La empresa volvió a abrir las puertas de su planta a la prensa para mostrar nuevas inversiones y tecnologías. La recorrida permitió conocer cómo aquella fábrica que comenzó a producir en 1992 se transformó en uno de los principales centros productivos de bebidas del país, consolidando una relación que forma parte de la historia industrial zarateña.

Después de varios años sin realizar una convocatoria de estas características, Cervecería y Maltería Quilmes volvió a recibir a medios de comunicación en su planta de Zárate. De la actividad participaron periodistas locales, regionales y nacionales, entre ellos EL DEBATE, que ha acompañado a lo largo de su trayectoria el desarrollo de una empresa que hoy constituye uno de los referentes de la industria de la ciudad.
La jornada fue conducida por directivos y responsables de distintas áreas de la compañía. Participaron Juan Mitjans, Director de Asuntos Públicos y Gubernamentales; Gonzalo Fagioli, vicepresidente de Asuntos Corporativos y Legales; Mercedes Bressa, gerente de Comunicaciones Externas; Ignacio Suárez, director Industrial; Melina Boschetto, gerente de la Cervecería Zárate; y Nicolás Giménez, maestro cervecero, quienes detallaron el presente de la operación local, las inversiones en marcha y los planes de desarrollo para los próximos años.
La visita permitió recorrer distintos sectores del establecimiento y conocer las inversiones que la compañía realiza para ampliar su capacidad productiva, incorporar tecnología y responder a las nuevas tendencias de consumo.
Cuando comenzó a producir en 1992, Quilmes representó una importante apuesta industrial para Zárate. La ubicación estratégica de la ciudad y la incorporación de tecnología de avanzada contribuyeron a consolidar una fábrica que, con el paso de los años, amplió sus instalaciones y su participación dentro de la estructura productiva de la compañía.
La empresa que fue fundada el 31 de octubre de 1890 por Otto Bemberg y su hijo, atravesó profundas transformaciones societarias, desde el ingreso del grupo brasileño AmBev hasta su integración a AB InBev, uno de los mayores conglomerados cerveceros del mundo. En paralelo, amplió su portafolio con marcas como Brahma, Stella Artois, Budweiser, Corona, Andes y Patagonia, además de incorporar nuevas variedades de bebidas.



Apuesta por nuevas tecnologías
Durante la jornada, la compañía presentó una inversión de tres millones de dólares destinada a desarrollar nuevas tecnologías y ampliar la producción de cervezas sin alcohol, opciones sin gluten y otras variedades. El desembolso se suma a otros tres millones de dólares invertidos en 2024 para instalar una unidad de desalcoholización en la planta zarateña.
Esta tecnología permite retirar el alcohol sin someter la cerveza a altas temperaturas, preservando buena parte de las características de la receta original. Gracias a estos desarrollos, la planta elabora variedades como Corona Cero, Stella Artois 0.0 y Quilmes 0.0, que forman parte de un segmento que gana espacio en el mercado.
La innovación también alcanzó a las cervezas sin gluten, con la incorporación de nuevos equipos y sistemas de control para mejorar la precisión del proceso productivo. Entre las marcas que integran esta propuesta se encuentran Michelob Ultra y Stella Artois Pure Gold.
A su vez, la compañía amplió su oferta de bebidas dulces con Brahma FT, de perfil suave y refrescante, con notas de limón y pomelo y una graduación alcohólica del 2,5%, y Flying Fish, una marca originaria de Sudáfrica presente en más de veinte países.

Con sello zarateño
La planta de Zárate ocupa un lugar central en la estructura industrial de Cervecería y Maltería Quilmes. Según la información presentada por la compañía, cuenta con ocho líneas de producción y una capacidad anual de seis millones de hectolitros, equivalente a más de un tercio del volumen cervecero nacional.
El establecimiento cuenta con un equipo de 650 personas, de las cuales 570 están dedicadas a la operación directa. A esa estructura se suma la demanda de transporte, mantenimiento, insumos y servicios especializados que acompañan el funcionamiento cotidiano de una instalación de esta magnitud.
La actividad también se integra a una extensa cadena agroindustrial. Argentina cuenta con aproximadamente 1,2 millones de hectáreas destinadas al cultivo de cebada, de las cuales unas 260.000 corresponden a la provincia de Buenos Aires. Según datos difundidos por la empresa, una de cada cuatro cervezas elaboradas globalmente por el grupo utiliza cebada producida en territorio bonaerense.
El complejo cervecero, maltero y agroexportador registró ventas al exterior por 305 millones de dólares durante 2025. Estas cifras dimensionan una actividad que conecta producción agropecuaria, industria, empleo, logística y comercio exterior.
Vínculo con la comunidad
La historia de Quilmes en Zárate no se mide solamente en inversiones, hectolitros producidos o líneas de envasado. También se expresa en su relación con la comunidad a lo largo de más de tres décadas.
La planta genera empleo para trabajadores de la ciudad y la región y demanda bienes y servicios de proveedores vinculados con la actividad industrial. Ese movimiento económico excede los límites de la fábrica y forma parte del entramado productivo local.
El agua también ocupa un lugar central en esa historia. La disponibilidad y las características del recurso proveniente del acuífero Puelche fueron factores relevantes para la radicación del establecimiento y continúan vinculadas a un proceso productivo que depende de este insumo.
Más de tres décadas después de comenzar a producir en Zárate, la planta continúa incorporando tecnología y desarrollando nuevas categorías de bebidas para responder a un mercado en permanente transformación.






















