, y la protección visual solo puede retirarse durante la totalidad, cuando la Luna cubre por completo el disco solar.

A continuación ocurre el “segundo contacto”, cuando casi toda la superficie solar queda tapada y aparecen los espectaculares efectos ópticos conocidos como “anillo de diamante” y “Perlas de Baily”. El primero se produce al filtrarse el último rayo de luz solar por un valle en la superficie lunar, mientras que las perlas corresponden a pequeños puntos de luz que surgen a través de accidentes geográficos en el perfil lunar. Solo durante la totalidad resulta seguro observar el Sol sin protección, ya que cualquier destello puede causar daños irreversibles en la vista.

El clímax del eclipse llega con la totalidad. En ese instante, la Luna cubre completamente el disco solar, el día se transforma en noche y la corona solar —una capa de gas extremadamente caliente— aparece visible como un halo blanco y filamentos plateados. “La corona solar es el gran espectáculo del eclipse”, coinciden los astrónomos.

En España, la totalidad iniciará a las 20:26 horas y no superará los dos minutos. Alrededor del Sol eclipsado también pueden distinguirse protuberancias solares, arcos de plasma y la cromosfera, una línea roja que aparece fugazmente al principio y al final de la totalidad. Durante estos minutos, los planetas Júpiter, Mercurio y Venus brillarán cerca del Sol eclipsado, y el fenómeno coincidirá con la lluvia de meteoros de las Perseidas.

El final de la totalidad ocurre cuando el disco solar vuelve a emerger por detrás de la Luna y los efectos ópticos se reproducen a la inversa. La media luna solar se ensancha, la luz y el calor regresan paulatinamente y la recomendación de la ESA y la NASA es volver a colocarse la protección ocular en cuanto se perciba el primer destello. El eclipse concluye con el “cuarto contacto”, cuando la Luna abandona por completo el disco solar a las 3:57 pm EDT (19:57 GMT). En ese momento, el fenómeno deja de ser visible en cualquier parte del mundo.

Mientras la experiencia sensorial y científica se despliega en Europa y el Atlántico norte, la Argentina y el resto de Sudamérica tendrán la oportunidad de seguir el evento a través de las transmisiones en vivo.

Observatorios, museos y centros educativos organizarán actividades especiales, y la transmisión oficial de la NASA y la ESA ofrecerá imágenes en tiempo real, explicaciones científicas y recomendaciones sobre seguridad visual.

La comunidad educativa aprovechará la ocasión para divulgar los principios básicos de la astronomía y la importancia de la protección ocular, incluso cuando el fenómeno no sea observable de manera directa.

El próximo eclipse solar total que podrá verse en Europa ocurrirá en 2027, mientras que en los Estados Unidos, luego del evento de 2024, no habrá otro de similares características hasta 2045. Para la Argentina, la espera para un eclipse total visible desde su territorio se prolongará varios años más, pero la oportunidad de conectarse con el fenómeno a través de la ciencia y la tecnología sigue vigente.

Como recuerda la NASA, “ver cualquier parte del Sol brillante a través de una cámara, binoculares o un telescopio sin un filtro solar especial en la lente puede causar una lesión ocular grave de forma instantánea”. La ESA aclara que no existen marcas avaladas oficialmente, sino especificaciones internacionales que deben cumplirse.

El eclipse solar total de hoy será una celebración global de la astronomía y la divulgación, aunque la Luna y el Sol crucen el cielo lejos de Sudamérica. La ciencia abre caminos para acercar el fenómeno a todos, sin importar la distancia o la geografía.

Por Víctor Ingrassia (Infobae)